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Superan obstáculos para votar

Ana Karina Perera viajó 7.145 kilómetros para poder votar hoy en el Colegio Teresiano de Caracas | Leonardo Noguera

Ana Karina Perera viajó 7.145 kilómetros para poder votar hoy en el Colegio Teresiano de Caracas | Leonardo Noguera

Cientos de venezolanos vencieron barreras y recorrieron largas distancias, sin importar la edad, para ejercer su derecho de sufragar

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En Irlanda no hay embajada ni consulado venezolano. La capital, Dublín, se encuentra a 7.145 kilómetros de Caracas, y ese fue el destino que eligió Ana Karina Perera para hacer un curso de inglés en noviembre. Inicialmente, los estudios debían durar un año, aunque ella busca oportunidades para continuar allá su formación.

Volvió a Venezuela el 27 de septiembre, pero su paso por el país no se prolongará más de 12 días, tiempo suficiente para ir a sufragar y cumplir compromisos familiares. Perera sabía que sus estudios en Irlanda coincidirían con las elecciones, pero en abril, cuando tuvo la oportunidad de trasladarse hasta Londres a hacer el trámite ante el consulado para actualizar sus datos en el registro electoral, había cerrado el proceso.

"Ir antes no era una opción. Económicamente no podía darme ese lujo. Estaba recién llegada a Dublín, tenía que buscar dónde quedarme y el viaje hasta Londres costaba 500 euros que no podía gastar, porque podían pasar meses hasta que recibiera mi próxima manutención", explicó.

Finalmente, decidió venir a Venezuela a votar, incentivada porque la fecha coincidía con la boda de una prima: "Lo primero que hice fue revisar mis datos en la página del Consejo Nacional Electoral y cuando me di cuenta de que todo estaba en orden compré los pasajes".

El viaje dejó sus ahorros en cero, cuenta con sus padres para que la apoyen económicamente mientras está en Venezuela.

En Irlanda, Perera ha sido mesera, niñera y ama de llaves. Su último empleo estable terminó en septiembre: "En ese país los estudiantes pueden trabajar hasta 40 horas semanales, así que consigo lo que llaman empleos de verano, pero como sabía que venía a Venezuela desde principios de septiembre lo que he hecho es matar tigres".

Perera está a dos días de dejar el país otra vez, pero hoy se levantará e irá a votar al Colegio Teresiano en El Paraíso, como lo ha hecho desde que cumplió 18 años de edad.


Andreína Gómez

Votar es una tradición para la familia Gómez Ramos. Andreína Gómez se fue de su natal Guanare hace 18 años y desde entonces vive en Caracas, pero para cada elección ella y sus tres hermanos regresan al pueblo, donde todavía están los padres, porque sufragan allí. "Tres generaciones de la familia se reúnen.

Nunca nos hemos cambiado para votar en Caracas porque esta es una forma de mantenernos conectados", dice. Uno de sus hermanos viaja desde Jamaica: "Para nosotros, cada elección es una fiesta".

Isaac Gil

Dos semanas en Venezuela y de vuelta a España. Isaac Gil tuvo oportunidad de actualizar sus datos en el RE para votar en Europa, el continente donde reside desde enero de 2011, pero no lo hizo porque cree más en el voto que se emite desde el país: "Vine exclusivamente a votar.

Adelanté el viaje y no podré volver en diciembre". El traslado lo hizo posponer la incorporación a su nuevo empleo: "La figura del Presidente es crucial para determinar el futuro del país, por eso es importante participar".


Luis Oswaldo Torres

"Uno de los grandes problemas del país son las condiciones para la movilidad de las personas con discapacidad", sentencia Luis Oswaldo Torres.

Torres llega al centro de votación en Guarenas en su vehículo, pero debe estacionarlo a 50 metros del lugar. Primero sortea los obstáculos que le imponen las aceras. Luego 3 personas alzan la silla de ruedas para poder entrar al colegio; y tienen que volver a cargarlo para bajar los 3 escalones. Sin embargo, acude a cada elección, porque lo considera un ejercicio de ciudadanía.

Lucía Toledo

El mayor temor de Lucía Toledo por estos días era que se retrasara el avión. Debía llegar al país ayer, con el tiempo justo para votar. Tiene dos años viviendo en Madrid: "Enseguida que el CNE anunció la fecha de las elecciones compré el boleto aéreo. No me cambié de centro porque pienso que en un momento tan importante para el país hay que estar aquí. Voto en donde siempre he votado y en donde he sido hasta miembro de mesa". Toledo sólo estará una semana en Venezuela. Confía en poder regresar el próximo año.

Argelia Ascanio

Cuando nació el nieto de Argelia Ascanio, hace un año, ella debió mudarse de Caracas a Valencia para ayudar a su hija a cuidar al niño. No se cambió de centro por temor a que ocurriese alguna irregularidad. A los 73 años de edad y mal de una rodilla, el viernes se montó sola en un autobús y se vino a Caracas porque no podía ­ni quería­ dejar de votar.

"Tengo que caminar cinco cuadras desde mi casa hasta el centro de votación. Elijo porque es importante que lo haga, y el lunes regreso a Valencia".

Gustavo González

Gustavo González desayunará hoy en su casa, votará e inmediatamente después saldrá rumbo al Aeropuerto Internacional de Maiquetía. Regresará a Miami, donde estudia Mercadeo, y no habrá pasado ni 72 horas en el país. "Casi todos mis amigos han tenido que salir de Venezuela por la inseguridad. Si tengo la oportunidad de sufragar, por qué no hacerlo.

Estoy totalmente en contra de la abstención". Desde el momento en que se fue, González decidió continuar votando en Venezuela.