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Peludos listos para la llegada del bebé

 Labrador Retriever | AFP

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El crecimiento de un niño junto a un gato o un perro tiene beneficios. El bebé desarrolla anticuerpos y adquiere sentido de la responsabilidad

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Los animales se ven condicionados por lo que ocurre a su alrededor. La llegada de un bebé podría ser una situación difícil. Se debe preparar al perro o gato para evitar inconvenientes y alteraciones producto de la presencia del nuevo miembro al hogar. Cualquier cambio, por insignificante que parezca, puede ocasionar sufrimientos tanto físicos como psicológicos a la mascota, explica Carolina Azuaje, especialista en psicología canina y felina.

La mascota está propensa a experimentar miedo, angustia, sentimiento de abandono o un comportamiento posesivo. Eso responde a sus instintos. Brenda Rasseto, entrenadora de caninos, aclara que no son celos, sino un problema de jerarquía. “Los animales, en especial los perros, tienen una estructura de manada. Si el dueño deja claro que es él quien lidera puede integrar a nuevos miembros, como un bebé, a su entorno”, explica. Es importante presentar al niño al momento de llegar al hogar. Acariciar al perro o gato como de costumbre y luego introducir al chico y permitir que lo olfatee.

La llegada del bebé no debe ser algo negativo para la mascota. “Aunque un niño absorbe gran parte del tiempo y de la atención de los padres la clave es hacer que el animal conserve sus privilegios”, dice Azuaje. La especialista recomienda aprovechar los momentos libres, como cuando el pequeño duerme, para jugar y tener contacto con el perro o el gato. “De esa manera se evita que se sienta desplazado”, explica.

Acondicionamiento. El entrenamiento debe iniciar antes de que nazca el niño. Ciertas limitaciones se establecen para garantizar que la mascota acepte el cambio. “Es importante que haga unas mínimas normas para que la situación transcurra en armonía”, dice Azuaje. Recomienda hacer partícipe al animal de las modificaciones en el mobiliario al permitirle olerlo y familiarizarse con los nuevos objetos, con la ropa y con los utensilios que pertenecerán al bebé. En el caso de los juguetes, Azuaje señala que la mascota debe aprender a diferenciar entre los suyos y los del niño. “Para eso se deja que el animal escoja un juguete. Si elige uno de los suyos, se le da alguna recompensa”, explica.

La rutina es otro aspecto a considerar. Azuaje sugiere pasear con el coche antes de la llegada del nuevo miembro de la familia para que la mascota lo vea como algo agradable. A su vez, se debe acostumbrar al animal a interactuar con niños. “Habituar a la mascota a relacionarse con todo tipo de personas es esencial para que en el futuro no haya problemas de convivencia”, explica.

Es importante que el perro o gato asocie al bebé con algo positivo. Eso se logra a través de premios otorgados cuando el canino o felino actúa correctamente. Rasseto afirma que la manera más fácil de lograrlo es estimulando el animal por medio de los alimentos. Las caricias en presencia del bebé también son indispensables porque ayudan a que la mascota no perciba al niño como a un invasor de su territorio. Precauciones. Los animales son instintivos. Por eso hay que fijarle ciertas restricciones tras la llegada del bebé.

Es preciso enseñarlos a no entrar en la habitación del niño, pues ellos no actúan como las personas mayores. Es posible que molesten a la mascota y creen una situación incómoda. “Los bebés deben estar siempre bajo la supervisión de un adulto cuando se encuentren con el animal”, sentencia Azuaje. En especial, cuando el niño empieza a moverse en la casa por sí mismo.

Una mascota entrenada correctamente no se alterará por la nueva situación del hogar. De hecho, en ocasiones ayuda a los padres en el cuidado del bebé. Mirna Calderón, médico veterinario, explica que cuando un animal adiestrado escucha el llanto, en vez de alterarse irá en busca de sus dueños para que calme al niño. El bebé adquiere mayor contacto con la mascota a medida que va creciendo por medio de juegos interactivos. Como consecuencia, se crea un vínculo entre ambos seres.

Preparación del niño. Los bebés necesitan aprender a convivir con sus mascotas. Tanto los animales como los niños suelen ser posesivos. Además, los bebés pueden maltratar al animal sin notarlo. “Niños pequeños no son conscientes de que sus mascotas, en especial si son cachorros, son seres vivos y no juguetes. Es importante que se les enseñe cómo tratar a los animales para evitar algún percance”, aconseja Azuaje.

El niño se beneficia de la convivencia con el animal, a pesar de que se suele pensar lo contrario. “Existe una creencia de que tener una mascota en casa crea problemas respiratorios o alergias en los niños. Eso es falso”, revela Calderón.

La veterinaria explica que el contacto con la mascota desarrolla anticuerpos en los pequeños, mientras que la interacción y los juegos ayudan a la formación del chico e inculcan sentido de compromiso. “Un niño que se críe con un animal adquirirá cierto grado de responsabilidad, porque sabe que ese ser que vive con él requiere atención”, añade. Recomienda cederle deberes relacionados con el cuidado de la mascota a partir de los cinco años de edad.