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Pacientes y médicos ayudan a mantener abierto el HUC

Aunque el centro de salud cuenta con nueva directiva desde julio de 2015, aún se perciben fallas. Cuatro ambulancias se deterioran por falta de repuestos

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En la entrada principal del Hospital Universitario de Caracas las columnas están cubiertas con el tricolor nacional y hay decenas de pesebres.
Más allá del encuadre decembrino y de la apariencia marina de cada piso, la escasez de insumos y las fallas de la infraestructura persisten en este hospital, a pesar de que a finales del mes de julio de 2015 asumió una nueva directiva –con Antonieta Caporale como subdirectora administrativa a la cabeza–, que prometió “hacer del Universitario un centro de alto nivel de atención, donde la gente se sienta segura y tenga acceso ininterrumpido a un servicio de calidad, calidez y con humanidad”.
Aunque no es la primera vez que lo denuncia, el delegado por el Sindicato de Hospitales y Clínicas, Denis Guédez, aseguró ayer que las deficiencias del centro de salud son extremas y abarcan escasez de insumos básicos como inyectadoras, algodón, suero y calmantes de todo tipo, falta de materiales de limpieza para asear habitaciones, pasillos, quirófanos y sanitarios, daños en equipos como tomógrafos y resonadores (cuyos exámenes deben realizarse en los centros privados); e incluso ausencia de reactivos para hacer exámenes de laboratorios básicos.
“Aquí no hay ambulancias, pero enfrente del edificio de lavandería, detrás del Instituto Nacional de Higiene, hay cuatro carros de este tipo sin cauchos que están llevando sol y lluvia y se deterioran paulatinamente por falta de repuestos. Los mismos pacientes deben traer sus calmantes porque no hay ni siquiera medicamentos genéricos para darles. En cuanto a los materiales de limpieza, son los propios enfermos quienes suministran detergentes, y en este momento los empleados limpian los pisos solo con agua. Tampoco sirve el tomógrafo de Emergencia y el resonador no puede utilizarse porque no sirve el aire acondicionado”, explica.
Un supervisor de limpieza, que no quiso ofrecer su identidad por temor a ser despedido del centro de salud, aseguró que solo llega cloro una vez por semana, por lo cual las áreas no pueden descontaminarse como requiere un hospital. Y que ellos corren el riesgo de infectarse y contraer enfermedades, pues no cuentan con materiales de trabajo apropiados para disponer de los desechos sólidos y líquidos.
Otro empleado del aseo, encargado de sacar las bolsas negras de basura y tirarlas en el camión compactador, aseguró que hace 25 días se pinchó con una jeringa. “Me hice el loco y seguí, ¿qué más voy a hacer?”, se preguntó así mismo.
El sindicalista Denis Guédez espera asistir mañana martes a la Asamblea Nacional y plantear al diputado y médico José Manuel Olivares todas estas carencias para que desde el Parlamento se halle una solución.