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Sequía y libre acceso acaban con campos de golf en Caraballeda

La Procuraduría del estado ordenó que se derribaran las paredes perimetrales para que visitantes y residentes tengan mayor visibilidad

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Desde hace seis meses estuvieron desprotegidas las instalaciones de los campos de golf de Caraballeda luego de la orden de la Procuraduría de Vargas de que se tumbaran las paredes perimetrales y se colocaran cercas que permitieran la visibilidad de las instalaciones como parte del atractivo para visitantes y residentes.

Aníbal Suárez, ex trabajador del lugar, dijo que hasta el mes pasado se había colocado más de 1.000 metros de  cerca en uno de los terrenos y que aún quedan zonas de los campos desprotegidas.

“Desde que se obligó a que se tumbaran las paredes esto ha sido tomado para jugar fútbol y mucha gente entra sin mantener las instalaciones; esto, aunado a la sequía, ha ocasionado un deterioro que nunca había tenido”, explicó.

Terrenos no aptos para vivienda. Suárez añadió que las intenciones del gobernador Jorge Luis García Carneiro de usar los  terrenos para construir viviendas no son viables: “Esto es un gran pozo de agua. Desde el gobierno de Luis Herrera Campins vinieron expertos y determinaron que hay suficiente para abastecer a toda la región, pero no se han abocado a considerar este reservorio”.

Lamentó que la proliferación de edificios en la periferia y las deficiencias de las redes de aguas servidas hayan contaminado el lugar.

“Existe una anarquía y estamos pagando las consecuencias con la contaminación y los daños ambientales en las reservas de agua. Aquí las lagunas muestran los daños que han causado”, acotó.

Fallas de mantenimiento. El robo de las bombas de agua hace unos meses y las fallas en el pago de los socios por la crisis económica han impedido renovar el sistema de tuberías, que está dañado, lo que agudiza el deterioro de las instalaciones. Se conoció que la inversión es millonaria, pero además la inseguridad y las amenazas de expropiación han incidido en que no sea prioridad invertir en ello.

 

La cifra

1.000 metros de cerca han sido colocados en uno de los terrenos, pero aún quedan áreas desprotegidas