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Padrinos que obsequian protección y amor

Cuatro de cada diez niños ingresan provisionalmente a Hogares Bambi

Cuatro de cada diez niños ingresan provisionalmente a Hogares Bambi

Varias ONG ofrecen programas que permiten colaborar en programas de ayuda a la infancia

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Cuatro de cada diez niños que ingresan provisionalmente a Hogares Bambi, gracias a una medida de protección dictada por un tribunal, no regresan a sus casas. No tienen a dónde ir y tampoco cuentan con algún familiar que los visite.

Esta institución, de carácter privado, se fundó hace 16 años y desde entonces asiste a pequeños en situación de riesgo. Hoy en día cobija a 100 niños y jóvenes en 3 de sus sedes, donde reciben atención integral.

Al igual que otras organizaciones, Hogares Bambi impulsa programas de apadrinamiento, con el propósito de obtener recursos para su manutención. La coordinadora del Programa Padrino, Riccibeth Donaire, explicó que el plan intenta sensibilizar al público para que adquiera compromiso frente a los pequeños.

Mónica Mendoza tiene dos hijos y aún así apadrinó a un niño de Hogares Bambi. Dice que lo hizo porque se siente bendecida por la vida y cree que la felicidad se acrecienta cuando es compartida con los demás. “Tú los visitas con la intención de dar y regresas con la sensación de haber recibido algo significativo: cariño honesto”.

Buen samaritano. Hace 14 años el padre Vicente Mancini abrió una casa hogar para huérfanos que viven con el virus de inmunodeficiencia adquirida. Tomó esa decisión luego de colaborar con el departamento de Infectología del Hospital J. M. de Los Ríos. Se siente orgulloso de la labor hecha por la fundación El Buen Samaritano, pues de los 50 pequeños que ha recibido desde entonces, ninguno ha fallecido.

Un ángel en la Tierra. De sus dos hijos gemelos, nacidos hace cuatro años y medio, Trina Fuenmayor tuvo un bebé con síndrome de West, una condición que causa crisis epilépticas catastróficas.

Después de llevarlo al médico, constatar la lesión cerebral y escuchar un diagnóstico aparentemente irreversible, Fuenmayor decidió luchar por la salud de su hijo e informar a otras madres de este padecimiento. Así nació la fundación Juan Pablo, un ángel en la Tierra, que brinda apoyo a las familias y cuenta con un centro de rehabilitación motriz pediátrica.
Para poder garantizar el tratamiento a niños de escasos recursos, esta fundación promueve el Plan Padrino, que permite cubrir los costos hasta de 12 sesiones de terapia mensual por cada paciente.

Cáritas da una mano
Como órgano de la Iglesia Católica, Cáritas también desarrolla programas de apadrinamiento. Cáritas Carúpano ofrece financiamiento para las medicinas y los exámenes de 120 niños que requieren ayuda porque tienen problemas cognoscitivos.

El Plan Padrino de Cáritas Yaracuy comenzó en 1998 como una iniciativa para aminorar las necesidades de 5 pequeños inscritos. Hoy, 14 años después, Cáritas San Felipe tiene alrededor de 500 apadrinados. Este programa apoya con la dotación de uniformes y útiles escolares, zapatos deportivos, y medicinas o tratamientos odontológicos.

En el caso de Cáritas Ciudad Bolívar, la diócesis trabaja de la mano con la fundación Camino de Sueños la cual brinda tratamiento a más de 100 niños. Tanto en Santa Rosalía como en Caicara del Orinoco los inscritos reciben terapia del lenguaje individualizada, estimulación cognoscitiva y apoyo en la coordinación. La fundación necesita de más padrinos, pues hay 247 niños en lista de espera por recibir atención y 67 más que ni siquiera han podido ser diagnosticados.