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Once horas de cola en un relato

En Maracay, La Victoria, Turmero y Cagua las colas son de hasta cinco cuadras | Foto: Laudelyn Sequera

La recompensa por 11 horas de cola fue 2 paquetes de harina y una botella de aceite | Foto Laudelyn Sequera / Archivo

Un periodista resumió en su cuenta en Facebook su versión de lo que le tocó observar junto a su mamá mientras hacía cola en un supermercado de Las Mercedes, a la espera de un camión con víveres. El texto ha sido compartido más de 4.000 veces hasta ahora

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La jornada comenzó a las 3:30 am para Iván Zambrano, periodista de El Nacional, y su madre. A esa hora, relata Zambrano, se encontraban él y su progenitora a merced de la lluvia y protegidos por un paraguas que no ofrecía escudo suficiente para dos personas abrazadas. Pese a eso, allí se mantuvieron. Para él, la decisión era simple y no dependía del todo de él, pese a que debía guardar reposo tras haber sufrido una hepatitis. “No hay descanso con hambre. La noche previa debía decidir entre que se me desprendiera el hígado o que el estómago me siguiera despertando a las 3 de la mañana (por eso no tuve problemas para madrugar)”, escribió.

En su texto, Iván Zambrano detalla la manera como los funcionarios de la GNB organizaron la cola en filas cortas de 20 personas cada una, a fin de manejarlas mejor para cuando llegara el esperado camión con alimentos. La ocasión sirve hasta para que se aparezcan personas alquilando sombrillas cuando el sol se hace más inclemente a medida que pasa el tiempo sin que la cola se mueva.

No hay lugar para los coleados, al menos en la fila que le tocó hacer a Zambrano: “Uno mira feo a todo el que haga la cola “de ladito” y forma peo cuando la comadre de alguna quiere meterse. ‘Yo tengo a mi muchacho sin cena ni desayuno pa’ que tú te quieras venir a colear, chica’, le dice una feroz madre a una viva que no se salió con la suya”.

El camión al final apareció a las 10 de la mañana, cargado con harina y aceite. Pese a la hora, la compra se pudo concretar a las 2:30 pm: “Entré finalmente a comprar el kit. 2 paquetes de harina y un aceite pequeño (cuando en principio eran 2). Total: 740 bolívares y 11 horas de cola”.

Esa inversión de 11 horas de tiempo concluyó para Iván Zambrano con la planificación que hicieron entre él y el resto de su familia para que las provisiones duren al menos tres jornadas más (el texto fue publicado el 30 de junio). Al inicio de esa cola, la lluvia caía sobre todos y Zambrano lo retrató en sus líneas: “La madrugada se hace pipí sobre nosotros”. El final de su texto es: “No quiero que la madrugada nos vuelva a hacer pipí encima. Necesito que escampe”.

El texto de Iván Zambrano está disponible en este enlace. Hasta ahora ha sido compartido poco más de 4.200 veces en Facebook