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Orgasmos que se obtienen a punta de ejercicios

Gimnasia de Kegel / laprimeraplana.com.mx

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La gimnasia de Kegel es de gran ayuda para que la mujer obtenga el premio mayor en el acto sexual

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Marisol está lista para ejercitarse. No se trata de una competencia olímpica; ni siquiera de esas caminatas dominicales en favor de causas humanitarias. Bandana a la frente y licra rosada que moldea sus 38 años de edad, esta profesional, casada, 2 hijos y preocupada por su desempeño en la cama, asiste los sábados a las 10:00 am a la sesión de gimnasia sexual para reencontrarse con los “aaahhhhhh” de sus orgasmos que últimamente no han tocado la puerta de su habitación.

“Ya estoy harta de fingirle a Manuel que quedé satisfecha cuando, incluso, a veces lo que experimento son molestias durante la penetración”, relata esta arquitecta, con valentía para exponer uno de los problemas más comunes en la pareja y que, extrañamente, no se menciona en público para no herir susceptibilidades.

“La inhibición del orgasmo es una disfunción frecuente. Se calcula que 4 de cada 10 mujeres la sufren, pero muchas conviven con ello, bien por desinformación o vergüenza o, peor aún, por aceptación de un hecho natural”, explica Maya Céspedes, animadora del cursillo que libera a las mujeres de los barrotes del DSM-IV (término con el que la sexología etiqueta al trastorno orgásmico femenino).

Se dice que las mujeres conocen poco de sus cuerpos y hay a quienes les cuesta nombrar las zonas de su compleja anatomía. Por culpa, muchas veces, de una educación familiar que reserva la sexualidad para la conversación en voz baja, los problemas como la incontinencia urinaria, vaginismo y la dispareunia, entre otros se quedan en la habitación, y en pocas ocasiones son revelados al sexólogo. “Me he topado con mujeres que nunca han experimentado un orgasmo en su vida, otras ya los han sentido, pero después de dar a luz no los han vuelto a tener, y hasta hay quienes al no conseguirlo con la pareja, minutos después del acto se encierran en el baño y terminan por masturbarse para lograr el clímax”, explica Céspedes.
 
Gracias, doctor Kegel

Casadas o solteras, el primer día la terapeuta las sienta en círculos y les habla de vagina, pubis, vulva, labios menores y mayores, clítoris, uretra, ano, esfínteres, músculos pelvianos. Allí se detiene y les revela los secretos del periné o perineo, pequeño músculo que sostiene los órganos situados al nivel de la pelvis y que además interviene en la expulsión de heces, gases y la orina. “Muchachas, esa es la clave que nos va ayudar a expandir o contraer la vagina en el acto sexual”, le anima Céspedes, como si les hablara a algunas porristas. “Por eso es importante conocerlo, manejarlo y tonificarlo”.

Esto fue lo que descubrió el médico Arnold Kegel a mediados del siglo pasado, cuando desarrolló los ejercicios de fortalecimiento muscular del periné que llevan su nombre, y constató que sus pacientes no sólo resolvían problemas de incontinencia urinaria sino que empezaban a tener con más frecuencia e intensidad los orgasmos. Desde entonces, los "sexercicios", como se les llamó, pasaron a ser el principal recurso en tratamientos de disfunciones sexuales, dificultades orgásmicas y hasta en el control eyaculatorio masculino. Los ejercicios de Kegel fortalecen el piso pélvico en hombres y mujeres. Los varones que los practican afirman haber sumado más sensibilidad y logrado erecciones más fuertes, orgasmos más intensos y un mayor control eyaculatorio.

¡Vamos a mover el bote!

Una vez aprendidos, los ejercicios de Kegel se pueden realizar en la oficina, frente a la computadora, mientras se ve la tele o se lee un libro o al hablar por teléfono. Es muy fácil, consiste en contraer los músculos del piso pélvico y contar hasta 10. Relajar los músculos y contar hasta 10. Hacerlo no menos de 10 secuencias, 3 veces al día (mañana, tarde y noche, por ejemplo). Esa rutina no debe producir dolor ni molestias. Los cambios se observarían en pocas semanas. Otra técnica consiste en introducir un dedo en la vagina o en el recto (para ellos), e intentar apretar los músculos alrededor del dedo. Es importante diferenciar cuándo los músculos del piso pélvico están tensos o cuándo están relajados.