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El mercado de Quinta Crespo sometido a constantes fiscalizaciones

Mercado de Quinta Crespo / Foto: Archivo

Mercado de Quinta Crespo / Foto: Archivo

Los trabajadores denuncian que los obligan a vender con un margen de ganancia mínimo, que apenas alcanza para pagar a los empleados todos los días

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La actual crisis económica que comenzó en Venezuela durante la gestión del presidente fallecido Hugo Chávez, y que se agravó con el Gobierno de Nicolás Maduro, ha significado un golpe duro en el bolsillo de los venezolanos, específicamente los que hacen vida en el mercado de Quinta Crespo, intervenido por la Alcaldía del municipio Libertador en octubre de 2009.

Los trabajadores denuncian que los abusos por parte de funcionarios de cuerpos de seguridad y del Estado están a la orden del día.

José Peña, trabajador de una distribuidora de pollos dentro del mercado, afirmó que viven una presión constante porque funcionarios de la PNB y GNB van con frecuencia a agredirlos.

“Ellos creen que pueden abusar de nosotros e insultarnos solo por el hecho de que portan un carnet oficial. El público en general también te acusa de especulador y los fiscales de la Superintendencia de Precios Justos (Sundde) imponen multas exorbitantes a todos los negocios para hacernos quebrar”, denunció.

También destacó que el precio del kilo de muslo y de alas está en 420 bs, mientras que el kilo de milanesa tiene un valor de 850 bs; y el kilo de pechuga se ubica en 460 bs.

“Las personas dentro de los organismos gubernamentales, que están encargados de graduar los precios, no tienen ni la menor idea de cuánto cuesta producir un pollo. Estamos obligados a vender con un margen de ganancia mínimo que apenas alcanza para pagar a los empleados todos los días”, expresó.

"No podemos mantener un negocio así"

La situación de la carne tampoco mejora. Unos comerciantes de una carnicería del mercado, que pidieron no ser identificados por temor a represalias, aseguraron que tienen cerca de dos meses que no venden ningún tipo de carne.

“El kilo de carne está regulada entre 220 y 250 bs el kilo. A nosotros cuando nos llega, si es que nos llega, nos viene con un precio desde los mataderos de entre 580 y 650 por kilo”, indicaron.

“Lo único que estamos vendiendo son cortes poco solicitados, como hígado, panza y tripa, los cuales llegaron desde Portuguesa. Es lo único que hemos podido conseguir”, aseguraron.

También dijeron que vienen fiscales de la Sundde con frecuencia a revisar los montos, y que una vez recibieron una multa de 500 UT por no exhibir los precios en la pizarra.

“No podemos mantener un negocio así, tenemos que pagar empleados, alquiler; y las bolsas valen entre 25 y 30 bolívares cada una”, afirmaron.

“¿Cómo es posible que un mercado como el de Quinta Crespo, que fue uno de los mejores hace 20 años atrás, esté bajo estas condiciones? Da mucha tristeza”, expresaron.

Los precios aumentan cada semana

Reina Angulo, comerciante de un negocio de frutas y hortalizas, agregó que la Alcaldía de Caracas es la encargada de revisar las facturas de sus proveedores cada martes y viernes.

“Nuestro margen de ganancia está regulado en 30%, pero no se toma en cuenta los demás gastos que se tienen como el pago de los trabajadores y el alquiler de los puestos”, agregó.

Aseguró que el kilo de productos como la cebolla, ají dulce, pimentón y zanahoria tiene un costo de 400 bs. Sin embargo, esa semana los tomates subieron a 420 bs por kilo.

“Esta situación nos está afectando a todos, tanto a mi negocio como a los clientes. Todos tenemos que comprar comida, y es imposible sostener esto cuando los precios aumentan cada semana”, afirmó.

Pantalones cuestan más de la mitad del salario mínimo

Carmen Azócar, dueña de un comercio de ropa para niños y caballeros, indicó que la vestimenta más barata para los niños tiene un costo de 800 bolívares, mientras que los pantalones y monos para hombre están entre 3.000 y 5.500 bolívares.

“Si se adquiere un mono en 4.500 bolívares es imposible venderlo a la mitad de ese precio, no se puede vender un producto a pérdida. El negocio puede pasar varios días seguidos sin vender nada, solo vengo aquí de 8:00 am a 3:00 pm a sentarme aquí sin hacer nada”, explicó.

“A todos nos afecta esta crisis económica, no se consigue nada, y si lo consigues tiene un precio imposible de pagar. Hace días compré un par de zapatos que costaron 7.000 bolívares, y eran de una marca genérica”, aseveró.