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Niños y adolescentes no están exentos de la polarización

Aula de clases / Ernesto Morgado

Aula de clases / Ernesto Morgado

Expertos recomiendan limitar el tiempo de exposición de los más pequeños a las manifestaciones políticas e insistir en que mantengan sus propios espacios

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“Me siento un poco ansiosa; siento que va a pasa algo, pero no sé qué. También me da miedo el cacerolazo, la gente gritando, las alarmas que suenan y todo el ruido, porque siento que la gente puede hacer cualquier cosa. Cuando escucho a los bomberos y a la policía me da miedo de nuevo. Me gustaría sentir paz en las noches, cuando es hora de descansar”.
El relato de una niña de 9 años de edad, cuya identidad se mantiene a resguardo, es una muestra de que las manifestaciones políticas y la polarización no son ajenas a los infantes.
Aunque son más grandes, los adolescentes tampoco están aislados de la situación. “Lo que más me asusta es pensar qué va a pasar. Me siento insegura. Creo que en algún momento los que pensamos de una manera vamos a ser atacados en la calle por los que piensan distinto. Siento que estamos como en dos bandos... Es que hay tantas pistolas en la calle y la gente está tan molesta, que me siento insegura, como si nos fuéramos a atacar en cualquier momento. Lo que siento es inseguridad”, expresa una adolescente de 13 años de edad.
Oscar Misle, director de Cecodap, señaló que después de las elecciones del 14 de abril se dispararon las llamadas de docentes y padres a la organización, para pedir apoyo sobre cómo orientar a los más pequeños en relación con las tensiones políticas.
En las aulas de clase los niños también están divididos. Hasta ellos ha llegado la visión que divide al país en dos bandos, lo que les causa ansiedad y afecta su desarrollo mental. No votan, pero son conscientes de lo que sucede en su entorno. Actualmente, Cecodap realiza acompañamiento en 150 planteles para tratar el problema.
“Se está viviendo con hostilidad en las escuelas. Hay dos Venezuela que comparten espacios comunes en los que hay intolerancia. Es un país dicotómico entre buenos y malos, en el que los más pequeños no entienden las expresiones de protesta, como cohetazos y cacerolazos”, dijo.
 
Hablar para orientar. Ana Lisett Rangel, miembro de la Red de Apoyo Psicológico de la UCV, indica que en climas de conflicto sociopolítico es importante explicar a los niños lo que sucede. El aislamiento no es factible ni posible. Recomienda que los chicos continúen con sus rutinas, vean sus propios programas de televisión y limiten su exposición ante situaciones de conflicto y polarización.
“Hay que partir de una perspectiva equilibrada, sin dramatizar ni simplificar en exceso los acontecimientos que ocurren. Los adultos tienen la responsabilidad de proteger la integridad física y psicológica de los menores, pero antes, la suya propia, evitando la violencia y las expresiones de irrespeto hacia terceros. No debemos exponerlos llevándolos a manifestaciones públicas donde no tenemos garantías de su seguridad”, explicó.
Rangel recuerda que los adultos suelen olvidarse de los niños al momento de expresar sus posiciones políticas y los hacen partícipes de ellas sin que las comprendan. Esas actividades trastocan sus patrones de sueño y de alimentación. Se remite al estudio realizado por la red de apoyo ucevista luego del paro de 2002, que recogía las manifestaciones en los alumnos de educación preescolar y básica durante esos hechos.
La investigación concluyó que hubo cambios en los patrones usuales de comportamiento o manifestaciones de irritabilidad, miedo, rabia, llanto, agresión, rechazo de compañeros, retraimiento, alteraciones de sueño, higiene y hábitos de alimentación, entre otros. También se reprodujeron patrones de comportamiento de los padres, como la polarización y la confrontación.

“Aún cuando los atendamos, muchos niños muestran síntomas de alteración de sus patrones de alimentación y sueño. No hay que descuidarse, hay que observarlos, escucharlos, analizar lo que les preocupa  y buscar ayuda profesional, de ser necesario”, concluyó.


“Mamá, ¿por qué hacen trampa?”
Karla Torres, radicada en Canadá desde hace un año junto con su esposo y su hija de 8 años de edad, relata que la pequeña está disgustada. La abuela de la niña le dijo que el 14 de abril se efectuarían las elecciones presidenciales, que había dos candidatos Henrique Capriles y Nicolás Maduro. A ella inmediatamente le gustó el candidato que apoyaba su abuela. Días después llegó la decepción.
“¿Mamá, a quién eligieron presidente?', preguntó mi hija. Traté de que mi explicación fuera sencilla. Pero cometí el error de mencionar la palabra ‘fraude’. Reaccionó fuertemente. '¿Qué? ¿Hicieron trampa? No entiendo mamá, cómo pueden hacer trampa, son unos pasados!'
Lo que puedo interpretar es que ella espera que esos dos señores que están compitiendo para un cargo tan importante sean serios, responsables, incapaces de hacer trampa. Con mi explicación esa imagen se le cayó y terminó decepcionada”, narró.


TIPS
 
En lo posible, se deben mantener los hábitos y rutinas de los niños en la escuela y el hogar
 
Se debe explicar los detalles básicos de la situación política, procurando mantener el equilibrio.
 
Es necesario permanecer alerta ante las reacciones emotivas de los niños y ayudarlos a canalizar sus preocupaciones.
 
Hay que promover el diálogo cordial. Debe evitar las descalificaciones, el lenguaje violento hacia otros.
 
Es recomendable evitar involucrar a los niños en las compras nerviosas o en las movilizaciones políticas.
 
Hay que mantener la calma y evitar la descarga sobre ellos de expresiones de miedo, rabia o impotencia.