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San Juan busca su sitio en el altar de la Unesco

San Juan busca su sitio en el altar de la Unesco / ARCHIVO

San Juan busca su sitio en el altar de la Unesco / ARCHIVO

Los cultores aspiran a que la tradición también sea patrimonio de la humanidad, como ocurrió con los Diablos Danzantes y la Parranda de San Pedro 

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En las costas de Venezuela se prepara el repique de los tambores. Los cumacos y las curvetas comenzarán a sonar mañana en la noche para celebrar el Velorio de San Juan Bautista y el martes conmemorar el nacimiento del santo. “Esta fiesta no puede desaparecer”, asegura José Uribe, de la Federación de Cofradías de San Juan Bautista en Aragua.

Unos 357 san juanes saldrán al son de los tambores en 7 estados del país. Para garantizar que la celebración no se borre de la memoria de los creyentes, el grupo hace gestiones para lograr el reconocimiento de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.


Deben empezar por casa. Uribe informó que antes de acudir a la Unesco solicitarán a la Asamblea Nacional la declaratoria de Patrimonio Nacional. “Hay que darles un apoyo contundente a estas celebraciones que buscan mantener al pueblo en conexión con sus tradiciones”.

De acuerdo con la Unesco, el patrimonio inmaterial permite conservar la diversidad cultural frente a la creciente globalización. Se caracteriza por ser, simultáneamente, tradicional y contemporáneo; integrador, representativo y ser reconocido por la comunidad. Estas fiestas deben formar parte de los catálogos patrimoniales del país.

Víctor Rago, antropólogo que ha asistido a las convenciones de la Unesco en las que se escogen las tradiciones que integrarán la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, opina que no es extraño que los cultores de diversas manifestaciones busquen obtener este reconocimiento. “Cuando se produce la declaratoria hay una responsabilidad asociada al Estado, que se compromete a proveer los recursos necesarios para asegurar la salvaguarda y continuidad de la celebración, la creación de programas de asistencia directa a los cultores, tomar medidas que eviten los efectos de la comercialización excesiva de la fiesta y proteger el espacio físico donde se realiza”. Rago agregó que la comunidad encargada de la celebración también asume responsabilidades para preservar la manifestación: “No se trata de la fosilización del fenómeno cultural. Hay que entender que estas fiestas forman parte de la vida cotidiana o de circunstancias específicas de las personas, por lo que están dotadas de vitalidad y dinamismo, y tienen propensión al cambio. Ahí radica la dificultad”.


Celebraciones precursoras. La Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial data de 2003. Las primeras tradiciones nacionales incorporadas a la lista fueron los Diablos Danzantes de Venezuela, el 6 de diciembre de 2012, y la Parranda de San Pedro de Guarenas y Guatire, el 5 de diciembre de 2013. Miguel Berroterán, coordinador general del Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco y representante de la parranda de San Pedro, afirmó que la declaratoria implica una responsabilidad mayor: “Es muy difícil conseguir el reconocimiento, pero muy fácil perderlo”. Al cultor le preocupa que las interpretaciones que se hacen de la historia que cuenta la parranda, ahora que es más conocida, desvirtúen sus orígenes. “Es una celebración que tiene más de 200 años de historia y es única en el mundo”. En Guatire hay 5 agrupaciones que representan la parranda y en Guarenas 1, que suman más de 500 sanpedreños.

Gracias a su condición de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, reciben más apoyo de las autoridades nacionales y de la empresa privada.Sin embargo, este año la fiesta no tendrá tarima porque no pueden costearla ni consiguieron quien la donara. “El Ministerio de la Cultura duplicará este año el apoyo monetario. Extraoficialmente hemos escuchado que le darán 30.000 bolívares a cada parranda para las fiestas”, dijo Berroterán. 

Los Diablos Danzantes de Naiguatá se han hecho más cuidadosos de la danza, la vestimenta y las máscaras. “La devoción al Santísimo Sacramento es una celebración netamente religiosa. No se trata de disfraces o de danza de proyección. Es una danza religiosa”, subrayó Kelvis Romero, presidente de la Cofradía de los Diablos de Naiguatá. Esta tradición tiene más de 400 años en Venezuela. Elio Iriarte es el cajero mayor de estos diablos. Ha formado parte del ritual desde hace 44 años, gracias a Siriaco Iriarte, quien hace medio siglo era el capataz mayor de la cofradía y le enseñó a tocar los tambores. “Es un orgullo ser patrimonio. Nosotros tenemos la particularidad de que somos la única diablada que no entra a la iglesia, salvo para la misa de los diablos difuntos que se hace el martes antes de Corpus Christi”.

En Naiguatá son más de mil los cultores de esta fiesta. Romero informó que el Estado les otorgó 72.000 bolívares para la celebración.


Aspirantes. Son varias las tradiciones que aspiran a engrosar la lista de la Unesco. El Tamunangue, danza característica de la fiesta de San Antonio, que se celebra los 13 de junio, propia del estado Lara, fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación el 7 de junio y su ambición de conseguir el reconocimiento internacional se reavivó con el nombramiento de los Diablos de Corpus Christi.

Carlos Marrón, fundador de la Red Nacional de Burras y Burriquitas Tradicionales de Venezuela, aseguró que este grupo tiene tres años haciendo gestiones para lograr la declaración. “Lo hacemos por la defensa y salvaguarda del patrimonio, para reafirmar la diversidad cultural del país y porque se mantengan los elementos propios de la tradición sin que se tergiverse”. Las gestiones incluyen la realización de un censo nacional y la activación de los grupos en los 14 estados en los que tienen presencia para que la celebración sea elevada al patrimonio cultural de cada región. Una vez hecho esto sumarán cada expediente y lo llevarán al Centro de la Diversidad Cultural, que es el organismo encargado por el Estado para impulsar las tradiciones en las convenciones de la Unesco.


El mapoyo y la curagua en la cola


Venezuela tiene un expediente en curso en la Unesco. El país espera que este año pueda sumarse la tradición oral mapoyo y sus referentes simbólicos a la lista de salvaguardia urgente. La comunidad indígena mapoyo la integran alrededor de 400 personas asentadas en el municipio Cedeño del estado Bolívar. Es una lengua caribe que se encuentra en situación crítica, debido a que quedan pocos hablantes y algunos de ellos presentan severas limitaciones en su competencia.

Para el ciclo 2015-2016, Venezuela presentó un expediente para incorporar el conocimiento y tecnología relacionados al cultivo y procesamiento de la curagua a la lista de patrimonio inmaterial. La curagua es una planta, de la que se fabrica un hilo que permite elaborar chinchorros, sandalias y artesanía. El proceso de extracción del hilo de curagua es completamente artesanal y no requiere maquinaria. Los implementos utilizados son elaborados por el productor. El hilo se elabora en el municipio Aguasay del estado Monagas. 


San Juan es el único santo, junto al Niño Jesús, al que se le celebra el nacimiento


2.000 personas integran la cofradía de los Diablos de Yare. Es la diablada más grande, seguida por la de Naigutá, formada por unos 1.000 promeseros