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Sectores populares crean redes de protesta pese a amenazas

A manifestantes de Petare los agredieron el martes en la noche mientras protestaban con un pancartazo | Cortesía vecinos de Petare

A manifestantes de Petare los agredieron el martes en la noche mientras protestaban con un pancartazo | Cortesía vecinos de Petare

En Catia, Candelaria y Petare los vecinos convocan a reuniones, pancartazos y cacerolazos para manifestar

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Cuando los vecinos de Petare protestaban con pancartas y volantes en El Llanito el martes en la noche fueron agredidos por más de 20 motorizados que llegaron disparando al aire y golpearon a algunos de los manifestantes con cabillas.

Jorge Ídrogo fue uno de los agredidos: “No nos detendrán, seguiremos luchando. Los habitantes de Petare deben conocer lo que está pasando”, aseguró.

En los sectores populares también se siente el descontento. A diferencia de las urbanizaciones de clase media —donde se han dado grandes marchas y se levantan barricadas— en Catia, Candelaria y Petare han sido las asambleas, pancartazos y cacerolazos la forma más frecuente de expresión. En estos sectores ya hay redes de vecinos organizados.

Victoria Altuve, Ángel Cacique y Mariángela González son personas de la tercera edad, habitantes del sector Altavista, que desde hace 14 años han hecho intentos por derribar el muro del miedo. Se reúnen en casas y no reparan en las amenazas de los grupos armados que rondan por la zona.

Altuve aseguró que agrupan hasta 300 personas de las zonas de Altavista, Los Frailes, Niño Jesús, Boquerón y Los Magallanes de Catia, así como de la carretera vieja Caracas-La Guaira y el 23 de Enero. Desde el 12 de febrero, en Altavista han organizado 4 cacerolazos, 4 asambleas de vecinos, 3 reuniones con representantes de los partidos políticos y 2 “pancartazos”.

En Candelaria, Carlos Julio Rojas informó que la red de Vecinos del Norte de Caracas abarca 400 personas de San Bernardino, Candelaria, El Recreo, Altagracia y San José. “Nos comunicamos por las redes sociales y desde el inicio de las protestas hemos realizado 12 asambleas grandes y más de 30 pequeñas”.

Rojas fue víctima de la intolerancia de colectivos armados que el 3 de abril irrumpieron en la asamblea de vecinos, pero advierte que eso no intimida a los vecinos. “Los ciudadanos perdieron el temor. Hay que seguir trabajando para fomentar la organización. Para mí una protesta vale por 1.000 guarimbas”.
 
Vínculos. Chuo Torrealba, que desde hace nueve años conduce el programa El radar de los barrios, cree que la organización vecinal no responde únicamente a los hechos de represión ocurridos en el país a partir del 12 de febrero, sino a una realidad poblacional.

“56% de los venezolanos vive en barrios, y otro 16% reside en zonas populares. Eso significa que 7 de cada 10 pertenecen a clases sociales bajas y medias. Entonces, hablamos de un vínculo casi familiar con la protesta. Quien está manifestando es mi hijo o mi sobrino, y no alguien tildado de ‘chucky’ ajeno a mi realidad”.

Torrealba considera que en Prados del Este, Santa Rosa de Lima, San Luis y Macaracuay han comprendido cabalmente que no habrá cambios sostenibles en el país hasta que no se incorpore a los sectores populares.

El concejal en Petare por Voluntad Popular Darío Ramírez lo certifica: “En las zonas populares las comunidades reciben amenazas pero aún así nos están recibiendo. En el último mes visitamos Vuelta El Águila, El Roble y Valle Fresco en Mariche, el sector La Lira, de La Dolorita, y Barrio Unión y José Félix Ribas, en Petare. Nos reunimos en las casas de los vecinos y con poca gente, pero les hacemos ver que hay otras formas de protestar además de las guarimbas”.

Descontento. Después de dos meses sin agua, Carolina González conversó con dos vecinos de su comunidad, en el barrio La Parrilla de Petare norte, sobre la posibilidad de trancar la calle. Dice que a las 4:00 pm eran tres los vecinos que se sumaron a la idea y manifestaban su descontento, pero luego de siete horas la vía se fue llenando de decenas de petareños. “Nos retiramos porque pasó un grupo de la junta comunal y nos amenazó con caernos a tiros. Le pidieron a la GNB que nos lanzaran bombas, pero ellos les contestaron que tenían órdenes de no meterse con la gente de los barrios”, aseguró. La vecina afirma que en los barrios de Petare hay descontento pero que al mismo tiempo hay mucho miedo de hablar.