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Leche, harina de trigo y de maíz y azúcar desaparecieron de las bodegas

Consumidores recorren largas distancias en busca de los productos de la cesta básica | Foto: Francesca Commissari

Consumidores recorren largas distancias en busca de los productos de la cesta básica | Foto: Francesca Commissari

Distribuidores priorizan los despachos a expendios del gobierno y cadenas de supermercados 

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Abastos y bodegas de las zonas populares de Caracas dejaron de ser la opción de compra de los productos de primera necesidad para sus habitantes. Dueños de establecimientos afirmaron que desde hace meses la leche, la harina de trigo y de maíz, el aceite, la margarina y el azúcar no aparecen.

“Vengo del barrio El Carpintero en Petare para comprar leche. Tuve suerte, pude comprar dos paquetes. En la bodega no se consigue”, dijo Jenny Morales a la salida del abasto Bicentenario, en Plaza Venezuela.

En la cola del Bicentenario de San Bernardino, Arelis Álvarez señaló que vive en Las Adjuntas. “Cada vez voy más lejos para encontrar leche, harina, margarina, azúcar y hasta sal porque en las bodegas del barrio no hay”. Agregó que a veces llega la harina de maíz, pero se acaba muy rápido.

“No voy a comprar el paquete de harina de maíz a 20 bolívares en el abastico de la esquina. Prefiero hacer la cola”, afirmó Keny Walter, que trabaja en una empresa de limpieza y vive en El Valle, mientras esperaba para pagar en la caja del Unicasa en la Candelaria. Allí adquirió leche líquida descremada de larga duración, azúcar y margarina.

Rosalba, otra compradora vecina de la parroquia, contó que desde las 7:00 am comienza a hacer cola en los supermercados de la zona porque “cada vez viene más gente de otras partes de Caracas, incluso de Los Teques y San Antonio para comprar alimentos”.

Bodegas vacías. Carlos Dos Santos despacha en un pequeño abasto, que está ubicado entre las esquinas de Crucecita a San Ramón, parroquia San José. A cargo del negocio que fundó su padre hace 48 años, el joven venezolano hijo de inmigrantes dijo que la gente de las calles cercanas y de los barrios aledaños siempre le compran.

“Llevo meses sin recibir leche en polvo ni líquida. A veces me despachan harina de maíz, aceite, margarina, arroz y pastas, que los clientes adquieren sin hacer cola porque nos conocemos desde hace años”, refirió Dos Santos. Anotó que los distribuidores suministran jugos pasteurizados de naranja y pera porque las fábricas no producen los sabores de manzana y durazno por falta de materia prima, además de que comienzan a tener problemas con los envases.

Otros comerciantes, que pidieron no mencionar sus nombres, aseguraron que los distribuidores les informan que la mercancía la proveen primero a los expendios del gobierno y después a las cadenas de supermercados. “A nosotros nos dan un repele cuando hay. El otro día nos llegó una paca de harina de maíz y nos asustamos porque la cola llegaba a la esquina y no alcanzaba para todos”, señalo el dueño de un abasto cercano al barrio Los Anaucos, en San Bernardino.

En una casita de El Bambú, quebrada Anauco, funciona una bodega donde se observan productos no perecederos como detergente y jabón de panela, algunos paquetes de pasta, latas de atún, jamón endiablado, mayonesa y salsa de tomate, entre otros. Su propietario destacó que antes tenía más surtido y que “las chucherías y los refrescos son los que mantienen el negocio a flote”.

Otro comerciante de Los Mecedores, en San José, negó que obliguen a los consumidores a comprar un producto que no necesitan junto con el de mayor demanda. “Cómo se aplica un combo cuando prácticamente no consigues productos de primera, segunda ni de tercera necesidad”, ironizó.

“Me limité a las chucherías y refrescos. Además de la leche, la harina de trigo y maíz, aceite y margarina, también es difícil encontrar otros rubros como los cereales para niños, pastas o arroz, por lo que he desistido”, manifestó.

La reventa informal

Las dificultades para conseguir leche en polvo y otros alimentos de los distribuidores al detal han hecho que los trabajadores informales recurran a las colas en los mercados municipales y cadenas de supermercados, afirmaron comerciantes.

Germán Marín, vendedor del mercado Guaicaipuro, indicó que la cola es para todo el mundo por lo que los buhoneros o sus familiares hacen fila el día que llega el producto y compran el cupo por persona de dos potes/paquetes de leche y cuatro kilos de arroz y azúcar.

 “Es injusto que el Indepabis te caiga y revise los precios de venta al público, pero no lo hace con el buhonero de la esquina que vende el kilo de leche en polvo a 120 bolívares en lugar del regulado de 37 bolívares”, dijo Carlos Dos Santos, dueño de un abasto en San José.

Las Cifras

20 bolívares cuesta un paquete de harina de maíz en las bodegas de los barrios

30 bolívares por un kilo de harina de trigo detallada cobran los chinos en un establecimiento en Catia, afirmó la panadera artesanal Mercedes Pérez.