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Vargas Llosa condenó agravios a la identidad personal en Internet

El escritor Mario Vargas Llosa / Tomas Bravo/Reuters

El escritor Mario Vargas Llosa / Tomas Bravo/Reuters

"Vivimos en una época en que aquello que creíamos el último reducto de la libertad, lo que hemos llegado a ser mediante nuestras acciones, ya no nos pertenece sino de una manera muy provisional y precaria", escribió el premio Nobel de Literatura del 2010 en el diario peruano La República

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El escritor peruano Mario Vargas Llosa criticó hoy, en una columna publicada en un diario peruano, los ataques contra la identidad de figuras conocidas cometidos en Internet, sin que las víctimas tengan la posibilidad de defenderse.

"Vivimos en una época en que aquello que creíamos el último reducto de la libertad, la identidad personal, es decir, lo que hemos llegado a ser mediante nuestras acciones, decisiones, creencias, aquello que cristaliza nuestra trayectoria vital, ya no nos pertenece sino de una manera muy provisional y precaria", señaló el premio Nobel de Literatura del 2010 en el diario La República.

Vargas Llosa hizo mención de dos escritos que figuran en Internet con su firma ("Elogio a la mujer" y "Sí, lloro por ti Argentina") que no fueron obra suya, aunque utilizan extractos de frases acuñadas por el literato.

Según el escritor, la revolución tecnológica audiovisual que ha impulsado las comunicaciones ha tenido, "como perverso e impremeditado efecto, el de poner en manos de la canalla intelectual y política, del resentido, el envidioso, el acomplejado, el imbécil o simplemente el aburrido, un arma que le permite violar y manipular lo que hasta ahora parecía el último santuario sacrosanto del individuo: su identidad".

Vargas Llosa, que recordó también la batalla del novelista estadounidense Philip Roth para que Wikipedia corrija una semblanza suya en Internet, agregó que "lo peor del caso es que estas operaciones delictivas ni siquiera resultan de una conspiración política o empresarial, o cultural, sino, más pedestremente, de pobres diablos que tratan de combatir el tedio o la pavorosa sequedad de sus vidas".

El autor confía en que este enemigo de la libertad será derrotado, a la larga, pero teme que probablemente no llegará a celebrar esa victoria.