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El Jardín Botánico de Caracas se marchita por falta de presupuesto

Delincuentes robaron las cámaras de seguridad, los rociadores, parte del equipo de mantenimiento y desmantelaron el único camión cisterna que tenía

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El Instituto Botánico Dr. Tobías Láser, custodio de especies únicas del país y del trópico, sufre por la falta de dinero que afecta el mantenimiento, entorpece la compra de fertilizantes y plaguicidas, y pone en riesgo la vida vegetal. Los viveros de bromelias y orquídeas, las colecciones de palmas y plantas acuáticas, y los jardines xerofítico y paleozoico están comprometidos.

Por estar adscrito a la Universidad Central de Venezuela, el presupuesto para funcionamiento es asignado por el vicerrectorado de esa casa de estudios que en los últimos años ha denunciado déficit en los fondos que recibe del gobierno. En 2015 el Jardín Botánico de Caracas recibió 2 millones de bolívares, aunque según el último cálculo se necesitaba, al menos, 12 millones de bolívares, informó Gladys Vergel, encargada del Departamento de Administración del Jardín.

“Tratamos de tener ingresos adicionales. El ticket de entrada cuesta 10 bolívares y alquilamos el auditorio y la casa de visitantes. Sin embargo, necesitamos impermeabilizar el techo del auditorio y arreglar el sistema de aire acondicionado”, dijo Argelia Silva, subdirectora del instituto.

Al igual que la Ciudad Universitaria, el jardín es Patrimonio de la Unesco y Patrimonio Histórico de la Nación. Tiene 70 hectáreas, de las cuales solo 12 reciben manejo intenso.

“Cada vez tenemos más problemas de pérdidas de especies. Tenemos cerca de 200 especies de palmas y por la falta de mantenimiento hemos perdido individuos importantes que será muy difícil recuperar”. Los altos costos de los fertilizantes y los plaguicidas hacen que trabajen con las uñas. Deben combatir plagas como el caracol africano o el gusano de la palma. A eso se suman los conflictos universitarios, que recientemente tuvieron a los obreros en paro durante casi dos meses y que afectaron el desmalezamiento.

“Subsistimos gracias al apoyo de Copred, las alcaldías de Libertador y Chacao, Fundapatrimonio, y a la mano de obra de estudiantes de la UCV, la UBV y la Universidad Marítima del Caribe”, indicó Silva.

Las visitas por actividades académicas han disminuido. En 2010 registraban entre 10.000 y 12.000 asistentes. En 2014 el número bajó a 4.000 personas.

 

Más hampa que verde. La inseguridad, además, arrasa con lo poco que queda: les robaron las 16 cámaras de seguridad, les desmantelaron el camión cisterna y les robaron las baterías de las dos motos utilizadas para la custodia del jardín; además, sustrajeron 80% de los rociadores de agua, así como todos los identificadores de las plantas, algunas mangueras y buena parte del equipo de mantenimiento. A partir de allí la Guardia Nacional Bolivariana custodia el lugar.

La cerca que separa al Jardín Botánico de la autopista Francisco Fajardo está en el piso. Los delincuentes utilizan esa abertura para robar dentro de las instalaciones o para escaparse luego de haber asaltado a quienes transitan por la vía. “Nos dañan las plantas, se bañan en la laguna Venezuela”, denunció Silva. Pidió al Ministerio de Transporte que incluya la colocación de un muro o una cerca en ese lugar como parte de las obras de ampliación de la autopista.

 

El dato

El Jardín Botánico es custodio del Herbario Nacional que tiene cerca de 400.000 números de plantas secas. Dentro del parque está la biblioteca Henri Pittier, la más importante sobre botánica en el país. La actualizan gracias a donaciones de libros y a intercambios con otros países. Ahí se elabora el Acta Botánica Venezuelica, revista científica reconocida mundialmente.