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Pacientes fallecen en la lucha por situación de radioterapias

Hospital Oncológico "Dr. Miguel Pérez Carreño" en Valencia | TIBISAY ROMERO

Hospital Oncológico "Dr. Miguel Pérez Carreño" en Valencia | TIBISAY ROMERO

Marivin Ustáriz formó parte de un grupo de enfermos carabobeños que luchó por la reparación de equipos el año pasado. Dos de ellos murieron

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Marivin Ustáriz, de 33 años de edad, conserva la copia de una carta que un grupo de pacientes con cáncer remitió en julio de 2012 a la Dirección del Hospital Oncológico Miguel Pérez Carreño de Naguanagua en Carabobo. Los enfermos reclamaban acciones rápidas para la reparación de los equipos de radioterapia que estaban paralizados para la época. No todos los firmantes del documento pudieron superar la enfermedad. La mujer, de 33 años de edad, recuerda especialmente a dos de sus compañeros de travesía: “Murieron y por supuesto tuvo que ver con la fallas constantes de los aparatos para tratarlos”.

Ustáriz, quien superó un tumor en el cuello uterino, formó parte de un movimiento de enfermos que el año pasado no se detuvo en el estado carabobeño: protestaron en la calle, enviaron cartas al hospital y la Defensoría del Pueblo y buscaron intermediarios para hacer llegar su desesperación hasta el presidente Hugo Chávez, otro paciente de cáncer fallecido, que les prometió soluciones. La pelea de los afectados ilustró la faena de algunos pacientes venezolanos que no sólo lidian con las células malignas y con las fallas del sistema público de salud, sino que también luchan en la calle y ante las instituciones para que el Estado garantice sus derechos.

El caso de Carabobo también muestra que hay quienes no sobreviven en la faena. Ustáriz relata que uno de sus compañeros falleció en enero pasado. La otra víctima fue una mujer que murió hace mes y medio. “El primero debía tratarse desde enero por la recurrencia de cáncer linfático, pero las máquinas fallaron hasta marzo. A la segunda no la pudieron tratar con el acelerador lineal sino con la unidad de cobalto”, recuerda. Ninguno de los dos forma parte de un grupo excepcional. Cálculos de la Sociedad Venezolana de Radioterapia Oncológica indican que entre 10% y 15% de los pacientes mueren  a la espera de tratamiento. “No todos asumen la lucha porque la enfermedad es muy dura y no pueden y porque no todos están conscientes de los derechos vulnerados”

Hoy, de acuerdo con estudios de instituciones como el Centro de Estudios para el Desarrollo de la UCV y la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional, se encuentran paralizados o en mal estado entre la cuarta parte y la mitad de los equipos adquiridos a proveedores argentinos, como parte de un convenio para dotar 19 salas de radioterapia del país. La actuación de los diputados fue la consecuencia, en buena medida, de la presión ejercida por una organización llamada Mujeres por Anzoátegui, que denunció el deterioro del Hospital Luis Razetti de Barcelona y su impacto en el tratamiento de los pacientes con tumores.

Las denunciantes acudieron a la sede del Poder Legislativo y presentaron un documento. Todas tenían en mente a una de las fundadoras del grupo que no pudo viajar a Caracas, porque batallaba precisamente contra la enfermedad. Es Amarilys Bravo, de 56 años de edad, quien fue diagnosticada en  2012 con cáncer de tiroides. “Ese es adversario muy poderoso. Llega y deja una estela de desolación. La única arma es el deseo vivir”, dice la mujer que debió concentrarse en su salud y abandonar el activismo político del grupo de mujeres que asumió por ella la tarea de representarla a ellas y otras víctimas del cáncer. El resultado aún no llega: los parlamentarios hallaron en junio pasado que sólo 5 de las 19 salas dotadas por los argentinos funcionan.


El dato

Representantes de un grupo de organizaciones académicas y de la sociedad civil se reunieron con funcionarios de la Alcaldía Metropolitana de Caracas para evaluar la creación de una instancia que promueva la organización de los pacientes con cáncer afectados por las fallas de las radioterapias. El objetivo sería brindarles asesoría para el reclamo de sus derechos.