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“Venezuela es una novela negra”

Shirley Varnagy, periodista de Globovisión/ Manuel Sardá

Shirley Varnagy, periodista de Globovisión/ Manuel Sardá

La entrevistadora estrella de Globovisión cree que en el país la realidad superó a la ficción "Antes de revisar los guiones, revisemos los discursos"

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—Aparte de desarmar a sus entrevistados, ¿qué más logra su mirada?
—Desnudarlos.

—¿Un desnudo memorable?
—Cuando desnudé el alma de Diosa Canales.

—¿Nudista?
—Trato de mostrar sin mostrarlo todo.

—¿Quién o qué la desarma?
—No es a mí a quien hay que desarmar, sino a los delincuentes.

—¿Quién la protege?
—Dios.

—De tenerlo al frente, ¿qué le diría?
—¡Gracias!.. No pido, agradezco.

—¿Le han jalado las orejas en Globovisión?

—De haberlo hecho, no estuviera allí.

-Su referencia personal

—Christiane Amanpour.

—¿Es CNN la referencia informativa?
—También la BBC.

—¿Una heroína?

—Mi abuela, sobreviviente del Holocausto.

—¿Un autor?
–Hannah Arendt.


—¿Un líder?
—Nelson Mandela.


—¿Incursionaría en política?
—El periodista busca la verdad; el político busca el poder.


—De estar en el poder, ¿cómo enfrentaría a la delincuencia?
—No se le tiende la mano al delincuente, se le esposa y educa para la reinserción.


—¿Llorona?
—Se me han secado las lágrimas.

—¿Un llanto incontenible?

—La muerte de los hermanos Faddoul.


—¿Su eslogan?
—No es un eslogan, es el deber ser: “No soy equilibrista, soy periodista; no soy neutral, soy justa”.


—¿Desarma como entrevistada?
—Tú lo dirás... No quisiera que alguien como yo me entrevistara. Me escrutaría con sutileza.


—¿Erótica?
—Más bien, sensual.


—¿Es la sensualidad su aliada profesional?
—Con una sonrisa en el momento preciso, por ejemplo.


—¿El secreto para no inmutarse ante el cinismo?
—(Sonrisa) La tolerancia.


—¿La entrevista inolvidable?
—Varias… Nelson Merentes fue un gran reto.


—¿Diplomática?
—Siempre. Dirimir los disensos no necesariamente es buscar consensos; eso es democracia.


—¿Irreverente?
—Contra la censura.


—¿Se ha privado de hacer ciertas preguntas?
—Las preguntas no piden permiso.


—¿Qué pasó con su programa Soluciones? ¿No vislumbró solución alguna a la crisis?
—Decidí pasar del objeto al sujeto.


—¿La solución nacional?
—El perdón.


—¿Perdonan los judíos?
—Perdonan, pero no olvidan.


—¿Perdonó a Chávez cuando maldijo al Estado de Israel?
—Él no pidió perdón, pero el judaísmo me enseñó a perdonar.


—¿Se enamoraría de un cristiano?
—Esa pregunta llega tarde a mi corazón.


—¿Y de un sacerdote?
—No soy pecadora.


—¿Peca la comunidad judía?
—Como todo ser humano.


—¿El pecado del periodismo venezolano?
—La adulancia y el sesgo.


—Y usted, ¿ni un pecadillo?
—Apelo al judaísmo para ahorrarme la confesión.


—¿Un consejo al proceso?
—Aprender a tolerar la crítica.


—¿Otro a la MUD?
—Aprender a ser autocríticos.

—¿El piropo inolvidable?
—“Tener un amorío contigo sería mediocre”.


—De ser publicable, ¿el antipiropo?
—Si lo fue, ya lo deseché.


—¿Una fantasía?
– Hay fantasías impublicables.

—¿Pudorosa?

—El pudor debe acompañar siempre al periodista.


—¿Una infidencia ante el espejo?
—No seas tan racional, Shirley.


—¿Se ha visto en el espejo de sus ex compañeros de Globovisión?
—Siempre he visto en mi espejo los mismos valores y principios.


—¿Qué diferencia a la Globovisión de hoy?
—La apertura del gobierno al canal.


—¿Feminista?
—Nunca he sido extremista.


—¿Son extremistas los judíos?
—Más bien, somos conservadores.


—¿De dónde sale el temple de su voz?
—De una mezcla cultural húngara, polaca y rumana.


—¿Cómo oye la voz de Venezuela?
—Hay mucho silencio.


—En el país de todo tipo de colas, ¿cómo las digiere?
—Con la misma tolerancia que a mis entrevistados.


—¿Una alegría?
—Mi hijo.


—¿Una tristeza?
—La fuga de talentos.


—¿Un revolucionario?
—Prefiero los visionarios.


—¿Comprende a sus colegas oficialistas?
—Aprendí a escucharlos.


—¿Cómo le gustaría ser recordada?
—Como una periodista justa.


—¿Bailadora?
—Afortunadamente no tengo los dos pies izquierdos.


—¿Echaría uno con Maduro?
—Ya me puse las alpargatas para bailar joropo.

—¿Y con Capriles?
—Un periodista nunca se quita las alpargatas.

—¿Un complejo?
—Ya me tomé el antídoto de la seguridad.


—De incrementarse la presión a los medios, ¿qué haría?
—Luchar por la libertad.


—¿Y por la conciliación?
—El papel de periodista.


—¿Deben ceder los medios?
—Los espacios no se ceden.


—¿Y el Estado-gobierno?
—El gobierno: cuotas de poder.


—¿Cambiaría los contenidos de la TV?
—No cambio contenidos. Elijo los que quiero ver.


—¿Y los contenidos de Conatel?
—La única línea debe ser la verdad.


—De ser la ministra de Información
—No publicaría la lista de destinos; contribuiría con un mejor destino para Venezuela.


—¿Es responsable la TV de la violencia?
—La realidad superó la ficción. Venezuela es una novela negra. Antes de revisar los guiones, revisemos los discursos.


—¿Legitimarán la censura?
—Lo que deben censurar es la violencia en la calle.


—A falta de papel higiénico…
—No lo sé, pues son nuestras primeras necesidades.


—¿Qué pasaría en Venezuela si, por falta de papel, desapareciere el periodismo impreso?
—Un medio en silencio es un pueblo sin voz.