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Matrícula estudiantil está estancada pese a mayor inversión

La caída de la educación especial y de adultos es abrupta | Foto: Francesca Commissari/El Nacional

La caída de la educación especial y de adultos es abrupta | Foto: Francesca Commissari/El Nacional

En primer grado ocurre la mayor contracción: de 657.448 alumnos que había en 1997 se pasó a 594.023 en 2013, señala un estudio de Luis Bravo Jáuregui

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La inclusión educativa parece ya no gozar de la bonanza petrolera que en otros tiempos impulsó el crecimiento de la educación bolivariana. Un análisis de cifras sobre matrícula e inversión -a partir de datos de las Memorias y Cuentas del Ministerio de Educación, del Instituto Nacional de Estadística y del Sistema Integrado de Indicadores Sociales de Venezuela- indica que el sistema escolar, más que crecer, se estanca.

Desde 1999 se mantuvo en aumento el número de estudiantes inscritos; se pasó de 7.029.477 alumnos a 10.651.645 en 2003. En 2006 la matrícula alcanzó 13.954.105 alumnos, pero el año siguiente solo 11.281.506 escolares estaban inscritos, señala un informe de Luis Bravo Jáuregui, director del Centro de Investigaciones Educativas de la Universidad Central de Venezuela.

Ese año la cifra comenzó a estancarse y a mostrar signos de contracción que se arrastran hasta el momento. En 2013 se inscribieron 10.794.091 alumnos en todas las modalidades escolares, desde inicial hasta de adultos, incluidas las misiones educativas. Esta semana el ministro Héctor Rodríguez convocó a 10 millones de escolares a comenzar las clases mañana. La matrícula permanece igual que hace 10 años.

La educación primaria, etapa de formación fundamental para superar la pobreza, es la modalidad en la que más abruptamente se observa la reducción de la escolaridad. El primer grado es el nivel más grave, al pasar de 657.448 estudiantes, en 1997-1998, a 594.023 en 2012-2013. En 16 años, 63.425 niños menos se inscribieron para comenzar la primaria.

Entre primero y sexto grado el registro de estudiantes ha sido casi igual desde 1999. Ese año hubo 3.261.343 niños inscritos, mientras que en 2012-2013 fueron 3.473.886 en las aulas.

La educación inicial oficial presenta una menor variación anual. Entre los años 2004-2005 y 2012-2013 la matrícula en preescolar solo varió 11,8%.

La educación por modalidades también se ha visto afectada por la disminución de matrícula. La educación de adultos se redujo 29,3%, pasando de 359.379 personas, en 1998-1999, a 277.853 en 2012-2013. Durante ese último período, la educación especial no ha cambiado desde 1998-1999 cuando tuvo 149.310 matriculados. La educación extraescolar, representada en el Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista, tuvo una drástica caída de 275% en su matrícula de 2012-2013, en comparación con 1999 (pasó de tener 234.535 personas en 1998-99, a 62.532 en 2012-2013).

"Desde la llegada de las misiones hay un verdadero descalabro que habla muy mal del compromiso formal del Estado y gobierno, con las necesidades reales de inclusión social para la población más vulnerable al abandono social. Prácticamente desaparece el Inces como opción generalizada para la formación de los trabajadores. Y la educación especial muestra una tendencia abrumadora a la baja", refiere el informe.

Financiamiento se ve poco

Pese a este panorama, los indicadores de financiamiento muestran un esfuerzo creciente del Estado por mantener una inversión sostenida en educación, de entre 4,9 y 6,4% del Producto Interno Bruto, indican las cifras consultadas por Bravo Jáuregui en en el portal del Sisov. Sin embargo, los números contradicen el discurso oficial que ha insistido en que cerca de 10% del PIB se dedica al área educativa, advirtió el investigador.

Varias causas podrían explicar el estancamiento de la matrícula en primaria, entre ellas, la reducción en el primer grado por el crecimiento del preescolar, dijo Mariano Herrera, director del Centro de Investigaciones Culturales y Educativas. "No tenemos plena garantía de que los niños estén inscribiéndose en preescolar, en lugar del primer grado como pasaba en los noventa, pero es una hipótesis".

El bono demográfico también podría explicarlo: el ritmo de nacimientos estaría disminuyendo, por lo que ahora hay menos niños de 5 años de edad.

No obstante, lo lógico es que la inversión anunciada en educación se distribuya de manera prioritaria en las áreas que lo requieran, como es el caso de la cobertura escolar, menciona Herrera. "La inversión se fue con la compra de votos de las misiones y el Programa de Alimentación Escolar, un gasto no centrado en calidad sino en pobreza. Mientras más necesidad haya de tener un PAE, significa que el país es más pobre porque las familias dependen del Estado para subsistir".

Bravo Jáuregui también advierte que los datos de las Memorias y Cuentas del ME pudieron haber sido alterados, pues no concuerdan con los niveles de inversión: "Las cifras de 2004, 2005 y 2006 se inflaron por las misiones educativas. Una vez que terminó el operativo de las misiones, el sistema escolar se contrajo".