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Perder la vida es lo que más angustia a los venezolanos

En una consulta hecha por El Nacional a seis personas sobre la situación de país, todos identifican el derecho a la vida como el más comprometido por el aumento de la inseguridad

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Gustavo Holding (docente): "Lo más delicado es la libertad de expresión"

Gustavo Golding trabaja de lunes a viernes como docente de cuarto grado en la Unidad Educativa Andrés Bello, en Antímano. Al ser consultado sobre el derecho humano más amenazado en el país no duda en señalar la libertad de expresión: "El hecho de que cierren televisoras o que se le dé preferencia a un determinado ente, sea cual sea, es un ejemplo de mi percepción y con eso no estoy de acuerdo".

Pero una gran preocupación de Golding es la violencia en la parroquia donde trabaja.

"El miércoles vimos cómo mataron a un policía delante de nosotros para quitarle la moto. Constantemente vemos niños que tienen roces de tiros por la espalda, niñitos que no vienen a clases porque le traspasó una bala en la pierna, o porque les mataron a un familiar o que pasaron por encima del cadáver de alguien antes de venir a clases. El derecho a la vida aquí en Antímano es vulnerado constantemente.

Pero como docente hago un esfuerzo para que mis alumnos entiendan que además de derechos tienen deberes".


Félix Jerez (policía): "Se intenta proteger el derecho a la vida"

El supervisor jefe de la Policía Municipal de Sucre, Félix Jerez, es conciente de que algunos esfuerzos por preservar los derechos humanos sólo quedan en intentos: "Digo que se intenta proteger porque no se han obtenido los resultados que se plantean en el esquema teórico. La cantidad de muertes violentas impunes son una violación al derecho a la vida y al libre tránsito".

A pesar de que su derecho a la vida está constantemente amenazado por el trabajo que realiza, Jerez tiene otras inquietudes; por ejemplo, sus derechos como trabajador. Constitución en mano, el funcionario razona que a los agentes de los cuerpos de seguridad del Estado se les impide constituir sindicatos, lo cual viola el artículo 95 de la carta magna.

"Los trabajadores y las trabajadoras, sin distinción y sin necesidad de autorización previa, tienen derecho a constituir libremente organizaciones sindicales que consideren convenientes.

Nos violan ese derecho porque no nos permiten sindicalizarnos. Antes de ser policía soy trabajador", reclama.

Maribel Rosales (conductora de transporte público): "No debe haber discriminación"

Maribel Rosales trabaja por las noches. Conduce un autobús que cubre la ruta Propatria-CarmelitasChacaíto, y a diario afronta la rudeza de Caracas. Aunque no sabe a dónde acudir si es víctima de algún atropello, presume que en algunas organizaciones que brindan protección a las mujeres podría conseguir apoyo: "Será ir a la Casa de la Mujer, ¿a dónde voy a acudir?", se pregunta con una sonrisa nerviosa.

Maribel no es la única ciudadana que desconoce dónde puede denunciar violaciones de derechos humanos. Sin embargo, afirma que a todo ser humano se le debe garantizar seguridad y trabajo. "No debe haber discriminación con ninguna persona", afirma.

La mujer cuenta que ha sido testigo de lo que ella considera graves irrespetos a la dignidad humana: "He visto cómo le limitan la expresión a algunas personas, que no los dejan hablar". A su juicio, el derecho menos protegido en el país es el de la vida y la integridad personal.

Sara (transexual): "Nosotras mismas tenemos que defendernos"

Todas las noches en la avenida Libertador de Caracas trabaja una cantidad indeterminada de transexuales. Sara, una de ellas, fue la única que tuvo el valor de hablar sobre derechos humanos. Dijo, sin sentimiento de culpa, que no le presta atención al asunto, pero prometió hacer un esfuerzo por estar mejor informada si eso contribuye a fomentar el respeto hacia todas y todos los trabajadores sexuales del país.

"Nosotras mismas tenemos que defendernos. Es difícil decir que nuestro derecho a la vida es protegido, porque aquí en la calle estamos expuestas a cualquier tipo de cosas", insiste. Hasta ahora ella no ha sido atacada como algunas de sus compañeras que han sido víctimas de la violencia homofóbica y transfóbica.

Con sarcasmo, mientras se acaricia su rubia melena, Sara comenta: "Dicen que la libre expresión es uno de los derechos más protegidos en Venezuela".

Anderson Velásquez (estudiante de bachillerato): "Los niños tenemos derecho a jugar"

Anderson Velásquez tiene 14 años de edad y reflexiona sobre los derechos humanos con total naturalidad: "Es necesario tener derechos humanos en el mundo, pues ayudan a mantener el orden público y a que todo esté en equilibrio. Los niños, por ejemplo, tenemos derecho a jugar" Hace cinco años, Anderson vivió una experiencia que lo nutrió como ciudadano: "Cuando cerraron RCTV estuve protestando con mi mamá y fuimos oprimidos por funcionarios de la Policía Metropolitana. Nos lanzaban bombas lacrimógenas, llevaron ballenas y nos echaban agua porque no nos permitían expresar lo que sentíamos por esa situación".

El estudiante de tercer año de bachillerato en la Unidad Educativa Municipal Andrés Bello, ubicada en Chacao, conoce cuáles instancias son las encargadas de garantizar los derechos humanos en el país y en el mundo: "Las entidades públicas, la ley que nos ampara, los organismos internacionales como la ONU y en el caso de los niños la Unicef".

Yolith Bello (vecina de San Agustín): "Hay que denunciar en Fiscalía y las ONG"

San Agustín del Sur es uno de los barrios más violentos de Caracas. En esa parroquia del municipio Libertador la mayoría de los habitantes que fueron consultados para conversar sobre derechos humanos se negaron. "¿Tu ves a aquellos tipos que están allá? Son malandros y si me ven hablando contigo me la pueden aplicar", dijo un hombre.

Yolith Bello sí accedió a contar lo que sabe y lo que no sabe sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela: "He visto cosas, pero uno se las tiene que reservar.

Por ejemplo, los casos de los presos que sufren maltrato físico y psicológico", explicó pausadamente y con cierta dificultad para expresarse.

Para la mujer, todos los seres humanos tienen derecho a la libertad de expresión, a la educación, a la salud y a la vida.

"Tenemos que denunciar los atropellos para que se cumplan los derechos humanos que son importantes para las personas. Podemos hacerlo en los colegios de abogados, en la Fiscalía o en las organizaciones no gubernamentales", señaló.