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Usuarios de La Bandera padecen por largas colas y sobreprecio

Usuarios pasan horas en cola a la espera de que anuncien la disponibilidad de más boletos | Foto: Dalila Itriago

Usuarios pasan horas en cola a la espera de que anuncien la disponibilidad de más boletos | Foto: Dalila Itriago

Las operadoras que viajan a Mérida, San Cristóbal, Barquisimeto, Maracaibo, Barinas y El Vigía exhiben un cartel con idéntico mensaje: “No hay boletos”

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Domingo Antonio Contreras viajó a Caracas a pasar la Navidad junto con su madre enferma. Luego de visitarla en el Hospital Periférico de Catia quiere regresar a San Cristóbal y así recibir el Año Nuevo junto con su esposa, hijos y nietos. Ayer fue al Terminal de La Bandera, en la avenida Nueva Granada, para comprar el pasaje, pero luego de una larga espera y una negativa, dijo entristecido: “Aquí lo que a uno le dan son ganas de llorar”.

Mientras al mediodía subían y bajaban pasajeros por la rampa de acceso al terminal y algunos colectores gritaban los destinos de las unidades a punto de salir, Contreras expresaba su impotencia, recostado de la baranda. Explicaba que las empresas transportistas ya no ofrecían pasajes, pero que si accedía a pagar 1.200 bolívares lo llevaban de regreso a su destino.

“Da dolor ver lo que está pasando aquí. En todas las taquillas dicen que no tienen boletos. Eso es falta de gobierno, porque ellos no deberían hacer lo que les dé la gana. Eso es sacrificar al pueblo”, repetía Contreras ensimismado, justo cuando un vendedor le ofrecía llevarlo por 900 bolívares, aunque, antes le advirtió, que debía anotarse en una lista de espera.

El caso de Contreras no es único. Adentro el terminal era un barullo de personas que hacían largas colas frente a las taquillas a la espera de que las operadoras reanudaran la venta de boletos; personas durmiendo en el piso, familias recostadas sobre maletas y uno que otro viajero preguntando desconcertado por una lista de espera donde pudiera anotarse. Se escuchaban quejidos y llantos de niños, en una atmósfera de grasa, humo e incienso.

En las taquillas un mensaje se repetía invariablemente, escrita en una cartulina: “No hay boletos”.

Inseguridad. Las máquinas detectoras de metales de la planta baja están apagadas. Hay funcionarios de la GNB caminando por los pasillos y a la salida del patio había dos toldos rojos con tres funcionarios de la PNB sentados frente a dos computadores portátiles.

“Usualmente el pasaje para El Vigía no pasa de 400 bolívares. Nos anotamos en una lista, pero tenemos que pagar 850. Supuestamente saldríamos al mediodía, luego nos dijeron que a la una y media, y ahora dicen que será a las 3:00", contaba Pablo Echeverría, quien viajaba con su sobrino Jairo García.

“Ellos dijeron que tienen un autobús, pero que está varado en el taller. De arreglarlo llegará a las 4:00 de la tarde. Mientras tanto ofrecen los boletos en sobreprecio”, denunciaba Marta Díaz frente a la taquilla de Expresos Barinas. A su lado, Susana Cristancho reclamaba la presencia de un ente supervisor de precios sentada en el suelo del terminal: “Esto es un abuso y una grosería. Cómo es posible que nos hagan esperar en el piso”.

Mérida, San Cristóbal, Barquisimeto, Maracaibo, Barinas y El Vigía eran los destinos más solicitados. La solución fue la paciencia. Los viajeros hacían sus colas con cierto grado de resignación. Los vendedores, por su parte, ofrecían llevarlos. Eso sí: pagando “alguito extra”.