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Venezuela afina estrategias para responder a los tsunamis

El australiano Daniel Berehulak, capturó esta imagen llamada 'Japón después de la ola'. La imagen muestra los pinos desarraigados luego del tsunami esparcidos por la playa en Rikuzentakata y obtuvo el 3° lugar en 'General News Stories' | REUTERS

Tsunami | REUTERS

El geólogo Feliciano de Santis señala que, aunque la probabilidad de que ocurran es baja, es necesario mejorar la prevención. El país activó los dispositivos de respuesta a la emergencia en 5 minutos

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Cuando ocurren movimientos telúricos de gran magnitud en cualquier parte del Caribe, o incluso en Venezuela, se disparan inmediatamente las alarmas por la posibilidad de que luego del terremoto se desencadene un tsunami que afecte las costas nacionales.

La última de esas alertas se registró el 5 de septiembre de 2012, luego de un sismo de 7,6 en Costa Rica.

El geólogo Feliciano de Santis indica que entre los expertos venezolanos hay dos posturas sobre el tema con una coincidencia: las posibilidades de que ocurra un tsunami en el país son bajas.

"No es un suceso de altas probabilidades. Nuestras fallas geológicas, por su ubicación cerca de la costa, no son como las del sistema japonés. Sin embargo, hay un punto casi virgen en la zona de Paria, donde podría haber tsunamis. Allí la placa Caribe está bajo la placa Atlántica y puede comportarse de forma similar a la japonesa", explicó.

El experto, que coordinó las actividades de investigación luego del terremoto ocurrido en Cariaco, estado Sucre, en 1997, señaló, además, que la posición particular de Paria es favorable a las grandes marejadas, caracterizadas por olas de 200 kilómetros por hora y de más de 10 metros de altura.

Indicó que hay muy pocos registros de maremotos reales en el país. En Cariaco, pese a los relatos de los habitantes, no hubo indicios de un tsunami. Aunque hubo oleaje, los registros de altura de las olas no coincidieron con los estándares para calificarlos como tsunami.

Simulacro. El pasado 20 de marzo, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas y la Dirección Nacional de Protección Civil participaron en un simulacro internacional de respuesta ante alertas de tsunamis.

La actividad reunió a representantes de casi 30 naciones latinoamericanas que trabajan para la consolidación del Sistema de Alerta Temprana para Tsunami en la Cuenca del Caribe creado en 2005. Alrededor de 50.000 personas trabajaron en el simulacro. En los últimos 500 años, 75 maremotos han afectado al Caribe.

De Santis elogió la iniciativa debido a que ante la imposibilidad de predecir con exactitud estos eventos, la gestión de riesgo es la única herramienta a mano para mitigar los posibles daños.

"Hay que aplaudir los simulacros porque son las pequeñas oportunidades que se le dan a la prevención", destacó.

En el caso de Venezuela, el epicentro del sismo supuesto fue de 8,5 y se ubicó en Falcón a 100 kilómetros de la costa. El tiempo de respuesta del personal venezolano con competencia en gestión de riesgo fue de aproximadamente 5 minutos.

Víctor Cano, presidente de Funvisis, calificó el simulacro de exitoso. En la web del instituto el resumen del evento destaca que se logró la comunicación desde Castillete en Zulia, hasta Güiria en Sucre.

Es la segunda actividad en la que Venezuela participa. En 2011 hubo un simulacro por maremoto con epicentro en Anzoátegui que permitió el ensayo de evacuación de comunidades cercanas a la costa.

Maremotos venezolanos

El tsunami más antiguo en las costas venezolanas del que se guarda registro data de 1530. Ocurrió luego de un terremoto en el golfo de Paria, estado Sucre, y arrasó el Fuerte de Cumaná en la ciudad homónima. 11 años después, en 1541, hubo otro maremoto en las costas nacionales que arrasó la superficie de Nueva Cádiz en la isla de Cubagua. 200 años más tarde, en 1753, se registró otro evento de grandes proporciones en Cumaná.

En 1867 se produjo un oleaje de grandes dimensiones que afectó a Nueva Esparta, Sucre y Anzoátegui debido a un sismo en las Islas Vírgenes.

En el siglo XX se registraron varios eventos con oleaje de altura que ocasionaron daños menores: el sismo en las costas de Miranda de 1929, el terremoto de 1967 de Caracas, y el de Cariaco, que afectó a la ciudad sucrense en 1997.

También hay registros de mar de leva como consecuencia de sismos ocurridos en el mar Caribe. En 1955, La Vela de Coro sufrió severos daños por esa causa. En 1984, también hubo daños por mar de leva en Vargas, Sucre y Falcón.