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La Navidad contada a través de la mirada de la ciencia

Maestro de esquí se viste de Papá Noel en Italia | Fuente: El Tiempo / Colombia / GDA

El pino, símbolo navideño por excelencia, sobrevive exactamente igual desde hace 65 millones de años | Fuente: El Tiempo / Colombia / GDA

La revista British Medical Journal publicó una serie de trabajos especiales que intentan dar sustento a leyendas relacionadas con la celebración. El viaje de San Nicolás está entre los mitos analizados

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Los mitos relacionados con las fiestas decembrinas también sirven como incentivo para la ciencia. La revista científica British Medical Journal recogió en una edición especial trabajos que buscan dar un sustento real a varias de las historias maravillosas que entretienen a niños y adultos en esta época.

Un ejemplo es el trabajo de un grupo de investigadores noruegos y holandeses que intenta explicar el porqué del tono rojizo de la nariz de Rodolfo el Reno. Con base en opiniones de científicos, ese color de la nariz le sirve para resistir mejor las bajas temperaturas y la humedad, y se supone que se da gracias a la concentración de glóbulos rojos y la densidad de los vasos sanguíneos que es 25% mayor que la de los humanos.

Otra de las interrogantes tradicionales que algunos científicos se aventuran explicar es cómo logran los renos de San Nicolás recorrer el planeta en una sola noche, pese a la existencia de varios husos horarios.

La explicación que dan algunos investigadores es que estos seres maravillosos deberían viajar a la velocidad de la luz (300.000 kilómetros por segundo) para cumplir su cometido. Larry Silverberg, profesor de Mecánica e Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, sostiene que el viaje de Santa se apoya en la teoría de la relatividad de Einstein, lo que explica que pueda manejar el espacio, el tiempo y la luz a su antojo.

El viejo pino. Otro de los textos cuenta que el pino de Navidad se usaba mucho antes de que naciera Jesús hace más de 2.000 años. Un equipo de la Universidad Laval de Canadá y del Servicio Forestal Canadiense, quienes estudiaron el genoma de las coníferas -como pino y abeto-, señalan que estos árboles sobrevivieron a la extinción masiva que ocurrió hace 65 millones de años en el planeta y que acabó con los dinosaurios.

En cambio, los humanos que suelen usar estos árboles como símbolo de la Navidad "tienen apenas 200.000 años como especie y su genoma ha sufrido muchas variaciones", explica Jean Bousquet, líder del estudio.

Armar el árbol de Pascua requiere más de paciencia que de espíritu navideño. Para aquellas personas a las que les falta lo primero, un par de estudiantes de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, desarrolló una ecuación matemática que indica la cantidad y extensión de las luces y adornos que necesita un árbol según su tamaño.

Por ejemplo, para saber el número de ornamentos adecuados, se debe multiplicar 0,2 por la altura del árbol en centímetros.

A los pies del árbol suele estar el pesebre, y entre sus figuras no faltan los tres Reyes Magos que visitaron al Niño Jesús y le regalaron oro, incienso y mirra.

En unos años más, es posible que uno de esos obsequios sea sólo parte de la historia.

Un estudio de la Sociedad Británica de Ecología advierte que el incienso está amenazado con desaparecer ya que los árboles de donde se extrae esta resina -boswellias- podrían dejar de existir en cincuenta años. Según los autores, la "causa principal del declive de la población de boswellias" no sería la producción de incienso, sino los incendios forestales, los animales y los ataques de insectos.

Aroma consumista
El aroma a pino y a manjares típicos de diciembre irremediablemente trae a la mente la idea de Navidad. Por eso no es raro que el comercio recurra a esos olores para crear un ambiente propicio a las compras. Y no están equivocados: Eric Spangenberg, investigador de la Universidad del estado de Washington, comprobó que hay ciertos aromas que incentivan a las personas a comprar. En un análisis realizado en Suiza a 100 personas, para comprobar qué tipo de olor es el que mejor funciona con dicho objetivo, descubrió que las esencias más sencillas son más efectivas: un simple perfume de naranja hizo que las personas gastaran 20% más de dinero y compraran más productos.