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Saqueos en Venezuela: crónica de la desesperación

Habitantes de Valera protestaron por la escasez de alimentos | Foto: @LeonelHernande

Valera | Foto: @LeonelHernande

Según el Observatorio de Conflictividad Social, en lo que va de año se han registrado más de 254 saqueos e intentos de saqueo en todo el territorio nacional. Pero desde que el gobierno implementó los CLAP, en mayo, las denuncias de estos hechos han incrementado. Tres especialistas en el área social opinaron acerca de este fenómeno que posee ciertas similitudes con El Caracazo

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El 14 de junio no fue un día cotidiano en Cumaná. Los habitantes de esa ciudad, conocida como la primogénita del continente, salieron a las calles a exigir respuestas ante la escasez que se ha presentado. 

Lo que comenzó como una protesta, terminó con una ola de saqueos que sacudió a toda la ciudad. El resultado fueron más de 70 comercios saqueados, un muerto, 10 heridos y 150 detenidos. A raíz de las manifestaciones, Cumaná fue militarizada.

Esta escena se ha vuelto recurrente en todo el país. Desde comienzos de este año los saqueos dejaron de ser meros intentos para convertirse en acciones que han afectado a muchos comercios. Solo en el mes de mayo el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social documentó 52 saqueos y 36 intentos de saqueo.

En el informe se revela un hecho alarmante: por tercer mes consecutivo continúan los actos violentos en contra de locales comerciales, abastos, y supermercados. En total se han registrado más de 254 saqueos e intentos de saqueos en lo que va de año. Pero durante los primeros 15 días de junio las alertas que se reportaron superaron los 140 casos.

Bolívar, Miranda, Sucre, Zulia, Distrito Capital y Carabobo son los estados de más conflictividad. "La tensión está en toda Venezuela. No hay entidad que esté tranquila. La gente está desde muy temprano en la calle para reclamar alimentos", afirma Marco Antonio Ponce, coordinador general del Observatorio de Conflictividad Social.

Ponce califica estos hechos como protestas violentas provocadas por la desesperación y la angustia. "Es una situación que ha venido escalando debido a la gravedad en que se encuentra la distribución de los alimentos en el país. La desesperación de las personas y la impunidad que existe permiten a quienes cometen estos actos sentir que no les va a pasar nada", afirmó.

Los CLAP: un intento desesperado del gobierno para eliminar las colas

Desde que el gobierno comenzó a implementar los Comités Locales de Abastecimiento (CLAP), en mayo del presente año, los saqueos e intentos de saqueos aumentaron en todo el territorio. La psicóloga social Colette Capriles explicó que este incremento se debe a que el sistema de distribución limita mucho más el acceso de alimentos a la población.

"El intento de eliminar las colas a través de la distribución directa de comida ha provocado un incremento en los índices de saqueos porque todo el sistema de control económico que tiene el gobierno sobre los alimentos ya había generado un mercado negro. Ahora estos tampoco funcionan. El hecho de que los mercados negros no funcionen es lo que genera mayor escasez y, por lo tanto, mayor inquietud social".

Añadió que los CLAP fueron creados para asegurar el acceso directo de alimentos a las personas que pueden catalogarse como la base de apoyo del gobierno. También advirtió que la solución está en entender que el problema no es de distribución sino de producción e importación. "Aquí solamente quedan soluciones de fondo y los CLAP no son una solución de fondo. Es como si a alguien se le hubiese ocurrido repartir bolsas de comida como si estuviéramos en las Segunda Guerra Mundial. Eso no tiene ninguna vialidad".

El analista político Carlos Raúl Hernández calificó a los CLAP como "aparatos de chantajes" que se aplican en todas las revoluciones comunistas para manipular a la ciudadanía. Además, recalcó que la distribución "casa por casa" se convierte en un instrumento de corrupción que beneficia a quienes controlan la entrega de comida.

"Ellos están haciendo negocios con la comida, no la están distribuyendo como se suponía que tenía que ser. La están vendiendo a precios exorbitantes. Entonces están haciendo un doble crimen, manipulando a la gente y haciendo tráfico en un mercado negro".

“Caracazos a cuentagotas”


El miedo a que se repita el conflicto social ocurrido en febrero de 1989, denominado El Caracazo, está latente en la sociedad venezolana. Los saqueos y los disturbios han despertado el temor a que un estallido social se repita. 

Sin embargo, los especialistas afirman que las situaciones son diferentes. Para Ponce, El Caracazo tuvo su propia dinámica. “En este momento los niveles de hambre son mucho más fuertes y el totalitarismo es mayor. Es una situación totalmente distinta”, destacó. 

Hernández considera que la principal diferencia que existe entre los hechos ocurridos en 1989 y los actuales es que los primeros surgieron de manera repentina, mientras que los segundos se han desarrollado paulatinamente en distintos puntos del territorio nacional. 

“Esto es una explosión a cuentagotas, se va dando por etapas. Todos los días hay un cuota de ‘caracazos’ y ‘cumanazos’, todos los días hay pedazos y pedazos. Ni siquiera es un levantamiento político, es un levantamiento por miseria”, agregó. 

Capriles, por su parte, explicó que ambos casos ocurrieron por razones distintas. “Los saqueos actuales nada tienen que ver con lo que originó El  Caracazo. Este fue ocasionado por  el deterioro de la calidad de vida que había venido ocurriendo desde 1983. La situación actual es una manifestación de desesperación”.  

Los especialistas coincidieron en que el incremento de saqueos no ocasionará una situación igual o similar a la de 1989. Explicaron que el gobierno emplea mecanismos represivos de control para conocer dónde se pueden originar las manifestaciones. Luego envía efectivos de seguridad ciudadana con la finalidad de dominar la situación.

“Los saqueos no son manifestaciones políticas que van a cambiar al gobierno ni van a funcionar como detonantes de algún cambio político. Más bien lo contrario, los saqueos son la expresión de un descontento que no se politiza, en ese sentido más bien favorece al gobierno porque en la medida que el gobierno logre separar la calidad de vida de la gente del asunto político, va a tener una ventaja”, sentenció Capriles.