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El Santa de la madera

A Jesús Marco se le encuentra en el Paseo Anauco | Williams Marrero

A Jesús Marcano se le encuentra en el Paseo Anauco | Williams Marrero

El maestro juguetero destacó la importancia de enseñar el oficio de la carpintería a las generaciones más jóvenes

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El taller de Santa no está en el Polo Norte, sino en los espacios recuperados del Paseo Anauco que desembocan en la avenida México. La magia que allí ocurre permite que las manos de Jesús Marcano transformen trozos de madera en dragones y dinosaurios. En ese rinconcito de Caracas no solo se moldea el material, también se forma la imaginación de los niños.

De las manos de Marcano surge un juguete cada tres días. En uno corta y lija las piezas; los dos días posteriores se dedica a pintarlas y redondearlas. El oficio lo aprendió siendo muy joven. A los ocho años de edad se dedicaba a visitar las carpinterías y a fabricar carritos con los recortes de madera que le regalaban.

Como las piezas de los rompecabezas que construye, la vida de Marcano ha encajado para convertirlo en un Santa criollo.

Hace décadas dejó crecer su barba que hace tiempo se tornó blanca. Su barriga creció al mismo ritmo y viste el traje rojo característico. Así como él recibió los recortes de madera para fabricar sus primeras creaciones, cuando tuvo su carpintería construyó caballos de balancín y barquitos de madera para regalar.

Los juguetes que exhibe invitan a los niños a imaginar y a usar la lógica. Hace juegos de memoria, rompecocos y rompecabezas con formas de animales. También ofrece una Escalera de Jacob que puede transformarse en un caimán que abre y cierra sus fauces, en todas las letras del abecedario o en casitas.

Además de regalar juguetes, Marcano pone a la disposición de todo el que quiera aprender, sin límite de edad, su conocimiento: “Creo que necesitamos una generación de relevo. La mayoría de los jugueteros pisamos la tercera edad y es importante educar a los que vienen. Enseñarles a usar las herramientas, a trabajar la madera, el metal y dibujar”.

A sus 64 años de edad, Marcano también juega con lo que produce y goza “un imperio”. Además, procura no repetir sus diseños: “Todos los años invento modelos nuevos. De lo contrario, no sería un creador”.