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Prevención del ébola en Venezuela debe centrarse en zonas migratorias

El virus ha matado a 4.447 personas en el mundo | Foto EFE

El virus ha matado a 4.447 personas en el mundo | Foto EFE

La experiencia y sobre todo los errores cometidos en otros países pueden ser aprovechados en el país. Los métodos de acción comienzan a ser definidos

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El ébola, la infección africana que ha matado a 4.447 personas, parecía un mal lejano. Sin embargo, en las últimas semanas los casos comprobados en España y Estados Unidos, y los sospechosos –ya descartados– de Brasil y Colombia, prendieron las alarmas en América.

La Organización Mundial de la Salud definió los estragos causados por la enfermedad como la “peor emergencia sanitaria”. En El Salvador y Honduras recibieron donaciones de la OMS con trajes de bioprotección y algunos países ya preparan sus protocolos de acción ante un posible caso de ébola.

En Venezuela empezaron los preparativos. Nancy Pérez Sierra, ministra de Salud, informó el martes que se invertirán 28 millones de bolívares para adquirir 1.500 equipos de protección individual, laboratorios de bioseguridad y para el acondicionamiento de 23 hospitales en ciudades con puertos y aeropuertos, que serían las más vulnerables de recibir un posible caso de ébola. Ese día se realizó un simulacro en el aeropuerto de Maiquetía.

“Lo primero que debe hacer Venezuela ante un posible caso de ébola es no improvisar”, señala José Félix Oletta, ex ministro de Sanidad y Asistencia Social. Para el miembro de la Sociedad Venezolana de la Salud Pública es imperativo que los protocolos de acción estén escritos, “no pueden ser solo verbales”, y que se diseminen entre la población médica, sean aprendidos y probados.

Para Julio Castro, infectólogo del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela, la probabilidad de que el ébola llegue a Venezuela es baja. “Por eso hay que hacer énfasis en el sitio por dónde puede entrar. El sistema migratorio tiene que ser capaz de identificar a las personas que han estado en zonas de epidemia y que pudieran presentar un cuadro febril”, advierte.

Aprender en cabeza ajena. El primer caso registrado en Estados Unidos llegó en un avión. Thomas Eric Duncan entró el mes pasado a Dallas, Texas, y no informó que había estado en contacto con enfermos de ébola en Liberia. Desde entonces, el hombre murió, la enfermera que lo atendió se contagió y un grupo de personas está en observación.

“El momento clave es identificarlo en inmigración. Si no se hace, el paciente se pierde y comienza a tener contacto con otra cantidad de personas”, remarca Castro. Para ello, dice el experto, es necesario entrenar al personal de migración y crearse, incluso, vías por las que el enfermo pase sin tener contacto con personas sanas.

La atención a un posible paciente también es clave. En España, la enfermera Teresa Romero se convirtió en el primer caso de contagio de persona a persona fuera de África, por un error en el uso de su traje de protección personal.

El equipo indicado por la OMS para atender el ébola debe cubrir toda la superficie corporal, incluye un mono impermeable a fluidos corporales, guantes, máscara, lentes y botas. No puede ser utilizado durante más de 20 minutos, puesto que es muy caluroso con lo que la persona puede cometer errores que la lleven al contagio.

Romero lo hizo todo mal. Según la reconstrucción de los eventos que han hecho los medios de comunicación españoles, la enfermera que atendía al misionero Manuel García Viejo no utilizó protectores impermeables sobre el calzado y al retirarse el equipo rozó su cara con uno de sus guantes. Fueron 2 oportunidades en las que entró en contacto con fluidos infectados. Luego estuvo casi 50 minutos limpiando el cadáver. 

Protocolos propios. La infectóloga Ana Carvajal indica que aunque todos los países cuentan con los protocolos propuestos por la OMS, es necesario que Venezuela establezca unos que se adecúen a la realidad del país.

En esa normativa se establece el entrenamiento del personal y el conocimiento de los equipos, así como la forma correcta de utilizarlos, cómo es el manejo del paciente, los procedimientos para la toma y análisis de las muestras, la limpieza o el desecho de los trajes de seguridad, entre otras medidas.

“Una vez que tienes un paciente, todos los contactos tienen que ser registrados y hacerles un seguimiento por 21 días, tomando la temperatura cada 12 horas”, dice Carvajal.