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Reclamos laborales rezagan el mantenimiento del Jardín Botánico

Temen proliferación del gusano de la palma y el caracol africano | William Dumont

Temen proliferación del gusano de la palma y el caracol africano | William Dumont

Mario Gabaldón, presidente de la fundación, afirma que las especies no son cuidadas por la reducción de las jornadas de los obreros

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La maleza comenzó a ser parte del paisaje del Jardín Botánico de la Universidad Central de Venezuela. Hace algunos meses el mantenimiento de las plantaciones pasó a un segundo plano para atender los conflictos laborales. “Los obreros solamente están trabajando medio turno y eso está afectando algunas especies, especialmente las palmas exóticas. Estamos realmente preocupados porque se trata del descuido de un Patrimonio Cultural de la Humanidad”, dijo Mario Gabaldón, presidente de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela Doctor Tobías Lasser.

Los obreros del Jardín Botánico reclaman mejoras salariales, pago de deudas y ser incluidos en la nómina de la Universidad Central de Venezuela. Pese a que existen promesas de cumplir con las peticiones, los trabajadores no escatimaron en ejercer presión para intentar acelerar las respuestas. Ayer, por ejemplo, se unieron al paro convocado por el sindicato de obreros de la universidad.

Para Gabaldón el problema se diluye como agua en las manos. Desde hace seis años el Jardín Botánico cuenta con el mismo presupuesto que impide ejecutar algunos proyectos e, inclusive, se destina un gran porcentaje al pago de nómina. “Es una situación que no depende de nosotros; al contrario, queremos el bienestar de los trabajadores. No obstante, es inconcebible entrar en un estado de anarquía”, explicó.

En el Herbario Nacional, el más grande del país, están resguardadas más de 400.000 especies. Neida Avendaño, investigadora del jardín botánico, asegura que una de las mayores preocupaciones es la posibilidad de deterioro de plantaciones de importancia. “Son 70 hectáreas con 14 sectores y muchas veces no se cuentan con equipos adecuados para el mantenimiento, no sólo depende de la voluntad del personal. Esas dificultades hacen que se comiencen a evidenciar las consecuencias”, señaló.

La proliferación del gusano de la palma y el caracol africano son plagas que no han sido controladas de forma adecuada en el jardín. Quizás las plantas más afectadas son las palmas, que requieren de gran atención debido a que muchas provienen de otros países o, en algunos casos, se encuentran en extinción.

Los investigadores del jardín, no obstante, se encargaron en estos últimos meses de hacer un inventario de las especies. Aseguran que se esfuerzan por evitar la pérdida de plantaciones.

Con donaciones

Los ingresos propios y las donaciones son fundamentales, pues han evitado que el Jardín Botánico, abierto al público desde 1958, haya decaído por completo. En diciembre de 2010, en el auditorio Doctor Mauricio Ramia, utilizado para conferencias, se registraron las consecuencias de las lluvias cuando en el techo se abrió un gran boquete que impidió que pudiera ser usado durante semanas.

Edy Fernández, gerente de Cooperación y Relaciones Interinstitucionales, cuenta que el área sólo se recuperó con la ayuda de fundaciones y empresas privadas. “Aunque fue reparado, todavía quedan sillas y el suelo por atender. Hay salones que presentan fallas, que se alquilan para generar ingresos. Hay problemas más allá de la vista”, afirmó. También continúan con dificultades para la publicación de investigaciones.

Propuesta

El Consejo Universitario de la UCV aprobó la semana pasada la propuesta de convertir al Jardín Botánico en un instituto experimental, para intentar absorber al personal bajo la nueva figura con la intención de proporcionar mayores garantías en el presupuesto. Mario Gabaldón, presidente de la fundación, sin embargo, considera que esa no es la solución: “Equivaldría a reducir la categoría de la fundación y aquí hay 20 investigadores muy calificados. No quisiéramos al final correr con el mismo destino que otras instituciones de la universidad, que también están padeciendo por falta de presupuesto”.

La propuesta fue hecha por el vicerrector administrativo de la UCV, Bernardo Méndez. En la actualidad se conforma una comisión, integrada por representantes de cuatro facultades, para crear en menos de un mes las normas del instituto.