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Vigilancia policial en hospitales es intermitente

Las puertas de las emergencias de algunos centros de salud son custodiadas por milicianos | Manuel Sardá

Las puertas de las emergencias de algunos centros de salud son custodiadas por milicianos | Manuel Sardá

Los médicos aseguran que las medidas de seguridad en centros de salud son insuficientes, pese a los recientes hechos de violencia

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La seguridad continúa siendo un problema en algunos hospitales de Caracas, especialmente en aquellos en los que recientemente han ocurrido hechos violentos.

Durante un recorrido realizado ayer al mediodía, se vio poca o ninguna presencia de agentes policiales o militares en las puertas de las emergencias de algunos centros de salud. En la del hospital Leopoldo Manrique Terrero –conocido como Periférico de Coche– solo se vio a un miliciano y a un funcionario de la Policía Nacional Bolivariana a pocos metros de la entrada.

“Solo hay dos. En las noches es intermitente. Ese es el problema, que no es permanente. A veces están, otras veces no. Nos habían dicho que habría seguridad las 24 horas en la puerta, pero no es así”, dijo Giovanni Provenza, residente de traumatología que estuvo de guardia el fin de semana.

En la avenida Intercomunal del Valle, frente al centro de salud, había una carpa del Ejército y conos que limitaban el tránsito a un solo canal. Los conductores que se dirigían hacia el mercado de Coche tenían que disminuir la velocidad frente a los tres militares que vigilaban.

El jueves en la noche hubo un tiroteo dentro de las instalaciones del hospital, en el que murió un hombre que se enfrentó a funcionarios del Cicpc que lo perseguían.

Sin garantías

En el Hospital Clínico Universitario solo estaba en la entrada un miembro de las milicias. “Los carnets no los piden ni en la entrada ni en la salida. A los visitantes no les revisan los bolsos y los detectores de metal en la puerta de personal están desactivados. La presencia policial es intermitente. Hay algunos desplegados en pocos pisos, pero no siempre”, denunció en por teléfono Isaubeth Yajure, residente del servicio de cirugía cardiovascular.

Agregó que en el piso 6, en el que se encuentra el área de quirófano y terapia intensiva, hay al menos un vigilante, pero no está armado.

“En las noches los pasillos están vacíos. Las milicias tienen como dos años en el hospital, pero es gente que no tiene entrenamiento militar. Muchos de ellos son mayores y, aunque suene denigrante, no tienen ninguna utilidad para seguridad”, expresó.

Hace dos semanas tres personas ingresaron al pabellón y mataron a un hombre que estaban operando. Luego asesinaron al hermano de la víctima.

Los médicos decidieron cerrar la emergencia como forma de protesta, pero Francisco Armada, ministro de Salud, ordenó reabrirla el domingo pasado. Aseguró que junto con el Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz se han tomado medidas para resolver el problema en los hospitales.

José Manuel Olivares, médico, afirmó que desde el miércoles está en funcionamiento, a pesar de que no se han garantizado las exigencias de los trabajadores para evitar hechos similares.

La semana pasada el Sindicato de Obreros del HUC estuvo de acuerdo en reabrir el área de emergencia, pero exigieron medidas de seguridad. Varios médicos también estuvieron a favor para no perjudicar a los pacientes.

En la entrada de la emergencia del hospital José María Vargas solo había familiares de pacientes. Ni un funcionario estaba en los alrededores. Solo en la entrada del área de consultas había una carpa en la que un miliciano revisaba unos papeles. En el Domingo Luciani, en El Llanito, otro integrante de ese cuerpo se encargaba de controlar el acceso a familiares de pacientes.