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Rituales sirven para pedir deseos de Año Nuevo

La llegada del Año Nuevo es el momento propicio para formular deseos en medio de rituales / Omar Véliz

La llegada del Año Nuevo es el momento propicio para formular deseos en medio de rituales / Omar Véliz

Expertos señalan que la adopción de costumbres para despedir un año y recibir el que viene simboliza el trazado de nuevas metas por cumplir y revive la fe en las personas

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El cañonazo de la medianoche del 31 de diciembre activa numerosas manifestaciones del sincretismo en los venezolanos. La llegada del Año Nuevo es el momento propicio para formular deseos en medio de rituales adoptados gracias a la llegada de inmigrantes, que se mezclaron con los hábitos nacionales.

El cañonazo típico caraqueño dado desde el Cuartel San Carlos para anunciar la llegada de Año Nuevo está ligado a la tradición española de comer 12 uvas, bautizadas por Andrés Eloy Blanco Las uvas del tiempo.

El rito tuvo su origen en Murcia en 1897, pero se afianzó una década más tarde gracias a los cultivadores de la fruta en ese país, que para librarse del exceso en la producción brindaron por el nuevo año en la Puerta del Sol en Madrid.

La psicóloga Migveli Miranda considera que la adopción y práctica recurrente de los ritos cada 31 de diciembre son una forma de fijarse metas para cumplir en el período que comienza.

“Las conductas supersticiosas muchas veces se mantienen porque son reforzadas por hechos fortuitos. Si una persona que salió con una maleta para recibir el año viaja ese mismo año, lo atribuye al rito practicado y lo seguirá haciendo. La gente adquiere el aprendizaje y entiende que debe seguirlos rutinariamente”, explica.

Los ritos son una forma de acercamiento a la fe que requiere renovación, por eso la necesidad de aceptar cada vez nuevas costumbres, agrega.

Dos tradiciones de reciente adopción son el hábito italiano de la Noche Vieja, o Notte di Capodanno, de comer lentejas para garantizar la abundancia y el rito francés de salir con maletas a la calle para asegurar la realización de un viaje el año entrante.

El uso de ropa interior amarilla al derecho o al revés proviene de Asia, continente en el que se cree que el color amarillo representa al Sol, astro que simboliza la prosperidad, la suerte y la fortuna.

Un abrazo llamado Felizaño

En Venezuela, el abrazo entre familiares y amigos del 31 de diciembre tiene nombre y apellido. La frase compuesta por dos palabras se reduce a una sola debido a la rapidez con que se pronuncia: ¡Felizaño!

María F. Sigillo señala en su blog Caracas en retrospectiva que el origen de la práctica nacida en Francia fue asimilada por los venezolanos en el siglo XIX. Cita un texto de Tomás Lander en el diario El Venezolano que corrobora el origen de la tradición:

“Tienen los franceses una bella costumbre que nosotros deberíamos imitar… El día primero del año todos los que han tenido algunas relaciones se buscan, se abrazan y se dan el ósculo de la amistad, dando por terminadas todas las diferencias”.  

Dentro de nuestras fronteras

En Mérida, Táchira y Trujillo a las tradiciones para atraer la suerte y cumplir los deseos de los 31 de diciembre se le suma la Quema del Año Viejo. Ese día en los estados andinos se acostumbra la confeccción de un muñeco, que puede representar a alguna personalidad, que arde en llamas después del abrazo y el Feliz Año de la medianoche.