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Palmeros de Chacao invocaron a sus ancestros y pidieron que llegue la lluvia

La entrada al Waraira Repano, por la subida de Sabas Nieves, se llenó de música y de baile para recibir a los palmeros que recrearon la llegada de Jesús a Jerusalén

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Llegaron al mediodía del sábado a Sabas Nieves con su cargamento de palmas al hombro. Sonaron los redoblantes, los bombos, las güiras, las trompetas y las campanas de viento para acompañar a las burriquitas, que movían sus faldas de tafetanes de colores, mientras los vecinos abrían las puertas de sus casas para saludar a los palmeros que continuaron una tradición iniciada en el año 1.776, a petición del sacerdote José Antonio Mohedano.

En aquél tiempo el padre les rogó a los feligreses que trajeran la palma real para bendecirla, a propósito de una peste que asolaba a Caracas. Así, el acto recreaba la entrada de Jesús a Jerusalén, cuando fue recibido con las palmas.

En esta ocasión, destacaron las niñas Francelys y Maribilia Pérez López, quienes iban delante de los palmeros moviendo sus burriquitas con mucha emoción. Ambas tienen 11 años de edad, presentan síndrome de down y su papá comentó que empezaron a bailar para fortalecer sus piernas que las tenían muy blanditas.

A ellas las seguía el conjunto Al Son del Viento junto a los bailarines del grupo Las Burras, Pollinos de El Pedregal y sus Burriquitas amigas, quienes antecedieron a Ramón Delgado, palmero mayor de 82 años de edad que encabezó la procesión de 400 hombres quienes bajaron cerca de 1.380 palmas para repartirlas este Domingo de Ramos por la ciudad.

A su lado estaba el alcalde del municipio, Ramón Muchacho, y un joven que cargaba una cajita de madera en las manos. Eran las cenizas de Ramón Reyes, otro palmero mayor, conocido bajo el apodo de cara é perro, quien murió hace pocos meses y pidió que sus restos fueran llevados a la montaña.

“Aquí había mucha sequía, por eso los palmeros invocaron a sus ancestros y le pidieron que lloviera. Ellos fueron los que mandaron el chaparrazo de agua la semana pasada”, dijo Delgado, quien lucía algo cansado pero no por ello dejó de caminar hasta la Avenida San Felipe de La Castellana, donde culminó la fiesta con la Parranda de Los Santos Inocentes de Caucagua.

El mandatario municipal celebró la bajada de las palmas como un acto que reivindica la unión: “Ellos, honrando su tradición, unen a Venezuela y son un ejemplo de lo que queremos y necesitamos. Los Palmeros son el mejor ejemplo de la unión y trabajo desinteresado”.

Tres días en la montaña

Antes de bajar de la montaña, donde estuvieron desde el miércoles 16 de marzo, el grupo de palmeros compartió amenamente en la mañana del sábado con todos aquellos que subieron a saludarlos. Allí estaban los más antiguos en la tradición: Luis Reyes con su hijo José Luis Enrique Reyes Molina, Raúl Solórzano, Cheo León, Julio García, Juan Alejandro Blanco, Pedro Ávila, Rafael Rodríguez, Emilio Morales y Arturo García, entre otros.

El sonido de las parrandas se alternaba con música de tambor y hasta boleros. Algunos palmeros corearon canciones alrededor de una guitarra rasgada por un hombre de mediana edad. Había calor pero nadie se quejaba de la temperatura. La gente subía a la montaña con ganas de ver a los palmeros, como quien se acerca a algo mágico y misterioso. Entre ellos se vieron caras conocidas como la del ex alcalde Emilio Graterón, el concejal Alfredo Jimeno y los estudiantes procesados por el mismo caso del líder de Voluntad Popular, Leopoldo López: Christian Holdack y Damián Martín.

“Después de que salí de la cárcel me propuse subir a la montaña para celebrar mi libertad, mi vida y mi salud. También en honor a nuestra causa”, dijo Martín. Mientras Holdack aseguró que la experiencia había sido maravillosa: “Es una buena manera para agradecer y así perpetuar una tradición  que se hizo por la salud de la gente de Caracas. También para contribuir con la paz, la alegría y la unión de Venezuela”.

Como ya es tradición desde hace una década, el grupo de palmeros Los Vecinos entregó una representación de la Virgen María a uno de sus integrantes. Cuentan que la imagen la trajo Leopoldo López desde Roma para sus compañeros palmeros. Este sábado pasó de las manos de Pedro Ávila a Julio García, quien luego de recibirla oró un Ave María, junto a sus compañeros, en honor “a todos los que sufren y son injustamente perseguidos”.

José Luis Enrique Reyes Molina quiso mostrar una foto que tomó con su cámara durante los tres días que pasaron en la montaña. Cree que la imagen revela la figura de varios palmeros que ya han muerto, que se trata de sus almas. Ánimas que desean transmitir un mensaje al grupo y al país: “Acá cada paso y cada latido cuenta. Puede ser que estemos cansados y nos cueste ver las cosas pero lo importante es seguir y continuar caminando para así hallar nuestro camino y nuestra trascendencia”.