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Pacientes comienzan rechazo de órganos y discapacidades por escasez

Codevida convoca a una concentración el 31 de marzo | Foto Manuel Sardá / Archivo

Codevida convoca a una concentración el 31 de marzo | Foto Manuel Sardá / Archivo

Un trasplantado denunció que empezó a perder su riñón por la falta de su medicina y otros con enfermedades poco frecuentes pierden calidad de vida

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William Pineda tiene 50 años de edad y hace 11 años tuvo una segunda oportunidad de vivir cuando su hermano le donó un riñón. Hoy padece rechazo al órgano porque desde hace 4 meses el medicamento inmunosupresor (fármaco que se toma de por vida para evitar que el organismo rechace el órgano trasplantado), no llega con regularidad al Instituto Venezolano de Seguros Sociales. Cada interrupción del medicamento es un embate a su salud que lo condenaría a vivir dializándose.

Pineda se encuentra entre las 3.500 personas que lograron un trasplante y reciben su medicina en la farmacia de alto costo. Estuvo 3 días sin tomar Cellcep. En estos momentos tiene 10 píldoras que le donó otra paciente, pero solo le durarán 3 días y se reanudará la agonía de la escasez.

Francisco Valencia, presidente de Amigos Trasplantados y Codevida, denunció que el IVSS comenzó a distribuir un medicamento genérico para trasplantados sin que los especialistas lo avalaran. Recordó, además, que la semana pasada 11 niños con leucemia tuvieron un cuadro de toxicidad, presuntamente por la quimioterapia suministrada.

“No vamos a permitir que nos traten como ratones de laboratorio con medicamentos traídos sin evaluación de calidad”, expresó Valencia.

El Seguro Social atiende 353 patologías con 88.106 pacientes registrados. La escasez afecta en la actualidad a quienes tienen linfoma, cáncer de mama, son trasplantados y hemofílicos; pero también a una minoría de venezolanos que sufren condiciones crónicas poco frecuentes y su voz no resuena en la opinión pública.

Otros 10 pacientes con el diagnóstico de la hemoglobinuria paroxística nocturna −la falta del gen llamado PIG-A ocasiona que los glóbulos rojos se destruyan y la hemoglobina salga por la orina– se mantienen en vilo desde el 2 de febrero, cuando recibieron la última dosis del medicamento Soliris. Esta medicina es la segunda más costosa del mundo. Aún Cencoex no liquida 4,7 millones de dólares para importar el fármaco.

Otros 1.900 venezolanos que padecen esclerosis múltiple −enfermedad del sistema nervioso que afecta al cerebro y la médula espinal− tampoco tienen ninguno de los 5 fármacos (Betaferon, Copaxone, Rebif, Tysabri) que el ente había aprobado para distribuir.

El 31 de marzo Codevida convoca a una concentración en Altamira para que los pacientes crónicos exijan la ayuda humanitaria que aún el gobierno no solicita.