• Caracas (Venezuela)

Sociedad

Al instante

Seis niños del Hogar San José muestran desnutrición severa

La disminución de las donaciones y el alto costo de la comida han afectado el abastecimiento del hogar

La disminución de las donaciones y el alto costo de la comida han afectado el abastecimiento del hogar

El programa de la comunidad de fieles Jesús es Señor atiende a 17 infantes bajo medidas de protección del Estado

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Apenas entra la visita al Hogar San José, los niños corren a abrazarla. Desconocen a los recién llegados, no saben de dónde vienen ni por qué están allí, pero aún así abren sus pequeños brazos. Pareciera que con ese saludo buscan reforzar la esperanza; la alegría por un futuro distinto al pasado de rabia y dolor que tienen común.

Son 17 niños cuyas edades están entre los 3 y 10 años. Todos están bajo medidas de protección del Estado, pues sus madres están recluidas en el Instituto Nacional de Orientación Femenina, INOF, de Los Teques.

Las mujeres privadas de libertad pueden compartir con sus hijos hasta que tienen tres años de edad, luego deben entregarlos a un ente de protección. En este caso el Hogar San José, de San Antonio de Los Altos, los recibe en el marco del programa Hogares de la Esperanza: un plan de atención para quienes por diversas razones han sufrido abandono, desnutrición, maltrato o abuso.

Se han vaciado los estantes de frutas del Hogar San José 


Este programa también es ejecutado en otras cuatro casas hogares (una en Baruta, dos en Guárico y una en Mérida) y todas ellas gracias a la comunidad Jesús es Señor, una asociación de fieles que practican lo que llaman vida consagrada. En este caso, acogen, educan, recrean y alimentan a los menores hasta que ellos puedan desarrollar un oficio o una profesión, o hasta que sus madres cumplan la condena y los reclamen.

Mientras esto ocurre, la hermana María José González junto a sus colegas Alba Rossi, Dionisia, Carmen y Berta, son las responsables de atender a losniños. González asegura que allí no han pasado hambre, pero sí reconoce que cada vez es más cuesta arriba conseguirle los alimentos.

Las despensas de reservas con alimentos secos también se agotaron


"Todos estos armarios estaban llenos de comida. Ahora solo hay corotos. Se acabaron nuestras reservas. No tenemos carne, la que nos quedaba la haremos hoy en el almuerzo", comentó la religiosa el lunes 6 de junio mientras mostraba los espacios del hogar.

Como si no bastase con vivir sin el referente principal de un niño: su mamá, y saber que ella no lo puede cuidar porque cometió un delito, los infantes son víctimas de la crisis que dificulta la compra de alimentos en el país. Aunque no se han ido a la cama sin comer, como lo asegura la hermana González, toda la organización de este grupo católico es insuficiente para garantizarle las tres comidas diarias, más meriendas que requieren: "Tenemos toda la disposición de servir a los más pobres, pero no podemos olvidar que se trata de un derecho de los niños, niñas y adolescentes que el Estado debe cumplir".

Los pequeños del centro de atención pueden vivir allí hasta los 10años de edad. Si después de este tiempo sus madres aún no han cumplido la pena, ellos son transferidos a otro hogar de la misma asociación Jesús es Señor


"El presupuesto mínimo mensual en alimentos para los 17 niños que viven en el hogar es de 800.000 bolívares. Los gastos en educación y recreación se cubren con donaciones. Así como su control con pediatras, psicólogos, nutricionistas, bioanalistas, odontólogos y barberos. Esto funciona solo con la buena voluntad de la gente", subraya.

Los niños corretean pero hay unos que no responden al saludo. Permanecen ensimismados o ausentes. En el grupo hay seis niños con desnutrición severa, cuatro con dificultades de aprendizaje y tres asmáticos. Otros no responden las preguntas sencillas que se les formula. Les están realizando exámenes para ver si la desnutrición ha dejado secuelas en el área cognitiva. Estos niños necesitan suplementos alimenticios especiales. La hermana revela que esta dieta se hace con muchísimos sacrificios.

A pesar de las dificultades para adquirir la comida, los niños nunca se han acostado sin comer


"Fuimos a informarnos sobre la bolsa de comida y nos dijeron que teníamos que estar inscritos en las Ubch. ¿Cómo censan a un hogar de atención?, ¿qué figura debemos tener para que el CLAP pueda atendernos?", se pregunta.

González dice que irá a la Defensoría del Pueblo para plantear el caso y pedir ayuda. Cree que por tratarse de niños que no cuentan con familiar ni conocido alguno que los pueda socorrer, tendrían que tener un trato preferencial.

Es la hora de ir a la escuela. Los niños se despiden porque deben partir. Por suerte, y obra divina, ese día comieron.

A las hermanas se les hace difícil conseguir provisiones de carne, pollo y fiambres. Se acabaron las reservas de la cava

Los niños que acuden al hogar reciben escolaridad y también asisten a clases de música, kung-fu y natación


Aunque las provisiones se hayan agotado, las hermanas no pierden la fe. Salen todos los días a buscar donaciones y establecer intercambios de ayuda para alimentar a los más pequeños


DATO

En 30 años de creación, el programa Hogares de la Esperanza ha formado a más de 600 niños, quienes han recibido atención desde los 2 y hasta los 21 años de edad. Si desea comunicarse con los responsables del programa, puede escribir al correo hogarsanjose.cjes@gmail.com