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Personas con discapacidad viven presas en sus apartamentos

Vecinos piden a la fundación Propatria 2000 la instalación de ascensores en 56 edificios de la zona

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Presos en sus propios apartamentos, así viven 937 personas discapacitadas que habitan en las comunidades de Caucagüita y Araguaney. Ellos esperan desde hace seis meses la instalación de 56 ascensores para los edificios ubicados en esta zona del municipio Sucre.

La fundación Propatria 2000, que financia los trabajos, debía colocar los nuevos elevadores para cumplir con la primera etapa de la obra, que fue aprobada en mayo de 2012 por el fallecido presidente Hugo Chávez.

Paso a paso, escalón por escalón, el camino se hace tan cuesta arriba como la rezagada respuesta oficial. Mientras tanto, empeora la condición de algunos vecinos con patologías diversas (algunas degenerativas) y que requieren atención médica. Pero el retraso en la entrega de los ascensores los condena a permanecer confinados, puertas adentro de sus hogares, de forma indefinida. Los vecinos denuncian que se sienten pagando casa por cárcel pero sin haber cometido delito.

Este es el caso de Oswaldo Briceño que desde hace 15 años está en silla de ruedas, a causa de una bala perdida que impactó en su columna durante una fiesta de navidad en el sector donde aún reside.

Recuerda que antes de que se dañara el ascensor bajaba con regularidad hacia la planta baja de su edificio, pero desde hace seis meses debe pagar lo que representa un viaje a Maracay para ir y venir de su casa. “Son 120 bolívares los que debo pagar a dos muchachos, vecinos de aquí, que me ayudan a subir y a bajar cuando quiero distraerme, y me quedo en la plaza tomando un poco de sol y pasando un rato distinto”.

Aunque su sueño es trabajar para contribuir con los gastos de su hogar, dice que no puede. “¿Para qué? Si hago 700 bolívares semanales se me irían casi todos subiendo para que alguien me traiga a mi casa”.
Como este vecino, Noria Soler también está encerrada en su casa. Comenta que apenas puede salir para vender algunos productos por catálogo.

Salir a trabajar como antes, para ejercer su oficio de cocinera, ya no es una opción. Pese a su diagnóstico, comenta que nunca pensó que podría estar peor.

“Soy diabética y sufro de artrosis generalizada, con cuatro hernias lumbosacras y pérdida parcial de la visión. “¿Cuéntame cómo hago para bajar y subir las escaleras?”, dijo la vecina, quien admitió que su salud no le preocupa tanto como la de su hijo, de 34 años de edad, también condenado a permanecer en casa por la demora de la fundación Propatria 2000.

“Parece mentira, pero en mi casa somos dos discapacitados que necesitamos urgentemente del ascensor. Mi hijo necesita una prótesis de cadera, y aquí estamos, los dos encerrados sin poder salir”, dice casi resignada quien vive en el piso 9 del bloque dos de Caucagüita.
Yackson España, vocero del grupo de discapacitados; se dirigió a Daniel Tascón, presidente de Funda Propatria 2000, para que agilice la obra. Señala que la instalación de los ascensores demorará unos 18 meses. Pero a este ritmo no cree que el equipamiento esté operativo para el primer trimestre del año que viene.

Los vecinos de Caucagüita y Araguaney conservan el documento del punto de cuenta que firmó Chávez el 2 de mayo de 2012, en el cual aprobaba el presupuesto para los ascensores, por eso no se explican el retraso que presenta la obra que debería dotar a 56 edificios.
“Pedimos al presidente Nicolás Maduro que ponga mano dura. También pedimos que se considere el caso de 937 censados con discapacidad y que merecen que sea resuelto de una vez el problema de los ascensores”, dijo España.

De acuerdo con Yackson España, desde Funda Propatria 2000 se le indicó que hubo un incumplimiento por parte del proveedor chino de los edificios. Por tanto, se tuvo que cambiar a tecnología canadiense, que recibió un anticipo económico en diciembre de 2012. Pero luego el presidente de la institución, Daniel Tascón, ordeno paralizar la obra una vez que retiraron los ascensores.