• Caracas (Venezuela)

Sociedad

Al instante

Muhammad Yunus: “La pobreza es una amenaza para la paz”

Muhammad Yunus desarrolló un sistema de microcréditos con artesanos de Bangladesh | Foto OMAR VÉLIZ

Muhammad Yunus desarrolló un sistema de microcréditos con artesanos de Bangladesh | Foto OMAR VÉLIZ

El economista bangladesí visitó Venezuela para hablar sobre el banco de los pobres, su proyecto de microcréditos para el desarrollo económico de los más necesitados

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“Siento muchísimo oír que hay un incremento de la pobreza extrema en Venezuela. La tendencia mundial es lo contrario”, dijo el Premio Nobel de la Paz de 2006 en su reciente visita al país. Muhammad Yunus fue laureado por su proyecto Grameen Bank, el banco de los pobres que puso en práctica en Bangladesh y que hoy tiene más de 8.500.000 prestatarios. 

Horas antes de la presentación de su conferencia, el llamado banquero de los pobres recordó el interés del expresidente Hugo Chávez en traer al país la iniciativa de los microcréditos. “Tratamos de convencerlo de que no lo hiciera a través del gobierno. Tradicionalmente cuando los gobiernos acuden a los pobres con dinero, su interés político es mucho mayor que el sistema de financiamiento y no tienen la disciplina de cobrarlo”. 

El trabajo del economista bangladesí se centra en la abolición de la pobreza y el desempleo. “Ambas son antinaturales para el ser humano. 85 personas en todo el mundo acumulan más riqueza de la que tiene la mitad de todas las personas que viven en pobreza”.

Lo que propone es dar pequeños préstamos a los pobres, para que con ese dinero puedan generar ganancias propias. El proyecto empezó en 1976, cuando dio –de su bolsillo- créditos de 27 dólares a 42 artesanos de un pueblo en Bangladesh. El resultado fue el Grameen Bank, que actualmente da a los más pobres 1.500 millones de dólares en microcréditos cada año.

El banco trabaja exclusivamente con personas de bajos recursos, especialmente con mujeres. “La única condición que pusimos para prestarles dinero cuando comenzamos era que cada quien tuviese una cuenta de ahorros y que semanalmente guardaran algo, por muy poco que fuera. Con lo que ahorraron, los convertimos en accionistas del banco, cada acción costaba un dólar. Hoy ellos mismos se sientan en la junta directiva”, cuenta Yunus.


Los pobres pagan. Yunus encuentra un error conceptual en la concepción de los bancos tal como se conocen, dado que son exclusivos de quienes tienen dinero y dejan de lado a los más desfavorecidos.

El programa Grameen se ha dispersado por el mundo, tienen sucursales en otros países asiáticos, en Europa, África y más recientemente en Estados Unidos, y en todos lados han obtenido los mismos resultados: los pobres pagan. El banco no tiene departamento legal y no hay nada por escrito al momento de entregar los microcréditos. Simplemente las personas honran el compromiso adquirido.

Para él, ignorar a los pobres es una bomba de tiempo. “La pobreza es una amenaza para la paz”. Tampoco apoya las ataduras que se le ponen a la creatividad y cree fervientemente en el poder de las ganas de trabajar a cualquier edad. “Mientras alguien quiera y se sienta capaz de hacer cosas, hay que dejarles hacerlas. El retiro es un insulto para el ser humano. Habría que retirar esa palabra”.