• Caracas (Venezuela)

Sociedad

Al instante

Miraflores controla y vigila a quienes conviven en su perímetro

Desde que Nicolás Maduro asumió la Presidencia se han impuesto nuevas reglas en el perímetro de seguridad del palacio de gobierno | William Dumont

Desde que Nicolás Maduro asumió la Presidencia se han impuesto nuevas reglas en el perímetro de seguridad del palacio de gobierno | William Dumont

Dueños de hoteles deben entregar datos de sus huéspedes todos los martes a Casa Militar, mientras que nadie explica la medida de expropiación del Ausonia y del Edwards 

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Desde que el presidente Nicolás Maduro asumió el poder, en el perímetro de seguridad del Palacio de Miraflores se han impuesto nuevas reglas. Los vecinos nada tienen por escrito, todo es verbal. Las directrices van llegando paulatinamente, y residentes, trabajadores y comerciantes se van acoplando para evitar posibles sanciones de la autoridad. 

El 28 de mayo los empleados del hotel Ausonia recibieron la llamada de un cliente que les preguntaba: “¿Qué pasará con mi reservación si a ustedes los expropiaron?”. Ni antes ni después de que saliera el Decreto presidencial de expropiación en la Gaceta Oficial N° 40669, del 28 de mayo pasado, se ha presentado algún funcionario del gobierno a negociar o explicar la medida que también afecta al hotel Edwards, ambos ubicados en la parroquia Altagracia y con 45 años de operaciones. 

A los empleados no les sorprende el Decreto 1.786, porque desde que el 11 de abril de 2002, cuando francotiradores se apostaron en el techo del Ausonia, el establecimiento es visto como una amenaza. Sin embargo, el texto argumenta que la causa de la medida es para “utilidad pública o social” y que los bienes ahora son patrimonio de la República Bolivariana de Venezuela. 

“Antes de Chávez y Maduro no habíamos tenido problemas con ningún gobierno. Ahora hasta para alquilar las habitaciones frente al Palacio es un problema porque si ven algo sospechoso en las ventanas llega el Sebin o Casa Militar a ver quién está hospedado. Más de una vez han llegado, suben a las habitaciones para saber quiénes están ahí y les quitan las cámaras a los huéspedes si estos tomaron fotos al Palacio. Una vez eran estudiantes de la Bolivariana y otra de la Unefa”, explica una empleada. 

Las normas en el hotel Ausonia, cuando alguien se hospeda en el piso 8 con vista a Miraflores y al Cuartel de la Montaña, son no tomar fotos desde las ventanas ni asomarse por tiempo prolongado. Esas habitaciones se mantienen sin cortinas ni televisores ni colchones. No están operativas a menos que, advierten, llegue "gente del gobierno" a solicitar hospedaje. 

Hay otras normas verbales que se imponen desde el palacio presidencial: los ocho hoteles del perímetro (Ausonia, Edwards, Maddison, Edén, Piñango, Camino, Manaure y Arbet) deben estar atentos todos los martes a la llegada del sargento La Cruz, quien pasa esos días, semana tras semana, por el perímetro y busca las copias de los libros de huéspedes. Este se lleva al Saime todas las semanas, como lo exige la Ley de Extranjería y Migración, en su artículo 25. Si el cliente es extranjero, los gerentes deben sacar fotocopia del pasaporte con la visa y si tiene cédula amarilla dos copias con su foto para entregarlas al sargento de Casa Militar. 

Desde allí se decide cuántos días puede una persona hospedarse en estos hoteles. La autorización, por lo general, no excede los tres días. Sin embargo, pese a la expropiación, el hotel Ausonia recibió recientemente la llamada de un funcionario de Miraflores para pedirles reservación para 50 personas que se verán beneficiadas con la Misión Milagro, la próxima semana. La estadía es indefinida.

Vigilancia y restricción. El 8 de mayo se reportó un tiroteo a dos cuadras del Palacio. Desde entonces los vecinos presumen que por esa razón se instalaron cámaras de video en la calle de atrás de Miraflores y hace una semana comenzó a funcionar una alcabala de la Guardia Nacional. Las cámaras abarcan también las avenidas Urdaneta y Baralt. No hay ningún anuncio sobre un plan de seguridad. Simplemente están ahí grabando todos los movimientos de transeúntes y conductores. 

Lo que no es nuevo, para los vecinos, es que cada año los que viven en las residencias detrás del Palacio son censados por algún militar de turno que les pregunta quiénes viven, desde cuándo, qué hacen y dónde trabajan. 

Para los dueños de comercios, el censo sí es nuevo. Ellos deben contestar las mismas preguntas sobre sus empleados que hace un militar que los visita. Desde el jueves 18 de junio otra medida rige en el perímetro. Funcionarios de la Guardia Nacional acudieron con fiscales de la Alcaldía de Libertador a cerrar negocios que tienen permiso de expendio de licores. Una etiqueta señala que el negocio está clausurado temporalmente, pero no argumenta la razón. Alrededor de 20 dueños de negocios acudieron con sus papeles a la alcaldía, el viernes siguiente y allí les informaron. “Ustedes están al día con sus impuestos, pero esto es petición de Casa Militar que nos pidió el favor de apoyarlos con los cierres”, fue la respuesta de la alcaldía, contaron los dueños. 

Cinco días después los comerciantes, cautelosos, fueron levantando las santamarías de los negocios y vendieron solo comida. “En Miraflores nos dijeron que no saben quién tomó la decisión, pero al parecer no quieren que se venda más licor en la zona”, expresó un comerciante. “Desde siempre hay control en la zona para saber quiénes vivimos acá y se supone que deberíamos estar protegidos, pero ahora estamos más vigilados", advierte un vecino. Mientras, otro se queja: “Aunque hay cámaras nuevas y militares, esta cuadra es insegura como toda Caracas”.