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Ineficacia y alto coste, flaquezas del transporte público en Latinoamérica

Trabajos en el metro Guarenas-Guatire / William Dumont

Trabajos en el metro Guarenas-Guatire / William Dumont

América Latina afronta el desafío de cubrir la creciente demanda en países con débil infraestructura, escasos recursos, altas tarifas y aumento de la población urbana

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El servicio de transporte público de Buenos Aires (Metrobús), inaugurado, se suma a un sistema en expansión en América Latina que afronta el desafío de cubrir la creciente demanda en países con débil infraestructura, escasos recursos, altas tarifas y aumento de la población urbana.

La red de transporte de la capital argentina se extenderá por 3,5 kilómetros de la céntrica y ancha Avenida 9 de Julio, con 20 líneas exclusivas dirigidas en sentido inverso al tráfico, lo que supone una "transformación histórica", según el alcalde, Mauricio Macri.

Aunque se espera que Metrobús transporte alrededor de 200.000 personas al día, el subsecretario de Transporte de Buenos Aires, Guillermo Dietrich, reconoció la insuficiencia del modelo y dijo que "no hay ninguna forma de sacar la congestión, porque todo el día hay un automóvil nuevo".

El Gobierno de Cristina Fernández también criticó la operación de Metrobús en la capital argentina, donde se estima que unos dos millones de vehículos circulan cada día, cifra que supone un aumento del 40 % en los últimos ocho años y que las autoridades atribuyen a la mejora de la economía y al crecimiento del cinturón de la ciudad.

La perspectiva del Metrobús de Buenos Aires es similar a la que afrontan sistemas sencillos o integrados ya en funcionamiento en 21 ciudades latinoamericanas, desde la pionera Curitiba, Río de Janeiro y Belo Horizonte (Brasil), pasando por Bogotá, Caracas, Santiago de Chile, Ciudad de México y varias urbes centroamericanas.

Agrupados en la Asociación Latinoamericana de Sistemas Integrados y Autobuses de Tránsito Rápido BRT (Sibrt), con sede en Curitiba y de la que el Metrobús argentino es el afiliado número 22, los sistemas de transporte masivo de la región afrontan desafíos comunes.

Así, la "Red Integrada de Transporte" de Curitiba fue la primera en ponerse en marcha con las características de un metro de superficie en los años 70, y cuenta con carriles exclusivos para autobuses a los que se accede con un pago previo, en un factor que contribuye a disminuir el tiempo de parada.

El sistema de Curitiba cuenta con 81 kilómetros de longitud, 30 terminales, 362 estaciones, nueve mil puntos de parada y 1.930 autobuses que movilizan a 2,3 millones de pasajeros por día.

Río de Janeiro, cuyo sistema de transporte público colapsó el martes con motivo de la visita del papa Francisco, inauguró en 2011 su primera línea de Autobuses de Tránsito Rápido (BRT), mientras que Belo Horizonte espera hacerlo en febrero de 2014 y Porto Alegre lo proyecta para 2016, por retrasos en los planes de construcción.

En las áreas metropolitanas de Brasil "hay una evolución por optimizar la operación del sistema, aumentar la velocidad y expandir la red prioritaria", señaló el ingeniero André Jacobsen, de la Sibrt, en una declaración a Efe por correo electrónico.

Jacobsen hizo una valoración similar del sistema de la capital de Chile, donde opera el Transantiago, sistema creado un año después de que Michelle Bachelet (2006-2010) asumiera la presidencia del país y que integra el Metro con el transporte de superficie.

Al comienzo, la operación del Transantiago fue considerada como "un desastre" por los usuarios, quienes, sin embargo, valoran como positivos la tarjeta de pago "Bip" y la gratuidad de los transbordos, aunque la evasión bordea el 20 % debido al alto costo del pasaje, equivalente a unos 1,4 dólares en horas punta.

El TransMilenio de la capital colombiana, inaugurado el 4 de diciembre de 2000, supuso la transformación en el desplazamiento de los más de seis millones de habitantes, aunque el sistema ha sido criticado por la congestión y falta de seguridad en estaciones y autobuses y el alto costo del billete, de cerca de 1 dólar, a pesar de una reducción en las horas de baja demanda.

La populosa capital mexicana construyó un sistema masivo de transporte, conocido como Metrobús, para alternar con el metro y pretender aliviar el caótico tráfico de la zona metropolitana.

"En Colombia y México, la dificultad es llevar la calidad de los BRT a todos los ciudadanos y aumentar la red prioritaria donde hay problemas de capacidad", declaró Jacobsen.

En Venezuela, el sistema denominado Metrobús funciona como red de transporte público integrado al Metro de Caracas desde 1987 y posee más de 30 rutas urbanas y unas cinco suburbanas.

El Metrocable de Caracas, otro sistema integrado al subterráneo de la capital, inaugurado en 2010, opera con éxito en varias zonas de la ciudad y se sirve de funiculares para transportar a los habitantes de los sectores montañosos con menos recursos.

La capital panameña inauguró el sistema de Metrobús en diciembre de 2010 para intentar poner fin a un servicio deficiente y peligroso, aunque no ha logrado solucionar el problema, según los usuarios.

Ciudad de Guatemala, donde funciona el Transmetro desde 2007, afronta los mismos desafíos de otros sistemas, aunque la municipalidad considera que se trata de un servicio ágil y moderno, con una tarifa equivalente a 0,12 dólares.

San Salvador y Tegucigalpa avanzan en la construcción de sus rutas exclusivas de transporte, mientras que San José de Costa Rica, Managua y Montevideo aún no han concretado tales iniciativas.