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Trabas legales prolongan la adopción pero no la hacen imposible

Imprecisiones temporales en la Ley Orgánica de Protección del Niño, Niña y Adolescentes retardan la emisión de las sentencias que otorgan la patria potestad sobre pequeños abandonados a familias sustitutas 

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La familia Perdomo Durán no pudo tener hijos. Hace dos años conocieron a una niña que nació con una enfermedad congénita y que fue abandonada por sus padres; desde que tenía meses de nacida estaba en una casa de atención.

Los Perdomo Durán quieren tener la patria potestad de la niña, pero por ahora solo pudieron optar por darle un abrigo temporal, con la posibilidad de que sus padres biológicos la pidan de vuelta.  Este paso, que implica el riesgo de pérdida cuando ya se ha creado un vínculo afectivo, es un requisito indispensable para comenzar el trámite de adopción y obtener la patria potestad de un niño sin familia.

El camino está lleno de trabas que prolongan el proceso, pero no es imposible. Si una pareja o persona soltera quiere adoptar debe registrarse en el Idenna, Instituto Nacional de Atención del Niño Niña y Adolescente, donde le harán un estudio psico-bio-social que determinará si son aptos para adoptar un futuro hijo. Luego entran en una lista de espera y reciben talleres mientras les dan el niño. Este proceso, que debería durar tres meses, se lleva años debido a la saturación del sistema. Solo con este informe se puede optar a un programa de colocación familiar temporal que, luego de dos años, le da a una pareja o persona la prioridad para iniciar el proceso de adopción que tarda otro tiempo, el que el juez tome en decidir si el niño puede llevar el apellido de otra familia.

El Idenna reportó en su Memoria y Cuenta que hicieron 320 reintegros familiares,  se localizaron 342 familias progenitoras y ningún decreto de adopción en 2014, aunque en el informe de gestión del Ministerio Público el organismo señaló que el año pasado participó en 91 procesos y audiencias de juicio para estos casos.

Búsqueda sin fin. En las Entidades de Atención hay niños que son sacados de sus familias por medidas de protección debido a que son víctimas de violencia o porque fueron abandonados. La ley obliga a agotar todas las vías para que el niño vuelva con sus familiares biológicos antes de considerarlo adoptable. Prevalece el derecho de crecer dentro de su familia de origen.

El Idenna está encargado de buscar una familia sustituta temporal que le dé abrigo a esos niños por 30 días, para luego reinsertarlos en su familia de origen. Estos cuidados en hogares sustitutos se pueden prorrogar cada seis meses para que el niño no crezca en una institución, en caso de que la gestión que debe hacer el Estado de ubicar a sus familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad (padres, tíos y abuelos) no esté dando resultados.

Si los parientes directos no aparecen o finalmente dan el consentimiento para que sea adoptado es cuando el niño puede ser evaluado para que forme parte de otra familia. Este proceso de búsqueda de parientes biológicos queda a discrecionalidad del juez por falta de un reglamento que establezca plazos.

La omisión hace que el niño esté en un limbo legal porque vive con una familia que lo cuida, pero que legalmente no es la suya porque aún no le puede dar su apellido. Los activistas lo llaman “un riesgo noble” que debe asumir toda familia sustituta. No hay un tiempo determinado para que cese la búsqueda de los padres y familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad a través del Consejo Nacional Electoral, el Saime y avisos de prensa. Solo cuando el juez determina que ese proceso ha culminado, el niño es adoptable.

En Proadopción trabajan en una jurisprudencia sobre la “negación abusiva del consentimiento”, que busca fijar tiempos específicos en la fase de investigación sobre los ascendentes de los niños institucionalizados o en colocaciones familiares provisionales para agilizar las adopciones.

Otras trabas de la legislación tienen que ver con la posibilidad, establecida en el artículo 355 de la Lopnna, que tienen los progenitores “sancionados” por abandono de que soliciten la restitución de la patria potestad de sus hijos incluso después de dos años de la sentencia. Este artículo puede retardar los procesos de familias sustitutas. Pero la ley también abre caminos a la adopción en algunos casos.

El artículo 493 H de la Lopnna indica que, excepcionalmente, se evaluará la posibilidad de que un niño, niña o adolescente a quien se le ha dictado, por vía judicial, una medida de colocación en una familia sustituta, pueda ser adoptado. A esa norma están apelando los Perdomo Durán.

Abrigar un doble abandono  

Patricia Borgos (nombre ficticio para resguardar su identidad) no pudo tener hijos después de ocho años de matrimonio. Comenzó la búsqueda de un hijo diciéndole a sus allegados y conocidos si sabían de alguna familia que no quisiera criar a su bebé, para ella adoptarlo. A la par, su esposo se asesoró con casas-hogares y se anotó en una lista de espera en la que estuvo tres años sin ser llamado.

En 2004, a través de una conocida, se enteró de que en un hospital de Caracas había un niño de ocho meses que tenía neumonía y estaba abandonado en el centro de salud. Al pequeño lo cuidaban en una guardería en el barrio El Guarataro y un día la mamá no llegó más a buscarlo: murió al quedar atrapada en una línea de fuego en la zona. En la institución lo cuidaron hasta que se enfermó y se lo dieron a dos policías para que lo llevaran al hospital. Allí estuvo otro tiempo, en su segundo abandono, sin que nadie lo reclamara.

A Borgos la llamaron para avisarle que había un niño sin familia olvidado en un hospital, cuando estaba dando clase en la universidad. Recuerda que de inmediato tomó un taxi, subió los 11 pisos del hospital a pie porque no había ascensor para conocer al bebé de 6 meses, que estaba en un coche cojo, sostenido por tres ruedas. El bebé se chupaba los dedos y al verla le estiró los brazos: “Ahí yo entendí que me dijo: ‘no me sueltes más’”, cuenta.

Durante dos meses le llevó comida e insumos al hospital hasta que logró reponerse. El 14 de enero de 2005 los tribunales se lo llevaron a una casa hogar en el 23 de Enero. No pudo verlo por 6 meses porque un juez la amenazó con quitarle la posibilidad de adopción si seguía yendo a la institución para intentar ver al niño.

Comenzó la travesía en tribunales para pedir la colocación familiar y para demostrar que el niño era huérfano y adoptable. Litigó hasta conseguir llevarlo a su casa el 1° de agosto de 2005.

Luego, empezaron las entrevistas en tribunales y las visitas semanales para evitar que el caso se paralizara. Tras acudir a entrevistas familiares y someter al niño de 3 años de edad a interrogatorios de funcionarios mientras jugaba en un parque. Hace cinco años logró obtener la patria potestad y sacar una nueva partida de nacimiento para su hijo.     

El Dato: Todo venezolano mayor de 25 años de edad de manera individual  o conjunta puede solicitar una adopción, o extranjeros con más de un año de residencia en el país. El primer paso es  dirigirse a la oficina estadal de adopciones, adscrita al Idenna  y cumplir con todas las evaluaciones correspondientes, con el fin de determinar la idoneidad para adoptar. Aunque el proceso es largo, los requisitos parecen sencillos: dos fotografías de frente, copia de la cédula de identidad, acta de nacimiento, acta de matrimonio o prueba auténtica del estado civil, constancia de residencia, constancia de buena conducta, constancia de trabajo y dos referencias personales.