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Venezolanos intentan vender sus órganos en páginas web

Especialistas aseguran que en Venezuela las leyes impiden que se concreten las transacciones

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Eudin, de 30 años de edad, vive en Ciudad Ojeda, estado Zulia. Está a punto de perder su casa. Para pagar la hipoteca necesita 80 millones de bolívares. Como medida desesperada recurrió a Internet para ofrecer en venta uno de sus riñones. En el aviso, publicado en una página nacional de anuncios clasificados en línea, deja un número telefónico. Al recibir una llamada responde: “Estoy dispuesto a donar la médula, el riñón, lo que sea para salvar mi casa”.

Cuando se le interroga sobre cómo garantiza que no se trata de una estafa o de una broma, agrega: “Señorita, yo estoy muy urgido, es de vida o muerte tanto para usted como para mí. Yo necesitaría 40 millones de bolívares de reserva para que me haga los exámenes que quiera. Los otros 40 millones de bolívares al terminar la operación. Mi intención es aportar algo y que me ayuden a solucionar mi problema”.

Como el anuncio de Eudin hay otros 5 en la misma página web. Residentes de Anzoátegui, Zulia y Monagas ofrecen en venta sus órganos a cambio de dinero. Cada cual fija su precio. Algunos piden 15 millones de bolívares, otros 350 millones. Un anuncio destaca entre los existentes, especialmente por la mezcla de vocablos en inglés: “Bienvenido al Doctor Walter Clínica. ¿Quiere vender su riñón u otros órganos. En caso afirmativo solicitar una venta hoy y se le dará la máxima satisfacción que need. Contact conmigo por correo electrónico”.

La oferta de órganos en Venezuela está tipificada como un delito en la Ley sobre Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células en Seres Humanos, el Código Penal y en la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo. Las penas van desde los 4 años hasta los 30 años de cárcel, además de la suspensión de la licencia a los médicos y establecimientos en los que se ejecute la intervención.

David Arana, jefe de la Unidad de Trasplante del Hospital Militar Carlos Arvelo y co redactor de la reforma a la ley de procura en vigor desde 2011, asegura que en Venezuela es prácticamente imposible que un órgano obtenido en una transacción comercial pueda ser usado en un paciente.

“No es posible porque existe un sistema de vigilancia del Ministerio de Salud de todos los centros donde se producen los potenciales donantes, que funciona antes del procedimiento de extracción. Esas ofertas son una incitación al delito y deberían tener una sanción grave. Si se llega a materializar sería más grave, pero estamos muy lejos de que pueda suceder. Cualquier trasplante debe reportarse, con datos precisos sobre el donante, el receptor y las condiciones en las que se realizó el procedimiento”, dijo.

El cirujano urólogo indica que en el país la información sobre la donación y el trasplante es muy débil. A su juicio, a pesar de la obligatoriedad de incluir información en los programas de estudios de todos los niveles educativos indicada en la ley, todavía hay vacíos que llevan a las ofertas ilícitas denunciadas.

Delito difícil

Arana identifica varios obstáculos que impedirían que se cometa la infracción, entre ellos, el reducido grupo de médicos formados para realizar trasplantes en el país. En el caso renal sólo 10 o 12 cirujanos son especialistas y están autorizados para la práctica. La misma situación ocurre con los otros órganos y tejidos.

“Para la extracción de un órgano se requiere una especialización y mecanismos de preservación de tejidos en líquidos que sólo proporciona el Ministerio de Salud. También son necesarias pruebas para determinar la compatibilidad inmunológica. Es muy difícil que se logre”, expresó.