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Perros pueden contraer enfermedades en viajes

Un perro coge una ola durante el concurso Surf City Surf Dog en Huntington Beach

Perro en la playa

La erlichia, la leishmaniasis y la filarosis son padecimientos transmitidos por insectos o ectoparásitos que pueden comprometer la vida del animal

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greciat@el-nacional.com



Es importante estar atento a cambios de conducta del animal al regresar al hogar


S i durante las vacaciones decembrinas optó por llevarse de viaje a su mascota para evitar que los estruendos de la pirotecnia lo mortificaran, eso no quiere decir que su perro esté exento de riesgos. Las visitas a la playa o la montaña también suponen algunas consecuencias en los animales domésticos, que deben controlarse para prevenir enfermedades que puedan, incluso, llevarlos a la muerte.

Una picadura. La contamina- ción de un perro con ectoparásitos como las garrapatas es común cuando están desprotegidos contra estas alimañas y pasean por lugares cálidos y tropicales como la costa o los llanos venezolanos. En primer lugar, es imperativo utilizar algún método para repeler estos indeseados huéspedes.

Sin embargo, si un can sale de vacaciones con la familia hay que mantenerlo constantemente vigilado, pues la picadura de una garrapata puede ser la responsable de transmitirle Erlichia canis, enfermedad infecciosa en la que se destruyen los glóbulos blancos y las plaquetas del animal y se produce un malestar general que puede desencadenar hemorragias.

Los veterinarios recomiendan el uso de collares, pipetas o sprays antipulgas y garrapatas para blindar al perro. Además, es aconsejable bañarlo periódicamente con champú garrapaticida, aunque su efecto no es residual. Si estuvo de vacaciones con su mascota, revise que no esté infectado, acuda al veterinario y solicite un examen de laboratorio al llegar para descartar esta patología.

Manuel Avilán, asesor veterinario de Bayer Animal Health, explica que las garrapatas tienen tres ciclos de metamorfosis sobre el perro: "Se convierten en ninfa para así buscar otra victima. Al encontrarla, se alimentan de su sangre y después se van al ambiente.

Finalmente mudan a adulto y siguen el ciclo. En ese proceso pueden estar involucrados hasta tres perros distintos y la probabilidad de contagio es elevada".

Latidos comprometidos. La filariosis es un padecimiento que las mascotas también podrían sufrir después de un viaje. Se trata de una patología que se origina con la picadura de un mosquito ­del género Aedes, Culex, o Anopheles­ que deposita una larva en el torrente sanguíneo del animal, la cual posteriormente se radicará en su corazón y se convertirá en gusano.

Entre los síntomas de esta enfermedad están la dificultad para respirar, la intolerancia al ejercicio y a la luz, la ceguera y la presencia de nódulos cutáneos.

El gusano que comienza a crecer dentro del can puede crecer hasta 30 centímetros y causar la muerte de la mascota.

Según el portal www.mascotamigas.com, no hay ningún tratamiento capaz de atacar al gusano en todas las etapas de su desarrollo, por lo que se deben administrar diferentes medicamentos a medida que evoluciona la enfermedad. Sin embargo, se puede prevenir con la aplicación de una pipeta protectora antes del viaje.

Especial precaución. Otra in- fección que pueden sufrir los perros después de un viaje es la leishmaniasis: una patología zoonótica ­puede transmitirse a los humanos­ por lo que representa mayor riesgo. Este mal se produce como consecuencia de la picadura de moscas del género phlebotomus, que son capaces de causar úlceras cutáneas e inflamación del intestino y el bazo.

Una de las opciones para diagnosticarla es la prueba de Montenegro o Leishmanina, que consiste en la inoculación de extractos parasitarios en la piel. Además, es importante estar atento al estado de la dermis del animal, pues la aparición de lesiones ulcerosas, dermatitis y caída del pelo pueden ser signos de alarma ante el malestar.

Es necesario prestar atención a cualquier cambio de comportamiento o reacción de su perro y a síntomas relacionados con la fiebre, convulsiones, problemas respiratorios, pérdida de peso, sangrado o letargo. "Se debe evitar el riesgo de que la mascota desarrolle alguna de estas enfermedades mediante una buena profilaxis", concluye Avilán.