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San Pedro hizo lobby en la Unesco

Los componentes religiosos y políticos, procedentes de la época colonial, caracterizan la tradición | Foto:

Los componentes religiosos y políticos, procedentes de la época colonial, caracterizan la tradición | Foto:

La Parranda de San Pedro, celebrada por casi dos siglos en el país, compitió con decenas de tradiciones en el mundo

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San Pedro salió seis meses antes de los festejos. Viajó a Bakú, capital de Azerbiyán –entre Asia occidental y Europa oriental–, solo para que el mundo constatara con sus propios ojos que el santo es capaz de encender parrandas. “Allá, lejos, está la oportunidad de que esta tradición salga de sus fronteras y sea apreciada en otros países. No vas a encontrar en el mundo nada igual porque es única”, cuenta la cultora Rosiris Toro.

A los poblados de Guarenas y Guatire, en el estado Miranda, llegó a mediados del siglo XIX. La negra María Ignacia y su esposo estaban desesperados porque enfermó su hija. Se aferraron a San Pedro para rogarle que salvara a la niña y ofrecieron bailarle, cantarle y celebrarlo durante años. El santo cumplió.

No hay registro escrito sobre el origen de la tradición. Pero quienes siguieron la costumbre cuentan que María Ignacia murió después de la recuperación de la niña. Sin embargo, el esposo de la esclava continuó con la promesa: vestiría de mujer, bailaría, pasearía al santo y le cantaría.

Ángel Acevedo, coordinador de programas culturales de Miranda, destaca el arraigo de la festividad: “Hoy, no hay calle de Guatire o Guarenas que deje de celebrar cada 29 de junio el milagro de San Pedro. Es un ritual que se ha cultivado por generaciones: la vigilia hecha un día antes, el ocultamiento del santo en una casa, la procesión, la parranda. Una y cientos de veces, así se ha hecho durante años”.

Sin ser 29 de junio, en las atrincheradas calles de Guatire se adelantó anoche la vigilia para aguardar por la decisión del comité intergubernamental de la Unesco sobre la declaración de la Parranda de San Pedro como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. 

Haifsar Pinto, parrandero desde niño y presidente del Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco de Guatire, aseguraba ayer –sin conocer el resultado– que el santo estaba a punto de encender una celebración. “San Pedro ya agrupa gente, él tiene esa capacidad. Una comisión, en la que están varios parranderos, se fue a acompañar el santo a Bakú”. 

Los componentes religiosos y políticos, procedentes de la época colonial, caracterizan la tradición. La vestimenta de los tucusitos (niños parranderos), similares a la de arlequines, es una representación de conservadores y liberales, por ejemplo. “Hay algo de irreverencia en la tradición. Las bebidas espirituosas forman parte de la celebración”, indicó Toro.

 Aferrados al santo. En Bakú, cerca del mar Caspio, la parranda se midió contra decenas de tradiciones. “Se llevó un expediente bien completo, aunque nunca se puede cantar victoria, pues siempre es prudente la espera”, indicó Pinto. El resultado se conocerá hoy en la madrugada.

Pero la fe en San Pedro es colectiva. Desde que se supo sobre la postulación de la tradicional parranda no se suelta al santo en Guarenas y Guatire. Miguel Romero, que sigue la costumbre, relata que se ha desatado el furor en la población: “La gente está alegre. Han salido a la calle y se están reuniendo con nosotros por el simple hecho de ser considerados”.

Los seguidores de la tradición, reunidos principalmente en siete parrandas de Miranda, tienen la convicción de que las cotizas, el cuatro y los cánticos sonarán en la Unesco.

El Dato

En diciembre de 2012, los Diablos Danzantes de Corpus Christi fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Al cierre de esta edición se desconocía si la Parranda de San Pedro seguía los pasos de esa tradición.