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Palmeros de Chacao oraron para que haya lluvia y unión en Venezuela

Desde muy temprana edad los niños se involucran en la tradición de los Palmeros de Chacao / Alexandra Blanco

Desde muy temprana edad los niños se involucran en la tradición de los Palmeros de Chacao / Alexandra Blanco

La entrada al Ávila, por la subida de Sabas Nieves, se llenó de música y de baile para recibir a los palmeros que recrearon la llegada de Jesús a Jerusalén

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Llegaron al mediodía de ayer a Sabas Nieves con su cargamento de palmas al hombro. Sonaban los redoblantes y las trompetas, las burriquitas movían sus tafetanes de colores y los vecinos abrían sus puertas para saludar a los palmeros que continúan una tradición iniciada en el año 1776, a petición del sacerdote José Antonio Mohedano.

En aquel tiempo el padre les rogó a los feligreses que trajeran la palma real para bendecirla, a propósito de una peste que asolaba a Caracas. Así, el acto recreaba la entrada de Jesús a Jerusalén, cuando fue recibido con las palmas.

En esta ocasión, los músicos del conjunto Al Son del Viento y los bailarines del grupo Las Burras y Pollinas de El Pedregal y sus Burriquitas Amigas antecedieron a Ramón Delgado, palmero mayor de 82 años de edad, quien encabezó la procesión de 400 palmeros, que bajaron cerca de 1.380 palmas para repartirlas hoy Domingo de Ramos en las iglesias de Caracas.

A su lado estaba el alcalde de Chacao, Ramón Muchacho, y un joven que cargaba una cajita de madera en las manos. Eran las cenizas de Ramón Reyes, otro palmero mayor, conocido con el apodo de Cara e’ Perro, quien murió hace pocos meses y pidió que sus restos fueran llevados a la montaña.

“Aquí había mucha sequía, por eso los palmeros invocaron a sus ancestros y le pidieron que lloviera. Ellos fueron los que mandaron el chaparrazo de agua la semana pasada”, dijo Delgado, quien lucía algo cansado, pero no por ello dejó de caminar hasta la avenida San Felipe de La Castellana, donde culminó la fiesta con la Parranda de los Santos Inocentes de Caucagua.

El mandatario municipal celebró la bajada de las palmas como un acto que reivindica la unión: “Ellos, honrando su tradición, unen a Venezuela y son un ejemplo de lo que queremos y necesitamos. Los palmeros son el mejor ejemplo de la unión y trabajo desinteresado”.