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Piscinas de la UCV con poca vigilancia y mantenimiento

Ayer comenzaron a vaciar las fosas que permanecieron verdes por el moho por semanas | Foto Raúl Romero

Ayer comenzaron a vaciar las fosas que permanecieron verdes por el moho por semanas | Foto Raúl Romero

Jóvenes ingresan los fines de semana para beber licor y hacer fiestas en las instalaciones. Se han reportado 4 ahogados en 4 años

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Lo último que escuchó el vigilante de turno de la Universidad Central de Venezuela el viernes 13 de marzo es que en la madrugada ingresaron a las instalaciones de la piscina cerca de 50 personas a beber. No era un evento fortuito porque todos los fines de semana se escucha música en los alrededores.

Ese día era un grupo de jóvenes de Candelaria y la fiesta terminó con el cuerpo de Moisés Abraham Agámez Pimienta, de 18 años de edad, tendido en el suelo, mojado y sin camisa al lado de la piscina de clavados. Presuntamente murió ahogado.

Aunque había un vigilante de guardia en la zona, el anuncio de que había un cuerpo ahogado al lado de la piscina lo hicieron los bomberos al Departamento de Seguridad al día siguiente en la mañana.

Los vigilantes le explicaron a Denya Agámez, madre de la víctima, que los fines de semana solían ingresar jóvenes que se reunían en la plaza La Candelaria y los dejaban entrar porque algunos tenían una actitud agresiva e incluso estaban armados. Esa madrugada también los dejaron pasar con la única advertencia de que no se comieran las chucherías del cafetín, como ha ocurrido otras veces. Luego se desentendieron.

Ni los vigilantes ni los elementos de seguridad, como el cerco eléctrico instalado el año pasado en la piscina, logran evitar que gente ajena a la universidad entre fuera del horario deportivo o académico. Niños de los barrios de Los Chaguaramos ingresan los fines de semana para bañarse y jugar en la piscina olímpica y la de clavados. En las noches jóvenes entre 15 y 20 años de edad, que vienen de Santa Mónica, Los Chaguaramos y Candelaria, ingresan con bebidas alcohólicas, equipos de sonido, cigarros y marihuana para improvisar fiestas a la orilla de la pileta. De noche solo queda un vigilante de guardia de los siete que normalmente custodian el complejo deportivo.

Trabajadores del cafetín de la piscina aseguraron que cada lunes, desde hace dos años, deben recoger las botellas de licor que quedan en los alrededores por las fiestas de los fines de semana. En cuatro años se han reportado cuatro casos de personas halladas ahogadas en las piscinas.

Amalio Belmonte, secretario de la UCV, aseguró que desconoce de fiestas que se realicen en las instalaciones. Sin embargo, Albert España, director de Seguridad de la UCV, explicó que la UCV invirtió en concertinas y cerco eléctrico en los muros y gradas para evitar que siguieran entrando personas ajenas al recinto universitario. Ni Alexis Rivas, director de Deportes, ni Agustín Aveledo, subdirector de Deportes, dieron entrevistas a El Nacional.

Carmen Yegres, jefe de Mantenimiento de la UCV, destacó que por la declaratoria de patrimonio de la Ciudad Universitaria no se deberían hacer intervenciones como el cercado eléctrico, pero se tomó la decisión para evitar las invasiones nocturnas. Sin embargo, aún entran a las instalaciones por la Escuela de Hidrometerología.

Natación fuera del agua
“Desde hace dos años es más el tiempo que la piscina ha estado cerrada que el que funciona”, dijo Miguel Cedeño, entrenador de natación con aletas del Club de Actividades Subacuáticas de la UCV. “Los filtros de las piscinas están viejos y no funcionan bien; aunque la tratan con cloro y clarificante, el tratamiento no es efectivo si los filtros no permitan recircular el agua”.  

La falta de recursos de la universidad complica la atención de la infraestructura: un cuñete de cloro cuesta entre 50.000 y 70.000 bolívares y se requiere uno semanal, explicó Cedeño, que entrena a un grupo de 30 alumnos, que muchas veces tienen que practicar fuera del agua.

A Cedeño le informaron que las piscinas podrían estar operativas otra vez después de Semana Santa, pero el entrenamiento de los atletas está comprometido por la intermitencia del funcionamiento. A finales de abril participarán en el Campeonato Nacional de Natación con Aleta y no pueden cumplir los cinco días de prácticas en agua que requieren, pues solo están entrenando en la Hermandad Gallega y en una piscina en San Antonio de los Altos. Tres integrantes de la selección de rugby subacuático están clasificados para la competencia mundial que se realizará en Colombia y también deben recurrir a otras instalaciones.