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Súper deportivos con espíritu verde

Audi R8 / AFP

Audi R8 / AFP

En los boxes del circuito de Nürburgring reina una calma fantasmal. El motor de 12 cilindros de un Pagani Zonda hace callar a todos. Pero no por su ruido, sino porque sale al asfalto casi en silencio

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¿Pisar el acelerador al máximo sin mala conciencia? Varios deportivos nuevos que desean ser ecológicos van a hacer posible compatibilizar ambas cosas usando la electricidad como combustible. Eso sí, el respeto al medioambiente sale caro.

En los boxes del circuito de Nürburgring reina una calma fantasmal. El motor de 12 cilindros de un Pagani Zonda hace callar a todos. Pero no por su ruido, sino porque sale al asfalto casi en silencio.

El bólido es el primer representante de una nueva era: un coche que no emite gases y que a pesar de todo se pone a 100 km/h en 4,6 segundos.

Lo que se desliza por el circuito es el Audi R8 e-Tron. A los amantes de la velocidad que se lo puedan permitir promete una máxima potencia sin arrepentimiento una vez que el modelo de 318 caballos llegue al mercado, porque en lugar de combustible usa la corriente eléctrica.

El próximo año, la filial de Mercedes AMG sacará al mercado el SLS Electric Drive, que contará con cuatro motores eléctricos que le suministrarán 751 caballos de potencia conjunta. Aunque sólo la batería pesa más de media tonelada, el SLS se pone a 100 km/h en 3,9 segundos. La velocidad máxima, sin embargo, está limitada a 250 km/h.

Quien exija al máximo al bólido vaciará pronto la baterías. La máxima autonomía sólo es posible con un ritmo normal. En el caso del Audi alcanza los 215 kilómetros y en el del Mercedes, los 250.

Porsche aborda ese problema en el 918 Spyder a través de la tecnología plug-in. El desarrollo del modelo híbrido con cargador aún está en proceso, pero se espera que salga al mercado en un año.

La autonomía de los dos motores eléctricos del Porsche, que suman una potencia de 245 caballos, es sólo de 30 kilómetros y en modo E sólo alcanza una velocidad máxima de 150 km/h. Pero dispone también de un motor de gasolina de 4,6 litros y 580 caballos V8 con el que se alcanzan los 325 km/h, según el director del proyecto, Michael Hölscher. El consumo normal del híbrido plug-in es del mismo nivel que el de un coche pequeño: tres litros a los 100 km (emisiones de CO2 de 70 gramos/km) le bastan al deportivo de fibra de carbono.

Similar al Porsche es el Jaguar C-X75, que supera los 300 km/h. El coupé tiene también dos motores eléctricos y una batería que da una autonomía de 60 kilómetros. Si se pisa el acelerador al máximo o se acaba la corriente, se activa automáticamente un motor de gasolina de cuatro cilindros y 1,6 litros que suministra tanta potencia como un motor V8. Las emisiones de dióxido de carbono son de 99 g/km, lo que se corresponde con un consumo de cuatro litros a los 100 km.

La fórmula plug-in es también por la que apuesta BMW con el i8, que sale al mercado en un año. Los ingenieros han montado un motor eléctrico en el eje delantero y uno de gasolina de tres cilindros en el trasero. Juntos dan 224 caballos de potencia que ponen al vehículo de 2+2 plazas en menos de cinco segundos a 100 km/h. Con una autonomía eléctrica de 35 kilómetros, el consumo total para 100 km es de 2,7 litros (emisiones de CO2 de 64 g/km).

El suplemento ecológico se deja notar en el precio: el Mercedes SLS Electric Drive costará al menos 416.500 euros (530.000 dólares).

Jaguar tasa el C-X75 incluso al menos en 800.000 Euro. Y el Porsche 918 Spyder saldrá al mercado con un precio base de 760.026 euros.

Sin embargo, el interés en los superdeportivos verdes es al parecer grande. Porsche habla de 300 peticiones para el 918 Spyder, pero no se fabricarán tantas unidades. Jaguar tiene claro ya que serán sólo 250 del C-X75. Mercedes no anunció límite y quiere responder a cada pedido.

Los superdeportivos con aires verdes pueden ser los precursores de la ecomovilidad, ya que sirven de campo de pruebas para los fabricantes, que luego pueden implementar esos desarrollos en vehículos eléctricos más asequibles al gran público. Y además pueden generar una atención que eleve la aceptación social del coche eléctrico.

Otros piensan, sin embargo, que no influirán en la movilidad eléctrica y reclaman la eficiencia energética que estos vehículos, que devoran corriente y que no desprecian tampoco la gasolina, no cumplen.