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Suben a 33 los fallecidos por protestas contra Maduro en Venezuela

Decenas de personas se reunieron para honrar las memorias de los caídos por las protestas | Foto: Williams Marrero/El Nacional

Personas honran las memorias de los caídos por las protestas | Williams Marrero / El Nacional

Argenis Hernández, de 26 años, recibió un disparo en el abdomen cuando un motorizado intentó traspasar una barricada en el sector Los Tulipanes, de Valencia. Ante la negativa de los manifestantes, el motorizado abrió fuego contra los presentes

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Argenis Hernández, de 26 años, fue baleado en el abdomen mientras se manifestaba al pie de una barricada en la ciudad central de Valencia.

Según testigos, un motorizado no identificado intentó cruzar la barricada y ante la negativa de los manifestantes abrió fuego y huyó, hiriendo a Hernández, que perdió la vida en la madrugada del sábado en un hospital cercano.

Medios locales aseguraron que el presunto asesino pertenece a uno de los grupos armados leales al Gobierno, conocidos como "colectivos".

A unos 750 kilómetros al suroeste de allí, en la ciudad de San Cristóbal, Wilfredo Rey, de 31 años, falleció la noche del viernes luego de recibir un balazo en la cabeza y otro en un brazo de parte de grupos irregulares, según testigos.

Rey, que no participaba de la protesta, fue impactado cuando acudió a atender a un herido de bala en el tórax.

"Llegaron a bordo de un vehículo azul, aprovechando que la Guardia Nacional abrió paso por el puente que comunica con el Barrio Obrero, se ubicaron y dispararon en múltiples oportunidades y huyeron", relataron los vecinos.

A pesar de que las protestas opositoras acumulan siete semanas y han dejado 33 muertos, cientos de heridos y detenidos, entre ellos dos alcaldes opositores, no parecían tener la fuerza suficiente para hacer tambalear a Maduro, que llegó hace apenas 11 meses a la presidencia tras unas reñidas elecciones.

Sin embargo, los opositores, en su mayoría estudiantes, permanecen firmes en las calles reclamando por el alto costo de la vida, la acuciante escasez de bienes básicos y la alarmante inseguridad de las que culpan a Maduro, heredero del fallecido Hugo Chávez.

Las protestas contra Maduro se iniciaron a principios de febrero en las ciudades occidentales de San Cristóbal y Mérida y corrieron como reguero de pólvora hasta llegar a Caracas y otras ciudades del país de 29 millones de habitantes.

Las manifestaciones se han caracterizado por una fuerte represión del Ejército y la policía. La Fiscalía abrió 59 investigaciones sobre presuntas violaciones a los derechos humanos de los manifestantes, por las que están presos 17 funcionarios de las fuerzas de seguridad.

Pero también ha habido enormes daños a la infraestructura pública y cierre de vías por parte de los manifestantes que han generado, según Maduro, pérdidas por 10.000 millones de dólares.

El sábado, miles de venezolanos se concentraban para marchar en todo el país. Unos, en apoyo a Maduro y los otros, en contra del ex canciller y sindicalista de 51 años.

Desde temprano, miles de opositores se concentraban en el este de Caracas para marchar vestidos de blanco y con gorras con los colores amarillo, azul y rojo de la bandera venezolana.

"Estamos aquí por la libertad de los detenidos, de los presos políticos, contra un Gobierno corrupto que criminaliza la protesta", dijo Manuela Silva, una empresaria de 42 años que portaba un cartel blanco con el eslogan "el que se cansa, pierde", que el encarcelado líder opositor Leopoldo López ha hecho suyo.

Maduro ha culpado a la oposición de querer sembrar el caos para luego desbancarlo, siguiendo el libreto de un golpe de Estado que alejó brevemente del poder a Chávez en el 2002.

Pero los líderes opositores han intentado desmarcarse, con poco éxito, de las protestas violentas y aseguran que su meta es sacar a Maduro, pero mediante un referéndum revocatorio que la Constitución permitirá en el 2016.

"Nos acusan de violentos, pero su protesta pacífica ya ha dejado más de 30 muertos", dijo José Luis García, un estudiante chavista que esperaba, junto a sus compañeros vestidos de rojo, para marchar hacia el centro de la ciudad donde los esperará el presidente Maduro.

"Dicen que son demócratas, pero lo que quieren es un golpe de Estado (...) no volverán", concluyó el joven de 21 años.