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Sobrevivir para ayudar

La investigación demuestra que el Exemestano, un tratamiento contra el cáncer de mama agresivo, combinado con la supresión de la producción hormonal de los ovarios, reduce en 34% el riesgo de reaparición del tumor | Foto: Carla Dannemann

Foto referencial de mujer | Foto cortesía de Carla Dannemann

Enfrentarse a un diagnóstico de cáncer puede derrotar a muchos. Pero estas mujeres, lejos de resignarse trabajaron paracurarse y descubrieron que apoyar a otros contribuye a su propia recuperación. En Venezuela, ONG registran que por lo menos 11 mujeres son diagnosticadas cada día con cáncer de mama y 5 de ellas fallecen por esa causa

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"Si Dios me dejó aquí es para hacer algo"
Olga Oviol
Presidenta de Fuccam
Falcón Unido Contra el Cáncer de Mama

Olga Oviol supo que tenía cáncer avanzado en los conductos mamarios en 2002, después de que postergara el examen médico durante ocho meses. Recuerda que sentía un bulto en su seno derecho que le causaba cierto dolor, pero las ocupaciones cotidianas le ofrecían una excusa para retrasar la visita al especialista.

"Confieso que me despreocupé un poco, por eso mi lucha de que no se debe dejar pasar el tiempo para hacer el diagnóstico", explica Oviol, una falconiana de 60 años de edad, que a los 48 años recibió la noticia de que debajo de su mama derecha se diseminaban células malignas.

Recibió siete ciclos de quimioterapia: tres antes de la operación en las que le extirparon completamente la mama, y cuatro posteriormente. "Estaban regadas y lo mejor era no correr riesgos y quitar toda la piel. Creo que no dejé de ser femenina porque me faltara una parte de mi cuerpo", aclara Oviol, quien decidió fundar la ONG Falcón Unido Contra el Cáncer de Mama, Fuccam, luego de curarse, tres años después de haber sido diagnosticada.

Aunque se involucró en el trabajo preventivo del cáncer mamario en el estado Falcón no pudo evitar que su madre muriera víctima de esta enfermedad hace cinco años. Tampoco que a su hermana le amputaran el seno izquierdo en 2013 por la misma causa. No se detiene por estos hechos. Los lamenta, pero está convencida de que si sobrevivió es para seguir ayudando.

"Quise crear una fundación en gratitud por mi salud. Este es mi proyecto de vida. Si Dios me dejó aquí es para hacer algo", enfatiza Oviol quien empezó a trabajar desde su casa en noviembre de 2005 por no contar con sede propia para la fundación. Ahora lo hace desde la oficina del Colegio Nacional de Periodistas de la entidad.

Hace nueve años le planteó la idea de la ONG a otras dos sobrevivientes del cáncer de mama: Yuslevis Salazar y Lilian Fernández. En su primera convocatoria reunió a 180 mujeres para que escucharan una charla sobre la prevención de la enfermedad. Al encuentro asistió la presidenta de Senos Ayuda, Bolivia Bocaranda, quien desde entonces se convirtió en su mentora.

Su empeño se convierte en motor para otras mujeres. "Vamos hasta sus hogares y las ayudamos, porque caer en la negación podrían estacionarse y rechazar el tratamiento".

La red de voluntarios que se ha creado se activa cuando es necesario encontrar una medicina para un paciente. Esta ONG tiene representación en siete municipios del estado, Oviol espera que muy pronto puedan cubrir la totalidad del territorio falconiano.

"He llevado pacientes a Caracas en mi propia camioneta
Caridad Silva
Vocera de Senos Ayuda Guárico

Después de que le diagnosticaran cáncer de cuello uterino el 11 de febrero de 2007, Caridad Silva empezó a viajar a Caracas para someterse a tratamiento en el Hospital Oncológico Luis Razetti, luego de que en San Juan de los Morros le reiteraran que su sangramiento no revelaba nada particular.

Fueron tantas las dificultades que sufrió para llegar a la capital y asistir a sus citas que decidió darles una mano a las pacientes que pasan por el mismo calvario.

"Cuando uno no tiene dinero tiene que viajar en autobús. El transporte a Caracas sale a las 2:00 de la madrugada y llega allá a las 6:00 de la mañana. Si llegas después de esa hora no te atienden, entonces pierdes la cita".

Al año de ser diagnosticada le realizaron una histerectomía radical. Dos años después de la intervención, en 2010, tuvo una recaída y le descubrieron células malignas en el colon. Regresó a Caracas para aplicarse quimioterapia y no tuvo necesidad de volver al quirófano. Sin embargo, este año una imagen oscura apareció en una placa de tórax. Espera que esa opacidad desaparezca.

Lejos de decaer, Silva se ha fortalecido con la enfermedad y asumió el compromiso de formar un grupo de voluntariado en el estado Guárico para ayudar a pacientes de cáncer de mama.

"Cuando estás en un oncológico pasas mucho trabajo, es muy duro. Además de ir con el diagnóstico de cáncer te enfrentas a una verdad: te piden exámenes que no puedes hacerte en un mismo hospital".

Luego de todos los "saltos" que tuvo que dar de una clínica a otra para procurar sus exámenes, Silva diseñó una ruta para facilitarles el camino a las pacientes que necesitaran evaluarse en Caracas. En El Sombrero y en Altagracia de Orituco no hay dónde hacerse una mamografía, y en San Juan de los Morros los equipos no están calibrados y no hay cirujanos oncólogos.

"Contratamos un transporte y entre todas lo pagamos. A veces he llevado pacientes a Caracas en mi propia camioneta", relata Silva. Explica que luego de darles la charla de prevención e impulsar a las mujeres para que se hagan un examen no puede abandonarlas: "Las saco del campo, después no me puedo desentender de ellas", añadió.

En los 4 años de trabajo como vocera, Silva asegura que han ayudado a 1.000 mujeres para que se hagan la mamografía en Caracas y de ellas 50 han sido tratadas.

"Me motiva saber que brindo aliento a otros"

La juventud de Bonnie Chávez atentó en su contra cuando a sus 26 años le diagnosticaron un cáncer de mama en el seno izquierdo. La pelotica que todas las pacientes sienten en el tejido mamario, en su caso era ignorada pues los médicos consideraban que era imposible que tuviera un tumor maligno a su edad.

"El ginecólogo me dijo que no tenía de qué preocuparme, que si había algún líquido él me lo sacaba con una punción y que si había algo sólido me lo extraía en una sencilla operación". Desconfiada del diagnóstico, Bonnie acudió a otro médico quien le sugirió hacerse un eco mamario. Al ver la prueba, el técnico imagenólogo le recomendó que fuese a un cirujano oncólogo, quien resolvió sacarle los "quistes" de manera ambulatoria. Fue luego de la operación cuando le hicieron una biopsia a los tejidos y surgió el diagnóstico.

"Yo me había tocado un solo tumor, pero cuando me hicieron la operación sacaron tres y eran malignos. Me diagnosticaron un carcinoma ductal infiltrante 2 A y tuve que someterme a quimioterapia", recuerda.

Fue operada el 4 de agosto de 2008. Su juventud, sus dos hijos, el estudio y el trabajo no concordaban con la posibilidad de acercarse a la muerte: "Creo que llegué a ser la primera paciente de 26 años de edad. Dos meses después de sacarme todos los tejidos, para evitar que se expandiera el cáncer, comencé la quimioterapia en Caracas porque para ese entonces no había un hospital que lo hiciera en Acarigua", dice Chávez, quien también sintió la necesidad de volcarse en el otro para agradecer su oportunidad de seguir viviendo. Tras el primer mes de tratamiento fue con su mamá a Senos Ayuda. Empezó a difundir su testimonio en una tienda de ropa íntima en la capital. Desde entonces, y de regreso en Acarigua, no ha dejado de transmitirlo sin importar la audiencia: niños, bachilleres, universitarios o empresarios. Lo importante es recalcar la necesidad de un diagnóstico a tiempo.

"Siempre pensé que sobreviviría, por eso ayudo con mi testimonio. Quienes necesitan escucharme se animan cuando les muestro las fotos en las que aparezco sin cabello. Me motiva saber que brindo una palabra de aliento a quienes padecen la enfermedad".