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Min Transporte mantiene deuda ecológica por tala de árboles

El ecocidio de la autopista Valle - Coche aún no se enmienda / Manuel Sardá

El ecocidio de la autopista Valle - Coche aún no se enmienda / Manuel Sardá

Conservacionistas luchan para que no se violen vedas de caobas y se protejan a las especies centenarias por su antigüedad, historia y rareza

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Los árboles forman parte de la identidad caraqueña, tienen dolientes y hasta protecciones legales, pero las motosierras no se detienen ante estas consideraciones.

Cuenta la historia de El Limonero del Señor que los frutos del árbol, que estaba ubicado en la antigua capilla de San Pablo, en Caracas, salvó a la población de una peste que azotó a los pobladores en 1597. El Miércoles Santo los caraqueños sacaron en procesión al Nazareno de San Pablo. Su corona de espinas se enredó en las ramas del limonero y cayeron sus frutos. Los feligreses dieron los limones a los enfermos y al beber su jugo ácido se salvaron de la peste. Sin embargo, llegó la modernidad, y el árbol fue talado pese al fervor.

“En la esquina de Miracielos agoniza la tradición. ¿Qué mano avara cortaría El Limonero del Señor?”, se preguntó Andrés Eloy Blanco en su poema que inmortalizó la historia.

Hace dos años la Sociedad Conservacionista Sadarbol plantó un hijo de aquel limonero para recuperar la tradición de los creyentes en los alrededores de la basílica Santa Teresa, donde ahora se encuentra el Nazareno de San Pablo.

Sin embargo, sin importar la protección legal, sus años de sembrado ni su historia, la tala continúa en la ciudad.

Por ejemplo, a principios de junio el Ministerio de Transporte Terrestre y Obras Públicas anunció a la Alcaldía de Baruta que  tiene previsto talar 27 árboles y trasplantar 81 para la construcción de dos puentes de guerra en la avenida Río de Janeiro, pero sin aclarar dónde serán sembrados. Una de las especies que hay en el lugar es la caoba, que está en veda total y por tiempo indefinido desde el 23 de mayo de 2006 en la resolución 217 del extinto Ministerio del Ambiente, pero las obras viales no respetan esas normativas ambientales.

La medida del Ministerio de Transporte Terrestre y Obras Públicas no es nueva y su deuda ecológica continúa. La orden del 3 de marzo de 2010, emanada del Tribunal 16° de Primera Instancia en Funciones de Control del área metropolitana de Caracas, prohíbe la tala o la poda en la parroquia San Pedro sin los permisos otorgados por las autoridades, pero el Ministerio de Transporte sacó aproximadamente 700 árboles cuando amplió la autopista Valle-Coche.

 Yrama Capote, miembro del Grupo Ecológico San Pedro, recordó que el ex ministro Haiman el Troudi prometió plantar ocho árboles por cada uno que cortó en ese lugar. El sendero ecológico tenía araguaneyes, bucares, ceibas, jovitos, mangos y las caobas que están en veda.

Capote asegura que hasta ahora solo se plantaron 20 palmas en la entrada de la autopista de Santa Mónica y cerca del terminal La Bandera.

En la búsqueda de la memoria ecológica. Las iniciativas para proteger los árboles centenarios o históricos no son nuevas. Francoise Courtel, vocero de la Asociación de Usuarios en Defensa del Parque Los Caobos, comenzó la identificación de la flora caraqueña, que no solo cumple el criterio por la edad del árbol, sino por su condición histórica, belleza y rareza para protegerlos legalmente como se hace con las edificaciones patrimoniales. Este trabajo aún está incipiente.

Courtel acota que hay trámites de permisos para poder talarlos, mas la acción termina siendo arbitraria ante la falta de conciencia y conocimiento del trámite. Su propuesta es volver a plantar los árboles que les dieron el nombre a tantas calles y avenidas como Los Chaguaramos y Las Palmas, tal como aún es el caso de Los Jabillos y Los Samanes.

En 2006 Hannia Gómez, presidente de la Fundación de la Memoria Urbana, empezó un censo en Caracas para que las alcaldías protegieran las especies con más de 100 años.

La especialista en patrimonio destaca que solo las veredas del Country Club están vírgenes, con árboles de más de 300 años, porque se respetó el paisajismo cuando se hizo la urbanización y no ha sido alterado con el paso del tiempo. También se encuentran los campos de Los Chorros que datan de 1910. Los mijaos, samanes, jabillos, ceibas y mangos son parte de la idiosincrasia ecológica de la ciudad.

Por ahora solo las ceibas de San Luis, San Lorenzo y San Francisco, el bucare Anauco del Mausoleo, el samán de La Trinidad y el del paseo de Las Caobas, el hijo del Samán de Güere son los árboles famosos y que permanecen en Caracas. Tanto así que la Misión Árbol comenzó una ruta histórica para niños en edad escolar, así como labores de mantenimiento en sus alrededores, aunque no van más allá de una limpieza de basura.
La ceiba de la plaza Bolívar de Chacao fue registrada por el Instituto del Patrimonio Cultural como Bien de Interés Cultural de la Nación en 2005 por ser una de las manifestaciones tangibles integrada al Censo del Patrimonio Cultural Venezolano de ese año, lo cual fue ejemplo de las especies que merecen ser protegidas y conservadas.

“La importancia de conservar los árboles centenarios es cuidar la flora autóctona con sus árboles de gran talla que forman parte de la idiosincrasia vegetal. Nosotros hemos sostenido que el paisajismo no se tiene que destruir, sino trabajar con él. Entender sus ciclos y cómo funcionan sus raíces, no hacerlos desaparecer de la ciudad, pues son originarios y parte de la identidad”, explica Gómez.