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Hoy bailará la última gran madama

Aunque extraña los ritmos del pasado, Miguelina Conde volverá a lucir la bata, la pañoleta y el fular, para entregarse al calipso y a los recuerdos. La tradición fundada por Isidora Agnes y otros músicos sobrevive en El Callao

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Miguelina Conde baila calipso desde hace 63 años. Comenzó cuando tenía 5 años de edad, aunque no fue sino hasta los 14 cuando lució su primer traje de madama. Hoy, como en aquella oportunidad, enfundada en las elegantes ropas recorrerá las calles del pueblo de El Callao, sobreponiéndose al temor de que el Carnaval haya perdido su naturaleza.

Con cuidado de no maltratar su lastimado tobillo derecho, poco a poco, empezará a cubrirse con la vestimenta que rememora a aquellas damas de las Antillas que llegaron al país a mediados del siglo XIX, cuando compañías inglesas y francesas vinieron tras el rastro del oro.

Primero se colocará la enagua, el fondo blanco de algodón amarrado a la cintura. Luego, la bata: ancha, vistosa y floreada. Después, la pañoleta larga sobre uno de los hombros, el fular y, finalmente, el turbante, con el cual cubrirá los cabellos, ahora blancos. No faltarán las argollas (aunque seguramente perderá una antes de regresar a casa), el largo collar de perlas, y la cadena plateada, de la que cuelgan las imágenes de San Miguel Arcángel, La Milagrosa y la Virgen del Carmen.

Conde, la única sobreviviente de la mítica generación de Isidora Agnes, recuerda con nostalgia que estuvo presente en la primera presentación del grupo fundado por esta última, la Asociación de Amigos del Calipso, en Caracas, en 1965.

“La comparsa estaba integrada por amigas del pueblo: Ana Basanta y la cantautora del grupo, Lourdes Basanta; Margot y Nicolasa Adolphus; Isidora Agnes, quien era como nuestra manager; Ana, Lucía y María Auxiliadora Andrade, conocida como ‘la Nena’, y yo”, recuerda. Ríe cuando se le pregunta por los nombres de los músicos que acompañaron la comparsa en el Palacio de las Industrias: “Esos son un bojote de muertos”.

La ausencia de cantautores, como Carlos Small, José Ramón Marcano y Kenton Saint Bernard, no empañará la alegría que mostrarán hoy las comparsas de El Callao.

Pioneras. Conde recuerda haber visto desfiles desde niña, pero asegura que la tradición de las madamas comenzó en 1949, cuando Isidora Agnes y Kenton Saint Bernard se reunieron para reflexionar cómo harían para darle vida a la celebración.

Ricardo Sarti, autor del libro Temas sobre El Callao. Un tributo a mi pueblo, explica que en 1939, al comenzar la Segunda Guerra Mundial, ocurrió un éxodo muy significativo hacia El Tigre, Caripito y Punta de Mata debido a la explotación petrolera. Eso hizo que todas las actividades decayeran y hasta las festivas comparsas dejaran de salir.

Diez años después, Agnes y Saint Bernard se reunieron para discutir cómo podían reanimar el Carnaval. De allí salió la idea de representar a personajes históricos de El Callao: el minero y la madama, palabra derivada del francés madame. La llegada de un grupo de trinitarios al pueblo le dio más oxígeno a la iniciativa.

“Al principio eran sólo dos comparsas, la de Isidora y la de “el Gago”, Humberto Walls”, explica Conde. Con los años, de la comparsa de Isidora surgió el grupo La Renovación, mientras que de la de Walls nació la agrupación Nueva Onda.

Contoneándose. Conocida como una bailarina excepcional de calipso, Conde cree que ese ritmo ha perdido su esencia, pues los músicos han incorporado instrumentos que no eran utilizados originalmente. Se aterra al pensar que tendrá que mover sus caderas al ritmo de un tambor grande, “como mexicano”, en vez de su conocido bumbac. “El baile de antes era un ritmo cadencioso, en el que se movían lentamente las caderas. Esto no se puede bailar”, acotó.

Monserrat Monsanto, presidenta de la Fundación Negra Isidora, se emociona al informar que para el desfile que harán hoy las madamas elaboraron 200 trajes, “para que todo el que llegue de afuera y quiera participar, pueda ponerse uno”. Hubo momentos en que los más jóvenes rechazaron el vestido, pero ahora no hay comparsa que no tenga el suyo.

La misa que se realiza todos los años en honor a las madamas fallecidas, hoy estará dedicada a la memoria de Ana Lucía Andrade, José Chichí Hernández e Hilda Herrera. En la actividad se entonarán canciones de Kenton Saint Bernard y de Lulú Basanta. “No se verán sólo rostros adultos. Ya hay gente de relevo detrás de los carnavales”, aseguró Monsanto.

Linaje en seis metros y medio

Milagros Sarti no es costurera de profesión, pero como le encanta coser, decidió montar un taller en la parte de atrás de su casa, para confeccionar por encargo decenas de trajes de madamas antes del Carnaval.

Asegura que con seis metros y medio de tela, dos días de trabajo y mucho entusiasmo puede hacer un traje típico de dama antillana. El atuendo lo encargan turistas para lucirlo durante las fiestas.

“Para mí es una tradición. Si no lo hago, me siento mal”, confiesa Sarti, que aprendió el oficio de su madre y de la madama Lourdes Basanta, quien le habría explicado el significado de cada uno de los elementos que constituyen el traje, que se vende en la actualidad en 1.200 bolívares.