• Caracas (Venezuela)

Sociedad

Al instante

En Venezuela abundan las fiestas playeras al desnudo

Yate involucrado en el caso Los Juanes/Cortesía Jorge Galindo Twitter

Yate involucrado en el caso Los Juanes/Cortesía Jorge Galindo Twitter

El caso polémico del cayo Los Juanes es apenas una muestra de una vieja práctica popular entre grupos de jóvenes

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Poco importan los nombres, pero el fragor electoral los catapultó al treding topic del twitter venezolano, justo cuando finalizaba Semana Santa. Los protagonistas: una chica quizás pasada de tragos y desnuda, bailando al ritmo de una changa, mientras dos amigos le seguían simulando el acto sexual. El lugar: cayo Los Juanes, en el parque Morrocoy. Sin embargo fue el asombro expresado por el jefe de Prensa del Ministerio del Interior y la veloz como inusitada actuación del Ministerio Público los que hicieron que se calentaran las redes y se polemizara en torno al caso, una vez que la escena fue subida a Youtube y divulgada por algunos medios digitales.

“Para mí, nada nuevo”, responde Alejandra Leso, universitaria, 25 años y con incursiones ocasionales en fiestas playeras, donde la mezcla de alcohol, música y calor impulsa a grupos juveniles a compartir esta experiencia, que según Leso “algunas veces termina en sexo”. Pedro Regadiz, psicólogo y orientador de adolescentes señala que si bien se trata de una tendencia universal, popularizada en los 80 en la costa oeste de EE UU, en los llamados coed nudist college, “en el país, suscita ciertos riesgos que los jóvenes no deberían asumir”.

 

Juntos pero no revueltos. El caso es que la escena de cayo Los Juanes, tipificada por un fiscal como supuesto “acto lascivo” en público, es diferente a los “rainbow parties”, fiestas clandestinas juveniles donde se obliga a preadolescentes a tener sexo, aunque muchos de ellos sean vírgenes. En tanto que en las fiestas playeras, muy frecuentes en Venezuela durante carnavales y semana santa, como las que suceden en playas de Margarita, Falcón y en sectores de Vargas y Aragua (Todasana, Choroní, Cuyagua y Caruao), incluso son programadas en las universidades mediante paquetes turísticos, en los cuales se toman previsiones para garantizar que no asista gente indeseable, potencialmente violentos, que denominan “equivocados”, según cuenta Leso.

“Las fiestas sexuales no son tabú, para jóvenes que asumen estas experiencias como rutina, y tampoco se limita a las playas, ni son una moda nueva”, dice Regadiz, al resumir las confesiones hechas por adolescentes en su consultorio. “Como lo describe una sexóloga argentina: más que una práctica subversiva, se trata de un bálsamo refundador del deseo. Su mejor arma es la discreción: nada de fotos ni videos clandestinos que a posteriori perjudiquen a los participantes”.

El especialista aclara que tampoco se vincula a los swingers, otra variante cuya finalidad es el intercambio sexual consensuado de parejas, donde participan adultos casados y de otra condición social. “Ahí las  reglas son claras y se pactan de antemano. Hay quien confunde los encuentros swingers con una orgía desenfrenada y no es así”. Otra tendencia similar y que parece ser la última moda en EE UU son los nude-gammers, o jugadores desnudos, grupos de amigos que se citan en un apartamento para jugar a los videojuegos desprovistos de ropa. El sexo es una opción, pero no necesariamente el objetivo.