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Vecinos de La Carlota se organizan contra los bachaqueros

En el único automercado de la zona se hacen dos colas: una de residentes y otra de visitantes. La medida implementada ha ahuyentado a los revendedores y ha permitido disminuir la violencia. A pesar de que algunos consideran que hay más orden, otros sostienen que se promueve la discriminación

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Un joven hacía una cola para comprar en el automercado Don Sancho, el único que hay en la avenida principal de La Carlota. Una mujer se acercó y le dijo que delante de él iban 20 personas. Reclamó. Casi inmediatamente, un motorizado le rompió una botella en la cabeza.

En medio de la anarquía cotidiana por la grave escasez que hay en el país, un grupo de vecinos decidió poner orden en medio del caos. Residentes de La Carlota, Campo Claro, Santa Cecilia y Agua de Maíz se organizaron para lograr varios objetivos: disminuir el tamaño de la cola, procurar que tanto el vecino como el visitante puedan comprar en caso de que lleguen productos y alejar a los bachaqueros.

Rommel Morot, residente de La Carlota y promotor de la iniciativa, explicó que lo acordado con la comunidad fue realizar dos filas para comprar en el automercado: una de vecinos de los cuatro sectores involucrados y una de visitantes. Pasan 10 personas de un lado y 10 personas del otro. Cuentan con el apoyo de la Policía Nacional Bolivariana, de la Guardia Nacional y de la Policía de Sucre para mantener el orden, porque en ocasiones los ánimos se caldean.

“La idea de esto no es discriminar a nadie. De esta forma, y ya tenemos un mes en esto, todo el mundo está contento. El resultado ha sido positivo porque todos hemos podido comprar, lógicamente respetando el día según el número de cédula (…) A los visitantes les hacemos entender que esto es para que compremos todos, para que todos tengamos derecho de abastecernos porque sabemos cómo está la situación en el país”, indicó.

Morot explicó el trabajo que realiza, conjuntamente con un grupo de coordinadores, para comprobar que una persona es residente de la zona. Después de asesorarse con los vecinos de Los Ruices, que fueron pioneros en el tema, se les pidió a los habitantes de La Carlota, Campo Claro, Santa Cecilia y Agua de Maíz –interesados en comprar en Don Sancho- la fotocopia de su cédula de identidad y un recibo a su nombre que certifique su dirección de habitación. En caso de ser inquilino, hay que mostrar el contrato de arrendamiento. El vecino está censado una vez que recibe la fotocopia de su cédula con el sello de la urbanización a la que pertenece en la parte de atrás, además de un código que varía de persona a persona para evitar falsificaciones.



Para hacer la cola de los vecinos es fundamental mostrar el censo. En la fila de los visitantes se entregan números para garantizar una mayor organización.

“El primer día que implantamos esto, hace un mes, no hallábamos cómo decirle a los visitantes que debían hacer la otra cola. Pero la aceptación fue muy buena porque siempre hay formas de llegarle a la gente, con educación. Lógicamente aún llegan personas de afuera a la cola de vecinos y nosotros con buenos modales los llevamos a la otra. Les damos su número para que permanezcan allá en orden y no haya coleados”, explicó.

Además de que ya los vecinos tienen más oportunidad de comprar en el automercado de la zona, la división de las colas también ha permitido alejar a los bachaqueros.

“El vecino no compraba aquí por la larga cola y porque la actitud de algunas personas que venían no era nada idónea y la gente tenía pavor. Otra de las cosas que nos alarmó es cómo había desmejorado la calidad de vida aquí. Personas hacían la cola desde la madrugada y rompían la ley de convivencia ciudadana, porque no dejaban dormir al residente”, sostuvo Morot.

A su juicio, la organización hizo que automáticamente se alejaran los bachaqueros.

“Una cola se prestaba a muchas cosas, a sinvergüenzuras, conchupancias internas, a que la gente se colee, a que te metan 20 personas, pero con dos colas no (…) En el caso del bachaquero éste es fácil de identificar. Digamos que en La Carlota se habla ‘Carloteño’. Yo conozco al vecino de aquí por la forma de actuar. Igualmente el bachaquero tiene una actitud distinta al que está haciendo la cola ahorita, que no quiere colearse, no se desordena, no grita, no sabotea. El comportamiento de los visitantes ha sido formidable, te das cuenta de que no es el bachaquero, es el vecino que nos visita que quiere abastecerse porque la situación está malísima”, sostuvo.


Más colaboración

Además de Rommel Morot, en La Carlota hay un grupo de coordinadores, entre los que está Zobeida Álamo. Campo Claro está representado por Beatriz Montoya e Isymar Sánchez. Por Santa Cecilia está Clara de Ballesa y el sector de Agua de Maíz cuenta con un grupo de representantes, entre los que destacan Ninoska Bastidas, Maritza Romero y Kelly Colmenares. También hay un equipo de colaboradores que desde tempranas horas de la mañana ayudan a organizar las colas, entre otras funciones.

Los coordinadores coinciden en que, al principio, los residentes no creyeron en que la iniciativa funcionaría. Por esta razón, aún continúan censando a quienes no lo hicieron desde el inicio.

Consideran que es necesaria una mayor colaboración de los vecinos de los cuatro sectores para turnarse en ayudar a mantener el orden en las colas. También pueden contribuir, por ejemplo, llevando agua para la hidratación de quienes desde temprano se encuentran en el lugar para comprar.


¿Discriminación?

Los vecinos de La Carlota, Campo Claro, Santa Cecilia y Agua de Maíz manifiestan estar de acuerdo con la división de las colas porque ahora compran con más facilidad. Algunos de los visitantes también consideran que la medida permite que haya más orden, pero otros la califican de discriminatoria.

“El gobierno ha creado esta desunión, las personas de esta zona no van a querer que vengan de otro lado a comprar, creen que están en su derecho. El gran culpable de esto es primero el gobierno, porque es quien lleva la batuta, y el desabastecimiento genera esto. Sin embargo, como está la situación me parece que es buena idea, es una forma de dar un orden. No es el deber ser, pero por cómo está la situación está correcto. Viéndolo desde ese punto de vista crítico, es justo, pasan 10 de allá y 10 de este lado”, afirmó Agustín Solórzano, uno de los visitantes.

“Eso está produciendo una discriminación racial, división de razas, de clases. Eso trae más problemas, porque se pueden poner a pelear las dos colas”, dijo Reggie Molina.

“A mí me parece muy bien, la cola es más organizada que otros supermercados que son un desastre porque se colean y no se puede comprar. Claro, tenemos que esperar a ver qué llega, pero está todo ordenadito”, agregó otra de las visitantes.