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Psiquiátricos sobreviven de la caridad de familiares y trabajadores

En el Psiquiátrico de Caracas los pacientes se bañan con jabón azul que llevan las enfermeras | FOTO ALEXANDRA BLANCO

En el Psiquiátrico de Caracas los pacientes se bañan con jabón azul que llevan las enfermeras | FOTO ALEXANDRA BLANCO

El Hospital Psiquiátrico El Peñón está afectado por las filtraciones. La falta de docentes obligó a cerrar los posgrados de Psicología y Psiquiatría 

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El Hospital Psiquiátrico de El Peñón en Caracas podría servir de locación para una película de terror. Puertas sin pomos, madera desvencijada, filtraciones, camas y baños dañados, maleza muy alta que se come las paredes, pasillos desolados y falta de iluminación son algunas de las características del lugar “acondicionado” para la recuperación de los pacientes con enfermedades mentales.

Es una casa de madera, ubicada en el corazón de la hacienda que perteneció al general Marcos Pérez Jiménez, y está a punto de ceder a los embates del tiempo. A través de las paredes roídas se puede ver el interior de los cubículos donde funciona el área de Emergencia y las oficinas administrativas.

El centro, uno de los 9 Establecimientos Psiquiátricos de Larga Estancia del Ministerio de Salud que funcionan en el país, dispone de 24 camas de hospitalización, pero apenas está en capacidad de atender a 12 pacientes.

El hospital no tiene cocina desde hace tres meses. En su lugar se improvisó un espacio en el que se preparan los alimentos que llevan los familiares de los pacientes. Debido a la falta de recursos los pacientes no pueden consumir la dieta balanceada indicada por los médicos. En el lugar tampoco hay artículos para el aseo personal.

“Hay filtraciones en todos los servicios, en hospitalización, donde están los pacientes con esquizofrenia, las pocetas están tapadas. A veces almuerzan solo caraotas porque no hay nada más”, reveló una fuente interna que pidió el resguardo de su nombre.

El nosocomio tampoco cuenta con medicamentos de uso básico, como el ansiolítico Haldol, que falta desde hace seis meses. “Hay muchos pacientes sin recursos y no pueden continuar con su tratamiento después que salen. Ese medicamento se le inyecta una vez al mes, pero cuando salen no hay garantías de que puedan seguir el tratamiento. Esa es la causa de muchos reingresos”.

A la lista de carencias se suman el ácido acetilsalicílico y los protectores gástricos necesarios para paliar los efectos secundarios de los fármacos. Tampoco hay papel para imprimir electroencefalogramas. El ácido valproico, antiepiléptico y estabilizador del estado anímico, deben llevarlo los familiares. En el lugar no hay reactivos de laboratorio ni internista, por lo que los pacientes son sedados y remitidos a otros centros asistenciales.


Abandono general. La situación de abandono no es exclusiva del hospital ubicado en Baruta. El Psiquiátrico de Caracas también sobrevive con la caridad de los familiares y los que allí laboran. El jueves pasado los trabajadores de Fenasirtrasalud realizaron una jornada de limpieza en la fachada, pero por dentro las carencias revelan que la falta de mantenimiento lleva varios años.

Peter Contreras, miembro del sindicato de trabajadores, denunció que los servicios de hospitalización carecen de sanitarios y la cocina del centro está en mal estado. “El área de Emergencia no está culminada, tiene más de tres años en construcción. Hay muchas filtraciones, hace falta reparar casi todas las paredes”, dijo.

Contreras denunció que ante la falta de artículos de aseo personal para los pacientes los estudiantes de Enfermería llevan jabón azul para bañarlos. Los familiares suministran el resto de los insumos.

Uno de los médicos del centro, que pidió el resguardo de su nombre, declaró que la inseguridad también pone en peligro a trabajadores y pacientes. Precisó que se han registrado varios atracos y persecuciones en la puerta que une al centro con el Hospital Jesús Yerena.

El especialista denunció que la falta de docentes de Psiquiatría y Psicología obligó a suspender los posgrados del área en el hospital de El Peñón. No hay psiquiatras ni psicólogos con disposición para la docencia.

“Aquí no tenemos antipsicóticos, ansiolíticos ni antidepresivos que son básicos para una institución psiquiátrica, tampoco analgésicos y digestivos. En el Hospital Militar también hay dificultad con los medicamentos, así como con el equipo de docentes y supervisores. Lo mismo ocurre en el Hospital Universitario de Caracas”, dijo.  

LA CIFRA
2.000 pacientes con enfermedades mentales crónicas hay en el país de acuerdo con la Memoria y Cuenta de Ministerio de Salud de 2013