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Venta de pirotécnicos cayó 30% en El Poliedrito 

 El aumento de los precios incidió en la disminución de la demanda. Las “cebollitas” y luces de bengala son la mercancía más vendida 

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Ayer en la mañana había más vendedores en los cubículos del Complejo Deportivo El Poliedrito, en Caracas, que compradores interesados en adquirir fuegos artificiales. Las tiendas, repletas de cajas coloridas con explosivos y llamativos productos, lucían vacías; a diferencia del mes de diciembre del año 2014.

Julio Pinango, presidente de la Cooperativa Asopicar 153, que agrupa a 80 vendedores de pirotécnicos en este lugar, reconoció que las ventas de estos artefactos disminuyeron y calculó 30% con relación al año pasado.

Piñango cree que el aumento de los precios en la mayoría de la mercancía y el deterioro del poder adquisitivo del venezolano incidió en una menor afluencia de visitantes y compradores en la feria, que empezó a finales de noviembre y estará abierta hasta el próximo 6 de enero: “En mi tienda tengo productos, como la misilera o los coquitos, que solo han aumentado 100%, pero buena parte de los pirotécnicos subieron más de 1.000%, como cualquier otro ramo del comercio en este país: zapatos, ropa  o alimentos”.

Informó que los productos más vendidos son los clásicos fosforitos, cebollitas y cohetones, así como los huevitos de dragón y las bolitas verdes.

En la mayoría de los negocios se ofrecían “tortas” y “sky” de 64 tiros y 100 tiros en 35.000 bolívares. “Cañonazos” de 5 minutos en 120.000 bolívares y globos del deseo en 600 bolívares. El paquete de 12 cajitas de luces de bengala cuesta 700 bolívares.

Piñango reconoció que en la feria se están vendiendo globos del deseo, a pesar de que sea uno de los productos prohibidos.


Advertencias oficiales. El viceministro para la Gestión de Riesgo y Protección Civil, William Martínez, explicó ayer que los globos contienen parafina y se mantienen en el aire más de 20 minutos, lo cual puede ocasionar que en la altura choque con otros objetos y al contacto produzcan una explosión.

Martínez, en una entrevista concedida a Unión Radio, señaló que en el año 2013 se prohibió la venta de explosivos pirotécnicos de amplio espectro: peritas y morteros expansivos de colores; que al ser mal maniobrados pueden ocasionar quemaduras, lesiones auditivas, heridas, amputaciones de extremidades superiores, y también pueden provocar incendios e intoxicación.

Justo en la salida de El Poliedrito un vecino de Las Adjuntas comentó que había comprado los productos para revenderlos en su comunidad, a pesar de que el viceministro Martínez aseguró que en Caracas solo hay dos lugares donde está autorizada la venta legal de estos productos, es decir, El Poliedrito y la Universidad Santa María, en Petare, y que recordó que la Gaceta Oficial N° 40312 establece que los explosivos pirotécnicos solo deben venderse en ferias especiales, y que su comercio está prohibido a través del comercio informal. “Están caros, pero todavía se pueden comprar. Me llevo de todo un poquito: fosforitos, cebollitas y luces de bengala. Creo que entre hoy y mañana los podré vender”, dijo el vecino.

En un recorrido realizado ayer por el centro de la ciudad, específicamente en la esquina El Chorro, en La Hoyada, se comprobó que hay varios vendedores ambulantes que ofrecen este tipo de mercancía.

Un comerciante de la zona que prefirió omitir su identidad informó que el paquete de 12 luces de bengala cuesta 1.000 bolívares, la caja de fosforitos 900 bolívares, 4 cajitas de cebollitas por 500 bolívares y la caja completa vale 6.000 bolívares, los bombeadores de 20 tiros de colores se venden por 300 bolívares.

“¿Y cómo hacen con la policía?”, se le preguntó. “Uno les respeta su cara”, respondió el vendedor, al explicar que cuando se avecinan los funcionarios, los comerciantes informales sencillamente recogen la mercancía y caminan en dirección contraria hasta que se alejan del entorno.


El dato. Los vendedores informales de la esquina El Chorro ofrecen los pirotécnicos a un costo 50% mayor que lo que cuestan en la feria de El Poliedrito. En la carretera del Seminario en El Hatillo, los puestos de venta no abrieron en la tarde. En Los Naranjos dejaron de venderlos desde que ocurrió la explosión en un puesto improvisado frente a la Universidad Nueva Esparta