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Niños y adolescentes ocultan el VIH para evitar el rechazo

Lazo rojo en solidaridad con las víctimas de VIH (Sida) | EFE

Lazo rojo en solidaridad con las víctimas de VIH (Sida) | EFE

La mayoría de los pacientes no informa la condición de salud de sus hijos a las escuelas o guarderías para evitar la segregación

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Estoy en un liceo, ahora tengo amigos, pero no quiero decirles que tengo esto porque me van a rechazar.

No quiero que nadie conozca mi problema. La directora del centro en el que estaba antes les dijo a todos lo que yo tenía y eso hizo que se alejaran.

A algunas muchachas les expliqué que esto no se pega así, que se quedaran tranquilas, pero igual estaba sola. Me tenían terror. Me pusieron un vaso, un plato y una cuchara para que los usara solo yo. Algunas niñas decían que esto se pagaba si usaban el mismo vaso que yo".

El testimonio de una adolescente de 15 años de edad revela la estigmatización y el rechazo los que pueden ser sometidos los 4.200 niños y adolescentes con VIH en el país.

La joven, oriunda del estado Nueva Esparta, supo que tenía el virus en medio de una discusión con su madre, quien la infectó durante el embarazo.

La mujer le dijo que no podía tener novio, casarse ni tener hijos. Constantemente la maltrata físicamente. La entregó a una casa de abrigo hace unos meses porque no quiere convivir con ella. Pero en el refugio para menores encontró más rechazo, principalmente de la directiva, que la apartó del resto de los jóvenes.

"Hay muchos casos de discriminación, incluso entre la propia familia. Todo empeora porque los funcionarios no garantizan los derechos ni el abrigo de los niños por desinformación. Hay que hacer campañas de prevención para reducir estigmas", señala Jhonatan Rodríguez, presidente de Stop VIH.

Alejandra Corao, oficial de Onusida para Venezuela, señala que en el país la discriminación de los adolescentes con VIH es causada por el tabú. Advierte que, pese a la existencia de un marco legal que protege a los menores de edad y prohíbe la estigmatización, la normativa se queda en el papel.

"El estigma para el adolescente es doble, porque tienen virus y porque implica que tuvo relaciones sexuales, que es un acontecimiento que sigue siendo un tabú. De eso no se habla
en las familias. El rechazo de funcionarios ocurre con mucha frecuencia en Venezuela", aseguró.

Feliciano Reyna, presidente de Acción Solidaria, coincide con la apreciación.

Indica además que, en el caso de los niños y adolescentes que requieren abrigo, el Estado debe abrir centros especializados para su atención. Refiere que actualmente solo existe uno en Venezuela, a cargo de un sacerdote salesiano.

"No se ha creado un clima en el que se admita de que el VIH está entre nosotros y por eso muchos funcionarios los rechazan y la consecuencia es que entran en un estado de soledad y separación", expresa.

Por su parte, el coordinador de salud y derechos humanos de Venezuela Diversa, Mauricio Gutiérrez, cree que hace falta ampliar las leyes para que se garantice mayor protección a niños y adolescentes, y haya sanciones para quienes infrinjan las normas. Advierte que las víctimas de discriminación normalmente no son escuchadas.

"Hay algunas denuncias pero ninguna se formaliza por el miedo. No se atreven porque ya son víctimas de discriminación y seguramente recibirán más si exponen su problema", indicó.

En secreto. Varios especialistas coinciden en que los prejuicios en torno al VIH y el desconocimiento de los avances científicos y de las formas de infección han contribuido al afianzamiento de la discriminación. Para lograr la aceptación ocultan su condición, lo que crea más rechazo.

María Graciela López, infectóloga del Hospital de Niños J. M. de Los Ríos, indica que la mayoría de los pacientes no informa a las escuelas o guarderías la condición de salud de sus hijos. "Van a los colegios, pero evitan decirlo a los maestros para evitar el rechazo", indicó.

El activista Jonathan Rodríguez señala como ejemplo que de 50 niños y adolescentes que tienen VIH atendidos por su organización, la mayoría ha sido víctima de discriminación. Solo la mitad de ellos conoce su condición. Los que la conocen la ocultan para ser aceptados.

Antes de nacer. Alberto Nieves, director ejecutivo de Acción Ciudadana contra el sida, advierte que se vulneran los derechos de los niños y adolescentes desde antes de nacer.

Las embarazadas por lo general conocen su condición en el control prenatal porque de acuerdo con las leyes nacionales deben practicarse la prueba.

Sin embargo, numerosas madres que extreman los cuidados para evitar el paso del VIH al feto con antirretrovirales se ven afectadas porque en los servicios de salud se niegan a practicarles la cesárea para evitar la transmisión vertical del virus. En Venezuela nacen anualmente 600 niños con VIH.

Nieves denuncia que en 15 estados del país hay fallas desde hace 2 años con la dotación de leche maternizada, que obligatoriamente debe entregársele a la parturienta con VIH. En el J. M. de Los Ríos hay una campaña para solicitar donaciones de fórmulas lácteas para infantes de 0 a 6 meses de edad debido a la escasez, porque desde hace un año no la reciben. Para colaborar se puede escribir a positivosencolectivo@gmail.com o llamar al (0212) 307.8167.

"El otro problema es que si la madre tiene que trabajar no consigue quien cuide al niño porque tiene VIH. En guarderías y escuelas se niegan a atenderlos, con la mirada cómplice del Estado. En la adolescencia no hay servicios especializados ni consejerías.

Al graduarse tampoco les dan la oportunidad de trabajar", señala Nieves.